Por: Carlos Santamaría Ochoa23/05/2011 | Actualizada a las 16:09h
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El tema ha dado para mucha tinta y papel, sin embargo,
nadie se pone de acuerdo en la atención que se debe entregar a los migrantes. Siempre hemos sido de la idea de que no debieran existir
grupos de migrantes ilegales en ninguna parte del mundo; comparamos, por
ejemplo, el hecho de que alguien llegue a la casa de la familia y entre sin
autorización. Así concebimos el tránsito de ilegales que, no por eso deben de
ser vejados, violados, robados y asesinados. Son seres humanos tan valiosos como cualquiera que habite
en el planeta, merecen el respeto de los demás. Hemos de reconocer que no es un problema de México: los
migrantes ocasionan sinsabores y tema de conversación en cualquier parte del
mundo. En España, por ejemplo, tienen un grave problema con los habitantes de África
que llegan por mar y buscan trabajar en aquel país. Les llaman “sin papeles” y
aspiran a una mejor calidad de vida como sucede acá. Los mexicanos, hartos de padecer hambre e injusticias
propiciadas por un gobierno insensible y demagogo, huimos a los Estados Unidos
de América en busca de lo que se conoce como el “sueño americano” que no es más
que encontrar trabajo allá, en el vecino país, a costa de nuestra dignidad,
porque vaya que nos tratan con la punta del pie o algo más drástico. Los inadaptados racistas piensan que somos los
indocumentados mexicanos un lastre, sin embargo se olvidan que mucho de su
economía boyante y producción pecuaria es gracias, por un lado, a la mano de
obra del migrante, ilegal o como lo llame, y por otra, al corrupto sistema
americano que permite que se emplee a indocumentados, con sueldos infrahumanos
y las condiciones laborales más nefastas que pudiera haber. Lo bueno es que se sienten el “ombligo del mundo” y
piensan que hacen bien, pero la verdad sea dicha: nos necesitan tanto como a su
presidente Obama. Los migrantes centroamericanos que cruzan nuestra nación
buscan lo mismo que los pobres de México: vivir, castigados por gobiernos que
no sirven para nada en materia de políticas laborales, sociales y otras más,
igual que nos acontece en este país que sufre las consecuencias de una
administración totalmente autista, que no escucha y se engaña con una
carretilla de frases demagógicas. Ya ve al señor Lozano, titular de STPS y sus
vociferaciones, o al señor Blake Mora, quien viene a la entidad a dejar
discursos, pero nada de certeza legal y humana en sus subalternos del Instituto
Nacional de Migración. En ese sentido, aplaudimos la decisión del gobernador de
Tamaulipas Egidio Torre Cantú de crear el Instituto para atención al migrante,
mismo que busca impulsar acciones de protección y atención, reforzadas en
políticas congruentes, y sobre todo, humanas, que es más importante que todo. José Carmona Flores es el titular nombrado por el
gobernante tamaulipeco, y según su currícula, es un experto en el tema
migratorio, lo que garantiza acciones de calidad y eficiencia, pero ante todo,
reales, no demagógicas, y eso lo deseamos todos los que nos enojamos cuando
vemos la serie de abusos a que son sujetos los pobres de Centroamérica que
buscan vivir decorosamente, al igual que nuestros pobres, que por cierto, son
millones, aunque el gobierno federal se empeña en decir que ya no somos país
del tercer mundo. Diatribas políticas, sin lugar a dudas. Es interesante analizar la creación del Instituto de
referencia, incluido en el Plan Estatal de Desarrollo –PED- 2011 – 2016, y que
busca atender asuntos referentes a emigración inmigración, transmigración,
repatriación y deportación de los migrantes. Dice en la exposición de motivos que busca también la
conjunción de las tareas de carácter asistencial que protejan a los migrantes
como grupo vulnerable y la vinculación con los tamaulipecos residentes en el
exterior para apoyar proyectos promotores del desarrollo económico y social en
sus comunidades de origen. Otro punto a destacar es el hecho de que habrá cuatro
agencias del ministerio público especializadas en migrantes, lo que reforzará
las acciones en favor de estas personas tan necesitadas de justicia. En ese sentido, la diputada Guadalupe Flores Valdez,
presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado ha
destacado la relevancia de que Tamaulipas contribuya a la formación de una
nueva política en esta materia, recordando que ha sido en esta legislatura
donde se ha establecido también la Comisión de Fronteras y Asuntos Migratorios,
que alentará seguramente la gestión de los diputados en atención a este grupo
vulnerable. Deseamos de todo corazón que este instituto cubra las
ausencias que ha marcado como pauta el gobierno de Felipe Calderón en materia
de migrantes y otras cosas más. Que haya atención real y que se logre detener
la ola de actos reñidos con la ley en el que involucran a esta población,
compuesta por miles de seres humanos. Saben qué pasa, donde y con quien pasa, pero no quieren
actuar, o al menos, eso percibe la ciudadanía. Enhorabuena por esta decisión de Egidio Torre Cantú.
Ahora, hay que esperar los resultados que todos deseamos, pero hacer la parte
que nos toca, sin detenernos con demagogias ni discursos “bonitos” que no
resuelven nada. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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