Por: Carlos Santamaría Ochoa05/05/2011 | Actualizada a las 18:11h
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Nuevas
palabras han engrosado el diccionario cotidiano de los mexicanos: anorexia,
bulimia, anemia, desnutrición, obesidad, sedentarismo, sobrepeso y algunas que
tienen estrecha relación con éstas, y además, llevan al mismo problema: la
falta de salud de los tamaulipecos.
Muchos de nosotros pensamos que estamos bien de salud porque inclusive nos
vemos “gorditos” y un poco chapeados; nada más falso que lo anterior: se ha demostrado
que los gordos no son la gente que tiene nutrimentos de sobra, sino grasa,
tejido graso únicamente, y muchos de ellos, pese a lo voluminoso de sus
cuerpos, padecen desnutrición de normal a severa, o cuadros de anemia que
atentan directamente contra su salud en forma tal que el peligro se incrementa
todos los días.
Recordamos aquellas galletas que se hicieron en la Universidad Autónoma de
Tamaulipas con la “chiva de los encinos”, aquella plaga que llega
periódicamente a nuestros montes y montañas y arrasa con todo. Son las chivas
de los encinos una especie de grillos enormes, devastadores y terribles, porque
en uno o dos días pueden dejar una sierra completa sin vegetación útil.
Los científicos de la UAT de aquel entonces hicieron unas galletas llamadas, si
mal no recordamos, “LactoDif”, y se pretendía la distribución a través del
sistema DIF Tamaulipas.
El sabor era un poco parecido al marisco, específicamente a camarón. Eran un
poco saladas, pero su carga nutricional era impresionante. No sabemos qué
sucedió entonces, pero el proyecto falleció como muchos otros que llegaron en
su tiempo.
Hoy, la secretaría de Salud en la entidad ha puesto sus ojos en los problemas
de desnutrición que hay en la población, principalmente infantil, aunque los
miembros de ese gran grupo de la llamada tercera edad también muestran
infinidad de casos de esta naturaleza.
Los “viejitos” tienden a desnutrirse y a no decir nada; están estáticos, no se
quejan, pero tampoco hacen algo por su salud por situaciones que todos entendemos
y que debemos atender por sobre todas las cosas.
Pero los grupos de niños y adolescentes tienen también un problema serio en
cuanto a nutrición, más ahora que se ha instrumentado un ambicioso programa
para mejorar la calidad de los alimentos que se venden en las cooperativas
escolares y que han sido motivo de muchas críticas.
Los padres se quejan de lo que comen sus hijos, pero la verdad, poco o nada
hacemos por influir en las cooperativas. Criticones ante todo, pero poco
participativos, y eso sucede en casi todas las acciones que lleva a cabo el ser
humano: criticamos, destrozamos lo que se hace, aunque nunca proponemos algo
que pueda mejorar lo que no nos parece bueno.
El secretario Treviño García-Manzo ha pedido a un grupo de colaboradores que
incrementen sus acciones para reforzar acciones que permitan detectar a tiempo
la desnutrición, sobre todo, en menores de cinco años y mujeres embarazadas. De
todos es sabido que el embarazo requiere de una alimentación extra de la madre,
y en muchas pero muchas ocasiones esto no se lleva a la práctica, con la
consecuente desnutrición y problemas tanto para la futura mamá como para los
hijos que vienen en camino.
Cuando un pequeño nace desnutrido es muy común encontrar una serie de
padecimientos que le pueden llevar a vivir con problemas permanentes de salud,
algunos, inclusive, que atacan su sistema nervioso y otros, propiciando
alteraciones en la conducta y el desarrollo físico y emocional.
Es ahí donde debemos centrarnos, por eso la importancia de este tipo de
acciones que buscan que nuestros hijos no tengan los problemas que viven en
gran escala; disminuir los riesgos y los conflictos con la buena vida es tarea
permanente de un gran número de trabajadores de la Secretaría de Salud, y los
vemos en las ocho jurisdicciones, en los 43 municipios, en todos los centros de
salud, urbanos y rurales, procurando orientarnos para evitar esta problemática
que amenaza con convertirse en una pandemia.
Debe satisfacer a los tamaulipecos el saber que contamos con un sistema de
salud que está pendiente de este problema que, a decir del secretario Treviño,
es determinante atajarlo durante los primeros años de existencia de los
pequeños, dado que de no hacerlo se pueden presentar problemas en su desarrollo
neurológico, entre otras cosas.
La mortalidad por estos motivos es significativa aunque no llega a ser
alarmante como la diabetes, la hipertensión o el cáncer, pero hay que trabajar
muy fuerte para evitar los problemas que ello conlleva.
Debe causar satisfacción el saber que hay menos defunciones por esta causa,
aunque el ideal sería que no se presentaran. Se están haciendo las cosas bien y
a tiempo, pero es menester que todos pongamos el esfuerzo que nos toca, que
ayudemos a las autoridades a garantizarnos una buena salud, derecho inalienable
de todos los mexicanos.
En este sentido, conviene hacer una serie de acciones preventivas de la
desnutrición, porque de éstas dependerá el bienestar del Tamaulipas del futuro,
el que formarán nuestros hijos y sus amigos, y de ellos saldrán quienes nos
gobiernen, por eso, tenemos que poner todo nuestro esfuerzo en el tema.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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