Por: Carlos Santamaría Ochoa22/05/2011 | Actualizada a las 15:34h
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Finalmente, este
lunes inicia el último “martirio” académico de escolares en los niveles de
primaria y secundaria: la prueba ENLACE se lleva a cabo en todas partes, y
posterior a ello, nuestros hijos, al parecer, tendrán un cierre de año normal,
sin las presiones que implica el sacar buena nota para que califiquen a sus
escuelas y sus maestros, sin importar si aprendieron o no. Hemos criticado
este tipo de evaluaciones desde que nacieron. La verdad es que el gobierno
federal no tiene empacho en querer engañarnos a los mexicanos, porque pretende
que con una buena nota en ENLACE pensemos que nuestros hijos son buenos
estudiantes, que tienen un nivel de primer mundo, cuando organismos y
organizaciones como OCDE y otras nos muestran que el nivel está mal. En contraparte,
el señor Calderón dice que no es cierto, que estamos bien, que México es algo
así como el paraíso. En fin, su realidad, ajena a lo que vivimos más de 110
millones de seres humanos, “mexicanos y mexicanas”, como dijera aquel
tristemente célebre presidente de apellidos Fox Quezada. El caso es que en
todo el país se lleva a cabo esta evaluación virtual, y decimos virtual porque
aunque es tomada de la realidad NO refleja lo que son las clases de nuestros
hijos. Todavía
recordamos aquellos ejercicios que les impusieron en los que tenían que
resolver temas que nunca habían visto en el aula de clases. Es de lo más
normal: se les mandan cuestionarios, todos, en fotocopias, porque hoy los
alumnos ya no escriben en el cuaderno o lo hacen en menor escala para comodidad
del profesor. Pero lo más grave es que había temas que nuestros hijos aseguran
que no habían siquiera tratado en el salón. Esto, aunque haya profesores y
dirigentes de aquel sindicato que avala y cobija a personas sin vocación
–exacto: SNTE- que aseguren que sí se vieron los temas, la totalidad de los
muchachos desconocen éstos, y únicamente quienes tienen padres preocupados que
se sientan a ver y revisar la tarea con sus hijos son los que salen a flote. Esa es la
realidad, y quien diga que somos mejores, miente con toda certeza y debería ser
separado del sistema educativo para que, con el señor Lujambio sigan mintiendo
y engañando a millones de personas que, aparentemente, pensamos que sí es
cierto lo que nos dicen. La baja calidad
educativa está latente en los planteles del país, y todos sabemos que así
sucede, de ahí que, cuando nuestros hijos llegan a ir al extranjero, les
descalifican porque no tienen la calidad necesaria. Pero no vayamos
más lejos: cuando llegan a la universidad pública, la opinión generalizada es
que las instituciones de educación superior oficiales son “malitas”, que no hay
suficiente calidad, que no sirven, pero nadie se detiene a hacer una evaluación
que a la mayoría no conviene. A las
universidades llegan estudiantes acostumbrados a pegar recortes de fotocopias
que hacen los maestros, acostumbrados a no investigar, a no leer, a no
propiciar la lectura de comprensión, porque en primaria y secundaria les
enseñan a copiar, a aparentar que investigan cuando tienen trabajos de muchos
folios, todos, producto de la cultura llamada popularmente “copy paste”, que se
refiere a los comandos de “copiar” y “pegar” en las computadoras. Esa es la
realidad de la educación, y ENLACE es la primera de las muchas trampas del
sistema oficial para hacernos creer que vale la pena la educación que reciben
nuestros hijos. Con esta
evaluación, los planteles reciben puntos de acuerdo a su resultado, y ello va a
mejorar la evaluación de los profesores que, orgullosamente tienen mejor nivel
en la llamada “carrera magisterial”, y que les otorga mayor cantidad de
ingresos, reconocimiento, pero cero resultados de calidad, porque los hijos
siguen iguales. A partir de este
lunes, nuestros hijos serán presionados por profesores que no son los que
tienen a diario, serán inclusive, en algunos planteles –porque así se estila y
lo sabemos- apoyados por maestros que les dirán qué poner: “pongan aquí “a”,acá “c”… y así sucesivamente, porque
buscarán que sus compañeros salgan bien librados. Vivimos en una
nación digida por expertos en engaños, y si no, recuerde usted lo de los
“disparos de tequila” recientemente declarado y otras cosas similares. Recuerde
usted que tenemos mucho petróleo y gasolina, pero las alzas son por otro
motivo. Recuerde usted,
también, que tenemos autosuficiencia alimentaria, pero hay que importar maíz y
por ello la tortilla sube de precio periódicamente. Recuerde también que
nuestra moneda es muy fuerte, y que las devaluaciones son casualidades y no
prácticas de mala política económica. En cuestiones de
educación, recuerde usted que tenemos al sindicato más poderoso de América
Latina regenteando escuelas, devaluando la vocación magisterial, y por si fuera
poco, recuerde usted que si hace los señalamientos en algunas escuelas, sus
hijos pagarán las consecuencias y serán vistos como apestados, y obviamente,
habrá repercusiones extra académicas. Recuerde usted,
pues, que es nuestra realidad. Lo bueno es que faltan 17 meses nada más. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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