Los que tenemos necesidad permanente de tomar medicamentos sabemos bien de qué se trata el tema y celebramos acciones en bien de los que de alguna...
Por: Carlos Santamaría Ochoa16/02/2010 | Actualizada a las 14:36h
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Los que tenemos
necesidad permanente de tomar medicamentos sabemos bien de qué se trata el tema
y celebramos acciones en bien de los que de alguna manera gastamos en insumos
de este tipo. Las medicinas no son un juego como lo han hecho parecer algunos
malos comerciantes y otros malos, muy malos médicos.
El doctor Tofic
Salum Fares, presidente de la Unión de Propietarios de Farmacias en la región
comentó hace muy poco tiempo que se hará una revisión llamada de
“bioequivalencia” a las medicinas genéricas y similares, y que como resultado
es muy probable que desaparezcan unos 5 mil medicamentos de los llamados GI, es
decir, genéricos intercambiables, de 13 mil que existen en el mercado.
El doctor Salum
asegura que habrá problema para corregir las pérdidas que tendrán los
farmacéuticos. Somos de idea distinta: celebramos efusivamente la decisión de
las autoridades de Salud de hacer una verdadera revisión en este sentido,
sabedores, por experiencia propia y por testimonio de decenas de personas que,
como nosotros, viven con diabetes u otra enfermedad crónico degenerativa, que
cientos –o miles- de estos medicamentos son mentira, cuento, farsa, engaño vil,
que desde nuestra óptica, constituye el peor delito que pudiera cometer un
gobierno contra sus gobernados: jugar con su salud.
Desde que el doctor
Carlos Castro Medina ocupaba la titularidad de Salud en la entidad, en charlas
con algunos de sus colaboradores, supimos de la forma en que nacieron muchos
genéricos o intercambiables: se compraban las sales y se re envasaban, sin
embargo, muchos de éstos medicamentos tenían menos concentración de la que dice
en las cajas.
Esto, sin lugar a
dudas, es una situación que a nivel nacional se sabe: las autoridades
correspondientes y responsables de autorizar los medicamentos en México saben
de estas anomalías, y al parecer, tienen algunos intereses, dado que han
permitido que exista la circulación de malas medicinas.
Imagine el lector:
tiene que tomar Metformina de 850 mg, acude a la farmacia y le venden de esas
“extrañas” marcas –Primer Nivel y otras- una caja que le asegura que es lo
mismo que la comercial o de patente. Compra usted y realmente el medicamento
tiene 600 o 700 mg de Metformina, lo que quiere decir que usted no está tomando
la dosis adecuada de su medicina.
Imaginemos si se
trata de un antibiótico genérico: sucede lo mismo y es algo así como dar a los
pacientes veneno envasado.
Cierto que los
laboratorios experimentarán pérdidas, pero… ¿y todo el tiempo que nos vendieron
menos medicina de la que decían? Consideramos que el hecho consumado por éstos
es un grave delito, que, insistimos, está avalado por autoridades federales que
permiten que llegue a la farmacia más modesta una medicina de este tipo, cuyo
coste es hasta 20 veces menor que otro de patente.
Sabemos también de
la voracidad de algunos laboratorios, pero de ahí a que cueste hasta veinte
veces menos el medicamento… habría que ponerse a pensar en lo que nos están
dando.
Quien probablemente
pierda será el farmacéutico, el que tiene la farmacia cerca de la casa, pero
las grandes industrias de la medicina nunca perderán, dado que han ganado con
este tipo de acciones lo que nadie imagina. Están riquísimos de tanto vender a
engaños.
Hay que ver la
gravedad de las declaraciones del distinguido doctor Tofic Salum, quien asegura
que las pruebas son de ley, y tienen como intención el demostrar que tienen
EXACTAMENTE la cantidad de sal por la que fueron autorizadas y que dice en sus
envases, y que al no cumplir con esta norma, saldrán de circulación unas 5 mil
marcas o medicinas.
Lo anterior nos
confirma lo que pensamos: el gobierno federal tiene hoy 5 mil medicinas
“chafas” o “balines” que se venden en forma irresponsable y que no cumplen con
lo que dicen que tienen.
¿Tendrán que esperar
a que alguien se muera para actuar?.
Necesariamente, la
falta de medicina a alguien le tendrá que afectar, por lo que podría hacerse un
llamado a la industria farmacéutica para que, antes de que les encuentren sus
trampas en la elaboración de medicinas, las saquen del mercado y no jueguen con
la salud de todos nosotros.
Es gravísimo lo que
estamos viviendo, sin duda alguna, porque mire que mentirnos y engañarnos, no
tiene nombre.
Reproducimos la
declaración de Tofic: “La ventaja es que a partir de marzo cada ciudadano que
por ahorrar compre las medicamentos GI, estará 100 por ciento seguro de que
tendrá el mismo efecto curador, por eso a partir de esta semana en todo el
territorio nacional se iniciará una exhaustiva investigación en las farmacias y
los medicamentos que no cumplan con la bioequivalencia saldrán del mercado”.
Lo anterior quiere
decir algo puntual: no se le ocurra enfermarse hasta marzo, porque ahorita hay
medicina “balín”. Ya en marzo, supone el gobierno federal que nos creamos que
están dándonos lo justo, lo que por ley dice y que pagamos peso por peso.
Aguántese, no se
enferme ni agrave, ya en marzo, muérase con la confianza de que nos están dando
medicina honesta, justa y sana.
¡Ah, que nuestro
gobierno “del cambio”! Da risa su accionar, honestamente.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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