Por: Rosa Elena González12/05/2011 | Actualizada a las 21:34h
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Pobre
ciudad, cuando no la aquejan unos males la azotan otros, es tanto su sufrir que
ya no alcanza a comprender quien es el más desalmado. El
caso es que siempre esta ardiendo, si no son los acalorados candidatos, son los
acalorados delincuentes, y si a eso le agrega la venganza de la naturaleza, no
hay momento de sosiego para los
ciudadanos que tienen que padecer las inclemencias de los tiempos, bien sean
electorales, de seguridad o climatológicos. Gracias
a DIOS en estos momentos no hay campañas políticas, bueno oficialmente porque
en lo extraoficial muchos andan encarrerados, pero en estos tiempos el calor quema hasta el
pensamiento de los pobladores y todo en contraste con el frio que abriga el
alma de muchos victorenses que no tienen una fuente de empleo, una vivienda
digna, el recurso para pagar los servicios básicos, una ilusión, o una
esperanza de vida. La
ciudad comienza arder, las temperaturas han superado los 42 grados centígrados
y la sensación térmica aumenta con tan solo dar unos cuantos pasos en el
pavimento y aunque sea a la sombra. Por
si fuera poco, en muchos predios baldíos por falta de limpieza y atención tanto de las autoridades como de sus dueños se
originan incendios que contribuyen al calentamiento del aire que sofoca a la
ciudadanía, aparte la escases de agua que se ha registrado en varios sectores
de la ciudad por fugas o mantenimiento de las líneas de conducción. En
estos momentos causan estragos todos esos males, y que decir de los continuos apagones
por las recargas de aparatos de aire acondicionado en todos lados perjudicando
a la gente, pero en especial a los que menos tienen, pues es frecuente el
deterioro de los aparatos electrónicos incluyendo los refrigeradores que
resguardan los pocos alimentos. Una
familia de escasos recursos en estos momentos poco o nada podrá hacer si sufre
la descompostura de su televisor o refrigerador, solo soportar las inclemencias
del tiempo y el hambre pues no le alcanza su economía para adquirir un nuevo
aparato, en la pobreza se tiene que elegir entre surtir la despensa o tener
pequeños privilegios porque si bien es cierto que todos padecemos los tiempos
difíciles económicamente hablando, el sufrimiento de la gente más pobre es
doble ya que se trata de un asunto de supervivencia. Mas
se complica la situación si se tiene niños pequeños, adultos mayores, o un
enfermo, las altas temperaturas, la escases del vital líquido y la falta del
suministro de energía eléctrica se convierten en enemigas de la vida, ya no del
confort sino de la sobrevivencia. Lo
peor es que a muchas autoridades estas situaciones parece no importarles,
carecen de sensibilidad aun y viendo como el pueblo clama ayuda. Eso
si, la Comisión Federal de Electricidad rigurosamente cobrara los recibos, sin
distingos ni preferencias para ningún ciudadano y aunque estos no tuvieran el
servicio las 24 horas del día, el único privilegio es para los empleados de la
dependencia, el pueblo poco o nada les importa. La
Comisión Nacional del Agua también contribuye al malestar de la sociedad y es
que aun y que sus termómetros ubicados en diferentes sectores de la ciudad
registran los grados señalados para que la capital sea candidata a la
disminución de las tarifas eléctricas, no procede nada, no hay interés por apoyar
al pueblo. Y
como son tiempos de altas temperaturas, ya no tardan en salir a la calle los
candidatos a sudar sus calenturas pre electorales queriendo llevar agua a su
molino con esos temas, y se atreverán hasta hacer marchas, cabalgatas, y
manifestaciones físicas y en los medios de comunicación gritando al mundo su
interés, exigiendo a la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Federal de
Electricidad y la Secretaria de Hacienda la disminución de las tarifas
eléctricas, para nada claro. Es
más, no tardara aquel personaje que quiera ganarse al pueblo y acuse a las
dependencias y sus directivos de asesinos que poco apoco estrangulan a la
ciudadanía, le matan de hambréeme, sed y calor. Por
lo pronto los ciudadanos tendremos que soportar las altas temperaturas, eso
antes que comiencen los acaloramientos políticos y ese es el diario vivir (¿o
sobrevivir?) de nuestro pueblo. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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