Por: Carlos Santamaría Ochoa08/05/2011 | Actualizada a las 15:50h
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El
inolvidable amigo, tocayo, locutor y ser humano Carlos Adrián Avilés
Bortolussi, tenía una forma peculiar de concluir su programa “Alegría Matinal”.
El periodista Mario Alberto Buenfild escribió en ocasión de la partida de
Avilés: “Aún hoy suelo escuchar el eco del pasado cuando al término de su
programa “Alegría Matinal”, nos motivaba con lo que durante años fue su firma
de despedida. Un corte de Rudyard Kipling. “Cuando vayan mal las cosas/ como a
veces suelen ir/ cuando ofrezca tu camino solo/cuestas, que subir/ Cuando
tengas poco haber/pero mucho que pagar/y precises sonreír/ aun teniendo que
llorar/cuando el dolor te agobie/ y no puedas ya sufrir/descansar (hermano)
acaso debas/pero nunca desistir”. Y cerraba el micrófono”. Valgan
las palabras de Buenfild para recordar las líneas de Kipling y la oración
cotidiana de don Carlos, porque finalmente, la frase sugería una plegaria al
creador para agradecer lo que somos, pero sobre todo, no dejar que el pesimismo
o la mala ventura nos ganara, sino por el contrario, tomar fuerzas de cualquier
parte, entusiasmo suficiente para seguir caminando, nunca desistir, nunca dejar
de luchar, pues. Y
es que probablemente hoy nos esté haciendo falta ese entusiasmo que escribió
Kipling y que escuchábamos de lunes a viernes por la radio: mucha gente no
tiene la fuerza necesaria para hacer lo que se debe y fomentar el crecimiento
de valores que nos permitan vivir mejor, o que nos ayude a cambiar el rumbo que
toman los acontecimientos. Somos
históricamente una nación muy especial: nuestros ancestros tenían grandes
valores que conocemos a través de testimonios que están ahí, en los libros. La
lectura de todo cuanto hemos sido nos favorece, nos motiva y debemos aprovechar
ese entusiasmo para crecer como personas y como sociedad. Pero,
algo muy importante resulta ser el no desistir, el no tirarnos para atrás o
dejar de luchar por los ideales que alguna vez soñamos y que tienen que ver con
el futuro de cada uno de nosotros y los de la familia. De
esa forma, nació en una ocasión, ya hace casi cinco años, el sueño de la
caminata en favor de las personas con diabetes y el llamado al mundo acerca de
esta pandemia que vivimos y que estamos tratando de hacer frente, aunque la
verdad sea dicha, no es nada fácil, tomando en cuenta la forma en que se aborda
por parte de quienes la padecemos, y porque no nos interesa el bienestar
físico, mientras no nos cause problemas manifiestos. En
ese sentido, hemos decidido volver a realizar la caminata a través de las
provincias del viejo continente, desde San Jean Pied de Port hasta Finisterre,
enarbolando de nuevo la bandera del autocontrol, de la concientización en pro
de quienes vivimos con diabetes y nuestras familias. Hemos
proyectado una nueva marcha, porque no nos gusta desistir de la lucha iniciada
hace casi ya dos décadas, y en la que hemos encontrado una solidaria
complicidad de colegas periodistas y medios de comunicación. Hoy hemos decidido
reiniciar esta cruzada, y hemos de programarla para la segunda mitad del año
que cursa: 2011 será la fecha de un tercer recorrido por el Camino de Santiago,
y será entonces el momento de gritar de nuevo esa voz de alerta por las
complicaciones que pudiésemos vivir si no tomamos en serio esta amenaza llamada
diabetes mellitus. Cuando
llevamos cabo aquella caminata encontramos también una complicidad y apoyo en
gente de la iniciativa privada tamaulipeca, en organizaciones y el sector
oficial. Suponemos que hoy no será la excepción y volveremos a lograr el apoyo
para llevar a cabo este proyecto. Es importante decir al mundo que tenemos
ganas de vivir, que no queremos desistir, que no vamos a estar sentados en una
silla esperando que la diabetes consuma nuestra existencia. Es
tiempo de volver a caminar, pues. Y
en ese tenor, la invitación a todas esas personas que tienen alguna afectación
física, clínica o emocional, para que no desistamos, para que sigamos luchando
por lo que quisimos siempre, y para que México vuelva a ser esa nación de la
cual estamos bastante orgullosos por pertenecer a ella. Como
tamaulipecos, queremos también hacernos notar en el contexto mundial, porque
somos importantes, porque somos parte de un gran país, y porque no vamos a
permitir que sigan denigrando nuestra existencia, porque no queremos que sigan
pensando que somos una entidad de terror, porque queremos que todos salgamos de
nuevo a trabajar… porque no vamos a desistir, en pocas palabras. Es
tiempo de volver a retomar nuestros orígenes y hacer una lucha común todos
unidos, por nuestros hijos, porque no se sientan amenazados y tengan el orgullo
de aprender en casa que los valores personales, humanos y sociales, deben
mantenerse intocables por sobre cualquier circunstancia que vivamos. Es
tiempo de volver a luchar con todo el entusiasmo del que somos capaces. México
merece eso… y más. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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