Por: Carlos Santamaría Ochoa06/05/2011 | Actualizada a las 14:41h
La Nota se ha leído 3343 Veces
Cuando Ricardo
López Méndez, “El Vate”, (Izamal, Yucatán, 1903) escribió la poesía titulada
“México, creo en ti”, seguramente no pensó que viviríamos lo que hoy tenemos en
la nación y que nos ha llevado a padecer enfrentamientos estériles cotidianos y
mediáticos, donde unos se culpan a otros y todo mundo quiere justificar los
problemas como consecuencia de las acciones de los demás. Las declaraciones
últimas de Felipe Calderón Hinojosa nos han dejado un muy mal sabor de boca:
enojo, coraje, porque quien es responsable del gobierno de una nación tan
especial no ha sabido enfrentar la problemática que le heredó su
correligionario blanquiazul Vicente Fox Quezada, y hoy culpa a todos por lo que
vivimos a diario. El Vate decía en
su primera estrofa del mencionado poema: “México, creo en
ti, Como en el
vértice de un juramento. Tú hueles a
tragedia, tierra mía, y sin embargo,
ríes demasiado, acaso porque
sabes que la risa es la envoltura
de un dolor callado. Y callado fue
hasta hace unos días en que comenzó la mayor protesta en este sentido,
encabezada por el poeta Javier Sicilia, motivado por el asesinato de su hijo y
que ha sido secundada en muchas partes del país y del mundo. Molesta escuchar
y leer lo que dice el señor Calderón en el sentido de que los culpables de todo
lo vivido son los mandos municipales; se harta de pronunciar el nombre de San
Fernando, el municipio tamaulipeco, como si fuera el infierno de una nación
castigada por doquier. Los tamaulipecos
estamos ofendidos por una persona que debió ser el presidente de todos y se ha
convertido en el promotor de siete malos mexicanos, oportunistas y vividores
que aprovechan el estar incluidos en las nóminas oficiales para hacer campaña
en favor de su instituto político. Los que unos llaman “siete magníficos” pero
que también son llamados con mayor acierto “los siete enanos” por su poca
inteligencia y madurez, que hacen una campaña mediática insultante para todos,
ilegal a todas luces, pero que estamos seguros que el IFE no castigará. Coincidimos con
la diputada tamaulipeca Guadalupe Flores de Suárez, quien declara que el señor
Calderón “está mal informado, aquí estamos trabajando cada quien desde la
trinchera que nos corresponde impulsando a Tamaulipas, y todos tenemos que
rescatar ese prestigio que hemos tenido los tamaulipecos hacia el exterior”. La legisladora
tiene razón: somos una tierra que históricamente se ha destacado por su trabajo
y tesón, por su nacionalismo y su fuerza, y no aceptamos que el señor Calderón
nos ofenda, nos tilde de todo cuando no tiene la mínima idea de lo que
acontece. Ha de saber que
un gran número de personas que tienen participación en la entidad en esta lucha
que ha emprendido, son originarios de otras entidades, y hablamos de los dos
extremos, porque tanto policías como personas que riñen con la legalidad son no
se uno, sino de todos los estados del país. ¿Que se dan los
problemas aquí? Las franjas
fronterizas de todo el mundo –entiéndase: todo el mundo- son conflictivas por
su propia naturaleza, y en éstas se presentan una serie de ilícitos propios de
la zona. España, Grecia, Italia, Francia, Argentina y todos los países, en sus
fronteras, tienen problemáticas de contrabando, narcotráfico, trata de persona,
prostitución, cinturones de miseria… es algo con lo que viven en las fronteras
y no exclusivo de Tamaulipas. El gobernador
Egidio Torre Cantú ha dicho que desde febrero está listo el acuerdo de
seguridad nacional con el señor Calderón y sus colaboradores pero… ¿por qué no
se ha firmado? Habrá que
preguntar a quien se empeña en ensuciar a nuestra tierra, por el solo hecho de
ser gobernada por un partido ajeno al suyo. Dice Calderón en
Puebla que “ninguna autoridad debe desoír el clamor de justicia de los
ciudadanos ni eludir su responsabilidad para obtener beneficios políticos o
eludir costos en la tarea que se cumple con deber”. El clamor de los
tamaulipecos es que nos escuchen, que nos atiendan, que nos solucionen… porque
estamos cansados de que nos quieran desprestigiar por aspectos políticos. Quisiéramos que
estos señores que no nos conocen supieran qué somos en Tamaulipas. El
gobernador Torre Cantú ha acudido a la autoridad federal para tratar de recibir
el apoyo que nos han negado. En las
carreteras, por ejemplo, vemos agentes federales que en un número significativo
están coludidos con otras personas y grupos, y eso lo sabe el señor Calderón y
sus amigos. ¿Por qué no hacen
algo al respecto? Culpando a los
sanfernandenses y a los tamaulipecos en general, ¿solucionará su
problema? Por parte
nuestra, hacemos eco en la concepción de muchos millones de mexicanos: no le
reconocemos autoridad a ese señor, en tanto no demuestre que es gobernante de
todos, sin colores ni partido alguno. Que recuerde sus propias palabras “todos
los mexicanos debemos tener patria antes que partido” y que las atienda… o se
retracte. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas