Por: Carlos Santamaría Ochoa30/05/2011 | Actualizada a las 17:43h
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Todos
sabemos cuáles son los principales problemas de las comunidades hoy en día:
solucionar problemas que tienen que ver con la seguridad, salud, educación y no
puede faltar el aspecto de empleo. Cuando la gente trabaja y gana lo que
necesita, se conjuran muchos problemas de inseguridad y salud, aunado a los
educativos, porque entonces no hay necesidad de que los muchachos muy jóvenes
tengan que salir a trabajar y dejar las aulas por tener necesidades económicas.
Eso lo sabe cualquier gobernante, no importando su nivel ni su lugar de
injerencia.
Y aquí en la entidad se han presentado algunos casos que bien vale la pena
analizar: el empleo está creciendo, y para muestra está la actividad que ha
encabezado el go2 mil 100 vacantes, en la participación de 120 empresas, lo que
lleva a totalizar 7 mil 700 que, a través de 400 empresas, se han ofertado a
igual número de tamaulipecos.
Hay que pensar que estas 7 mil 700 fuentes de empleo significan una forma de
llevar el sustento diario a la casa de igual número de jefes de familia. Quien
ha tenido la desagradable ocasión de carecer de empleo sabe bien lo que
decimos, o quien ha tenido que padecer largas esperas que llegan a rayar en
injusticia, entiende que cuando una persona no tiene forma de satisfacer las
necesidades de sus hijos es víctima de actitudes antisociales, ilegales, pues:
algunos roban, delinquen y llegan inclusive a formar parte de las filas de
grupos asociados con la ilegalidad y que han azotado al país entero, causando
muertes y pérdidas de vidas humanas así como de bienes materiales por miles de
millones, sin que se haya podido detener este problema.
Es digno de aplauso el que se fomente el empleo, pero no puede un gobernador
solo hacer que lleguen empleos. Se tiene que convencer a las empresas para que
se instalen en suelo nuestro, y para ello, hay una serie de aspectos que se
requiere manejar: estímulos fiscales, facilidades para su instalación,
infraestructura y sobre todo, seguridad y bienestar social, porque de otra
forma éstas –las empresas- no vendrían.
El saber que están llegando y ofertando fuentes de empleo en la entidad habla
de lo que se está haciendo que contradice por cierto a los amarillistas gritos
de la prensa nacional y el gobierno federal que ya se cansan de señalar a
Tamaulipas como lo peor del mundo.
Cinco meses de gobierno y en Reynosa hay 850 nuevos empleos, por 714 en la capital
Victoria; Altamira tiene 273 más, y Matamoros cuenta con 2,223, 1,600 en Nuevo
Laredo y en Tampico 120, lo que nos dice que, como señalamos antes, que habrá
“tortillas calientes” en muchos hogares más.
Y no todo es la feria del empleo que se lleva a cabo en estos municipios sino
también el evento que se realiza en los campus de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, donde están abriendo solicitudes para empleo de gente que tiene
preparación y no ha sido objeto de una justa y digna oportunidad laboral.
Siempre nos quejamos de que no están en la administración todos los que deben,
y que están muchos que no debieran, porque no tienen capacidad humana,
humildad, vocación y otros valores humanos determinantes. ¡Vaya!, se marean en
el ladrillo, aunque bien dice un buen amigo que no es en un ladrillo, sino en
una simple tortilla.
Son los que propician que la gente hable mal de sus gobernantes, porque con sus
actitudes soeces y prepotentes provocan que no exista el contacto deseado entre
gobernantes y gobernados, y eso es grave, tan grave que provoca una animadversión
hacia la clase política y descalifica en muchas ocasiones todo lo bueno que se
lleva a cabo.
No resulta positivo ni eliminar o reducir compensaciones o llevar a cabo
feroces persecuciones de gente que aparentemente no trabaja para querer ahorrar
dinero, sino que se requiere poner a todos a trabajar, pero en serio, y a los
que no cumplen con sus horarios, exigirles que lo hagan antes de eliminarlos,
ya que una gran cantidad de éstos tiene razones para no tener horarios fijos, y
eso, caso por caso, se debe analizar.
También
es justo que quienes se encargan de todas las áreas se encarguen realmente de
sus asuntos. El gobernador no puede estar solucionando todos los casos, sin
embargo, ha llevado a cabo en estos cinco meses muchas reuniones con empresarios
y gente que tiene posibilidades de ofrecer fuentes de empleo.
Es buena esa acción, porque deja muchos beneficios a gran número de familias.
Ahora faltará la parte que consolide estas acciones: que los empleadores no se
vayan, que ofrezcan capacitación y la oportunidad para que cada uno de los que
accedieron a sus ofertas puedan tener posibilidades de crecer.
Que no olviden también a la gente que no es joven y que tiene experiencia y
necesidades laborales. México en ese aspecto es muy injusto: a los mayores de
30 los desecha, los considera artículo inútil.
Es importante saber que los mayores de 30 también tenemos familia, comemos y
requerimos cubrir necesidades familiares y económicas. Un gobierno justo debe
dar oportunidad a todos sus gobernador, jóvenes, no tan jóvenes, maduros y
hasta ancianos, que en ellos encontramos muy buenos elementos y, conjugados con
la juventud, nos darán una perfecta fórmula de trabajo, sin duda alguna.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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