Por: Carlos Santamaría Ochoa24/05/2011 | Actualizada a las 18:01h
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Es
increíble que sucedan estas cosas a diario. El periódico “La Voz de Galicia”,
en su edición del domingo 22, presenta la noticia que a continuación
compartimos textual e íntegra. Solicitamos su comprensión y permiso:
El título es el siguiente: El conductor
del choque de O Salnés cuadruplicó la tasa de alcoholemia, y la nota dice
así:
“Daniel Señoráns, el vecino de Vilanova que conducía el coche que el viernes chocó
contra una moto en la vía de O Salnés y provocó la muerte del motorista,
cuadruplicaba la tasa de alcohol permitida, tal y como se desprende del control
que la Guardia Civil le practicó tras la colisión mortal. Poco después del
siniestro, que tuvo lugar a las ocho y cuarto de la tarde en el kilómetro 5 de
la vía de O Salnés, en el tramo entre Vilagarcía y Cambados, ya se supo que el
control de alcoholemia había dado positivo, pero ayer trascendió que
cuadruplicó el límite de 0,25 miligramos en la prueba de aire, que es el límite
legal.
Además, los agentes también comprobaron que el automovilista circulaba sin
seguro del coche y sin haber pasado la ITV.
El conductor, de 31 años, que pertenece a una familia de Corón (Vilanova), fue
detenido tras el suceso, y ayer prestó declaración en los juzgados de
Vilagarcía ya que la Guardia Civil le imputa dos presuntos delitos, uno de
homicidio por imprudencia y otro contra la seguridad vial.
Mientras, se siguen investigando las causas del accidente. Se maneja la posibilidad
de que el coche estuviese adelantando a otro vehículo cuando el conductor
perdió el control del turismo, en el que viajaba una joven. De hecho, fuentes
relacionadas con el caso aseguraron que el automovilista, en su declaración en
los juzgados, dijo que había una furgoneta parada en el arcén del vial con una
mujer fuera que parecía querer parar a los vehículos, y que cuando la rebasó
perdió el control del coche y se topó de frente con el motorista.
El trágico final de esta historia ya es de todos conocida. El fuerte impacto
que recibió el motorista, Ramón Fontán Otero, un vecino de Cambados de 49 años,
provocó su muerte en el acto.”
Es uno de los muchos ejemplos que tenemos en forma cotidiana sobre la muerte de
personas inocentes por accidentes de tráfico. Suponemos que es el tiempo de
hacer algo al respecto, porque, de otra manera, muchos hogares seguirán
luciendo moños negros o tendrán que reprogramar sus ingresos por causa de la
discapacidad con que tendrán que vivir a diario.
Y como el anterior, vemos tristemente en los periódicos y noticias electrónicas
lo mismo: muertes por accidente, porque el alcohol se interpuso entre el
volante y la conciencia, entre el acelerador y la madurez… muchos inocentes
caen abatidos por el resultado de un accidente automovilístico.
Recordamos que las dos principales causas de éstos van de la mano: velocidad
inmoderada y alcohol, que provoca que haya una deficiente atención a los
señalamientos viales de todo tipo, y es cuando vienen volcaduras,
atropellamientos y otros siniestros igual de escandalosos, pero también, con
los resultados fúnebres que a nadie gustan.
La nota gallega nos impresiona en el sentido de que sucede todos los días lo
mismo a pesar de que sabemos qué sucede cuando nos embrutecemos bebiendo. No
somos capaces de tomar las bebidas en casa y encerrarnos o buscar al famoso
“conductor designado”, que no es más que alguien que se interesa en nuestro
bienestar y procura la diversión de todos, sin participar en el consumo
inmoderado de alcohol.
El secretario de salud Norberto Treviño García Manzo insiste en hacer el
señalamiento a la sociedad; sus colaboradores –algunos- toman conciencia y
tratan de sumarse a la causa a través de su empleo, y una cantidad considerable
ce ciudadanos toma conciencia… ¿y los demás?
Dicen los que saben que se predica con el ejemplo, y hay algunos promotores de
salud que son excelentes adoradores de Baco y se sumen en la estupidizante
rutina del fin de semana, dando vuelo a sus frustraciones consumiendo alcohol.
Esos debieran ser los primeros en entender.
Pero aquí el asunto es que todos, absolutamente todos los conductores, los que
de alguna manera tenemos el volante en nuestras manos debemos concientizarnos y
evitar conducir ebrios o siquiera con unas “copitas”, porque a veces no lo
notamos, pero los reflejos se disminuyen con la bebida, aunque seamos “muy
machos” o muy buenos bebedores.
No tenemos que caernos o no poder “hacer el cuatro” para estar ebrios: los
peligros asoman en todo momento. Si ya de por sí, manejar es un riesgo por lo
que implica, hay que imaginar qué sucede cuando el alcohol se entromete en este
asunto.
Consideramos que es tiempo de ver las cosas con mayor frialdad, de tratar de
asumir nuestra responsabilidad, disfrutar cuando tomamos una bebida, pero
también disfrutar cuando manejamos –a algunos nos gusta mucho hacerlo y nos
ayuda- pero procurar que no se mezclen ambas cosas, en bien de los demás, de
nuestra familia… de nosotros mismos.
Ayudemos a Tamaulipas, ayudemos a nuestra familia, evitemos la fatídica combinación
etílico-automovilística. No propiciemos mayor cantidad de muertes, que ya de
por sí, las que se suceden a diario son demasiadas.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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