Por: Carlos Santamaría Ochoa20/05/2011 | Actualizada a las 15:22h
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Es una vergüenza
leer noticias en las que los dirigentes del Partido Acción Nacional,
específicamente Javier Garza de Coss, se quejan de que todo mundo está llevando
a cabo un complot para ubicar “a modo” –así dice- al nuevo dirigente
blanquiazul. Lejos de ayudar o
denunciar, Francisco Javier se exhibe como un dirigente ajeno a sus militantes,
falto de carácter, poco atrevido y firme de convicciones y, además, un
individuo que ve enemigos por doquier. Pobre hombre, sinceramente, porque con
esa mentalidad va a acabar con tensión nerviosa extrema o se ocasionará
problemas que vienen por ésta, como la diabetes o la hipertensión. Resulta
inverosímil y hasta cierto punto cómica la versión que maneja en el sentido de
que funcionarios del gobierno estatal y miembros del PRI están metidos “hasta
la coronilla” en el asunto de la elección de quien le sucederá, acusando a los
referidos de intervenir para tener una dirigencia “a modo”, según explica. Entendamos: o son
poco inteligentes o de plano, nada tienen que hacer en la política. Es natural
que una persona con una simpatía quiera tener las cosas de los de enfrente a
modo para poder lograr sus objetivos, pero, de ahí a que sea una realidad,
dista mucho de ser cierto. Al diputado
Antonio Martínez Torres lo acusan de ser protagonista en el complot contra
Acción Nacional; a Felipe Garza Narváez también, y seguramente, en la semana
que inicia en breve surgirán otros nombres con quienes justificar su falta de
liderazgo y carácter, o de plano, sus acciones poco conjugadas con la honestidad
que quiera tapar con un escándalo por la fachada. Ya el dirigente
estatal del PRI en Tamaulipas, Lucino Cervantes Durán expuso su opinión al
respecto, y sugiere que los miembros del partido albiazul tienen graves
problemas, porque la dirigencia insiste en que sus representantes
delegacionales están influenciados por distinguidos priístas. O de plano,
sugiere que son muy astutos los tricolores, o por el contrario, subestima el
coeficiente de inteligencia de sus delegados, porque eso de pensar que serán
convencidos habla, por una parte, de personas débiles de carácter o poca
inteligencia. Asumiendo que
buscan como justificarse siempre, suponemos que hay un poco de ambas cosas.
Recuerde el lector que el secretario de Trabajo Lozano piensa que los del PRI están
jugando contra su candidato en el estado de México por no aprobar la reforma
laboral resulta infantil, ilógico, o de plano, un mucho de falto de
inteligencia. Los priístas,
dice Lucino, están ocupados en sus renovaciones de dirigencias y acciones partidistas
en aras de seguir siendo la principal fuerza política en Tamaulipas, y
suponemos que poco tiempo tienen para estar calentando la mente de los miembros
de un instituto político caracterizado por sus actos de intimidación y
corrupción a través de los delegados de secretarías de estado en la entidad, y
de otras acciones que tanto criticaban antaño. Son, pues, poco
inteligentes, poco firmes o demasiado… Por su parte, la
diputada Guadalupe Flores de Suárez piensa en forma similar al dirigente de su
partido: rechaza que haya intromisión del Congreso para obligar a poner a
determinada persona en la dirigencia del PAN. Seguramente, algunos legisladores
de este último partido pensarán y declararán furibundos contra el Congreso, el
gobierno estatal y otras personas, aduciendo injerencia ilegal. ¿Más ilegal que
lo que hacen los funcionarios federales en aras de convencernos de que el
presidente está actuando bien? No queramos tapar el sol con un dedo o una mano,
y asumamos cada quien su cuota de responsabilidad. De todos es
sabido que Francisco Javier Garza de Coss se ha caracterizado por la poca
energía hacia sus militantes, por la voracidad y formas ilegales de manejar
recursos, así como por su capacidad histriónica a la hora de acusar al PRI de
todas sus desgracias. Da mucha flojera
ver que en lugar de trabajar en aras de mejorar el número de militantes se la
pasan criticando al PRI. ¿No tendrán algo mejor qué hacer? El procedimiento
de renovación de la dirigencia del PAN es responsabilidad únicamente de ellos,
y la verdad es que a nadie de fuera le interesa si llega la senadora por
sorteo, el dirigente municipal que ha renegado de todo y todos, o algún
diputado, senador o militante determinado. Eso compete a los panistas, porque
serán ellos quienes disfruten o sufran su elección y los subsecuentes
resultados. Si el dirigente
resulta adecuado, tendrán su recompensa; si es “malito”, también padecerán las
consecuencias. Resulta molesto
ver la forma en que se pretenden justificar antes de que suceda lo que están
conformando. Resulta ilógico pensar que todo mundo está pendiente del PAN,
cuando cada quien tiene sus responsabilidades, pero bueno, qué podemos esperar.
Ya ve que Bravo Mena está justificando su aplastante derrota en el Edomex desde
hoy, culpando a todos los de su entorno, lo mismo que hace el señor Calderón,
cuando culpa a gobiernos municipales y estatales de su mala fortuna para llevar
las cosas. Son conductas
albiazules que la gente repudia por ser como son. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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