Por: Lorena Illoldi09/05/2011 | Actualizada a las 09:31h
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Una
multitudinaria marcha por la paz fue la que encabezara Javier Sicilia este
pasado domingo en la capital del país, donde los cálculos sitúan alrededor de
20 mil personas la cifra de quienes llegaron al final del recorrido de dos días
y 90 kilómetros y que culminase en la plaza del Zócalo.
Una marcha que fue sumando adeptos a su paso, fue también replicada en
distintos puntos de la república, símbolo del grito ahogado de una enorme
fracción de la sociedad que, habiendo sido lastimada más allá de los límites de
lo comprensible, no pueden sino volcarse a las calles en busca de respuesta a
sus sentidas demandas.
La Paz parece ser un ítem lejano, una palabra incomprensible, añorada desde la
angustia de la nostalgia de saberla extraviada, sin tener a la mano asideros
firmes que ayuden a aguantar las duras embestidas de la violencia ni
estrategias inmediatas o eficaces para solventar el sangriento saldo de una
guerra que nadie pidió y de la cual pocos resultados positivos se han tenido.
Mientras unos ven los toros desde la barrera, otros viven inmersos en
condiciones que pudieran parecer inverosímiles o descabelladas y que para
muchos tamaulipecos, duranguenses, michoacanos o veracruzanos, son el pan
nuestro de cada día, en un panorama que tristemente se repite a lo largo y
ancho de una federación que perdió el control de áreas cruciales en la difícil
tarea de gobernar una nación tan compleja como la nuestra, y ningún discurso
demagógico o declaración oficial sana el dolor de los que han perdido seres
queridos en esta dura refriega.
Sigo creyendo que hoy es momento de sembrar fuerte en los corazones y mentes de
nuestra niñez y juventud y las ideas correctas de paz, amor, respeto,
solidaridad, y toda suerte de valores positivos que ayuden a generar una
sociedad fortalecida, y que el mejor camino para ellos son el arte, la
educación, el deporte, el fortalecimiento de la identidad cultural de las
comunidades, y el reconocimiento a sus intereses y deseos en la tarea de construir
y reconstruir nuestra patria, en la misión de cuidar el pedazo de tierra que
habitamos…
A seguir trabajando, pues, desde nuestras trincheras, aguantando el embate de los
tiempos que nos tocan; solo nosotros definimos el rumbo al ajustar las velas de
modo que nos conduzcan al destino deseado: la paz y el bienestar de todos.
Ya sabe: eso digo yo.
CAJÓN DE LO QUE NO DEBERÍA ESCRIBIR Y SIN EMBARGO ESCRIBO…
1.- LA FRASE: “Allí donde haya combates, allí donde nos enfrentemos con un
contrincante, tenemos que conquistarlo por el amor: así actué toda mi vida. No
se resolvieron todas mis dificultades, pero descubrí que esta ley de amor
funciona como jamás lo hizo la ley de la destrucción”. Mahatma Gandhi.
2.- UN TROZO DE POESÍA: "Lo grito aquí: ¡Paz! Y lo grito/ llenas de llanto
las mejillas./ ¡Paz, de pie! ¡Paz! ¡Paz, de rodillas!/ ¡Paz hasta el fin del
infinito!/ No otra palabra, no otro acento/ ni otro temblor entre las manos./ ¡Paz
solamente! ¡Paz, hermano!/ Amor y paz como sustento". Rafael Alberti.
3.- MISCELÁNEOS: Coordinado con la Fonoteca Nacional, el Instituto Tamaulipeco
para la Cultura y las Artes ha convocado a participar en la celebración de la
2ª Semana del Sonido, cuyo tema central es “Los sonidos en peligro de
extinción”, mediante el proyecto “Así suena Tamaulipas”, que pretende hacer un
mapa sonoro de Tamaulipas que de fe de la riqueza y diversidad sonora de
nuestro estado escuchada por sus propios habitantes. Ya quiero ver qué sale…
Lorena Illoldi,
tampiqueña de origen y victorense por adopción, es actriz, poeta, dramaturga, directora de teatro y promotora cultural independiente.
Parte del colectivo artístico EL ALEPH, colabora en medios electrónicos con su columna DIGO YO..
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