Por: Carlos Santamaría Ochoa01/05/2011 | Actualizada a las 16:09h
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El gobernador de Tamaulipas Egidio Torre
Cantú encabezó la ceremonia del desfile del “día del trabajo” en la fronteriza
ciudad de Reynosa, ante un abrasador calor que está afectando la entidad y
amenaza con hacer crecer las estadísticas del sector salud en cuanto a golpe de
calor, deshidratación y enfermedades gastrointestinales, entre otros males que
son típicos de las altas temperaturas. En aquella fronteriza ciudad, Torre
Cantú estuvo acompañado del alcalde Everardo Villarreal Salinas y los
dirigentes de la CTM Reynaldo Garza Elizondo y Edmundo García Román, éste
último, caracterizado por manifestar ante la opinión pública un respaldo
irrestricto a las políticas gubernamentales… y en seguida, declarar todo lo que
se pueda contra éstas, es decir, la incongruencia natural en un dirigente
obrero, o al menos, de un buen número de éstos. Según las autoridades, hubo unos 25 mil
trabajadores de varios sindicatos y gremios; recuérdese que Reynosa y la franja
fronteriza tienen un muy importante número de trabajadores de la industria
maquiladora, que a pesar de que ha disminuido considerablemente el número de
empresas, sigue siendo factor importante en el desarrollo económico de esa zona
tan castigada en los últimos meses. El día del trabajo se celebra casi en
todo el mundo, y es una oportunidad para que agrupaciones sindicales externen
sus inconformidades o planteamientos a la clase patronal, sea oficial o de la
iniciativa privada, aunque por lo general se centra en una demanda “milenaria”:
la lucha por un salario digno para el que trabaja todos los días, el que tiene
que batallar para llevar el pan a la casa. También es justo mencionar que en este
tipo de eventos se cuelan algunos vivales que pretenden llevar privilegios a
sus intereses personales, lo más natural en algunos dirigentes que se manejan
como todo, menos como tales. Los informes llegan en el sentido de que
no se llevó a cabo en los 43 municipios el tradicional desfile, pero sí en
varios de éstos, y la idea era similar: la lucha y demanda por mejores
condiciones salariales, que sabemos, son difíciles de atender algunas por
la situación económica en que vive la nación hace muchos pero muchos años, y
que se ha incrementado pese a que el señor Lozano, secretario del Trabajo
afirma que estamos mejor en cuestión de empleos. Siempre hemos sido de la idea de que
México tendría otra situación si hubiera mejores empleos. Recordamos aquellos
reportajes en los que hablaban de la mano de obra nacional, considerada de las
mejores del mundo, aunque, para desgracia nuestra, de las más mal pagadas. Había tablas comparativas en las que nos
ubicaban en sueldos hasta abajo, pero en calidad, hasta arriba; en este sentido,
la industria maquiladora tiene una participación fundamental, y hay que
desatacar que la mano de obra femenina es muy demandada, por las cualidades
naturales de la mujer que le llevan a ser más cuidadosa, más responsable, menos
conflictiva en el empleo, y que tiene mucho menos inasistencias a las fuentes
laborales. Desgraciadamente, muchas de éstas son
madres solteras que tienen que batallar todo el día para mantener a sus hijos,
lo que repercute en la atención inadecuada a éstos. Con lo anterior no queremos decir que
sean irresponsables, sino que no tienen el tiempo suficiente para cumplir
cabalmente con esa maravillosa obligación de madres de familia. La búsqueda de una mejor situación es
natural en el ser humano, en casi todos, y buscamos tener mejores condiciones,
más en tiempos que hemos dado al traste con la ecología y los calores son más
intensos, que se requiere mayor consumo de energía eléctrica y otras cosas. La clase obrera tiene razón en
manifestarse, en protestar, aunque nosotros haríamos un cambio en ello: no es
posible que un dirigente de estos magníficos trabajadores, responsables y
empeñosos en lo suyo viva a cuerpo de rey, que tengan automóviles cuyas
condiciones chocan con la congruencia obrera, que manejan cuentas en restaurantes
de lujo cuando sus agremiados en ocasiones batallan para comprar el alimento
básico, para cubrir sus necesidades que, según el secretario de Hacienda pueden
ser cubiertas perfectamente con 6 mil al mes. Las demandas obreras tienen sustento,
nadie lo puede dudar. El asunto es poder resolverlas, que éstos puedan vivir
bien, tranquilos, sin lujos pero sin carencias, y de esta forma alejar a sus
hijos de pensamientos que tienen que ver con formas ilegales de vida. Mucho se tiene que hacer. Los desfiles
son interesantes, son tradicionales aunque no son necesariamente justificables,
porque, finalmente, el dirigente obrero lo que busca en ellos es demostrar la
supuesta fuerza y arrastre que tiene con sus agremiados, lo que la autoridad
sabe que es una perfecta utopía. Pero, curiosamente, en un país donde se
habla de sufragio efectivo, de no reelección, los “dirigentes” obreros están
eternizados en el cargo. ¿No habrá más gente capaz para dirigir?
¿Por qué duran décadas si son tan nefastos en sus planteamientos y escasos en
sus logros? Lo malo es que la gente trabajadora no
ha respondido. Lejos de exigir a la autoridad más resultados, podrían, por
ejemplo, pugnar por el desconocimiento de sus dirigentes y ubicar a los que
estén realmente comprometidos con sus trabajadores. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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