Por: Carlos Santamaría Ochoa29/04/2011 | Actualizada a las 14:32h
La Nota se ha leído 1888 Veces
Dos aspectos
completamente radicales tenemos como reflexión para el presente día del niño de
2011: por un lado, el reconocimiento a tan increíble etapa de la vida, y la
forma en que las ilusiones infantiles son cortadas de tajo por las armas: la
violencia en medio oriente y las patéticas imágenes que ofrece la televisión
internacional de pequeños que están tomando las armas para defender una u otra
causa. Libia es un ejemplo claro de ello. Una película de
Luis Mandoki y que relata la terrible historia de Chava, un niño de El
Salvador, cuando la guerrilla y cómo sus amigos son “reclutados” para tomar las
armas nos estremece, nos aterra. Hoy, Libia tiene el mismo tema en boga y toma
a los pequeños, arrebatándoles la etapa tan especial que debieran vivir, para
convertirlos en guerrilleros. No tenemos una
opinión clara acerca de quién tiene razón en aquella nación: bastantes
problemas hay en México como para estar preocupados por los conflictos
políticos de Oriente, sin embargo, es algo que sin lugar a dudas a ninguno de
nosotros nos gusta ver. Pensar que esos
chicos de 10 o 12 años pueden ser nuestros hijos y que están condenados a matar
o morir no es nada bueno. La Organización de las Naciones Unidas, a través de UNICEF
hace sus pronunciamientos, sin embargo, sucede lo que con todas las
recomendaciones de la ONU: no pasa nada. Es algo que
tenemos que reflexionar, y hacer conciencia de qué es lo que queremos para
nuestros hijos. En contraparte,
México celebra este día con un sinnúmero de fiestas. Tamaulipas tendrá su
festival magno en los terrenos de la Feria Estatal, donde el sistema DIF que
encabeza la señora Pilar González de Torre, y que ha dispuesto una serie de
atractivos para nuestros hijos, los hijos de nuestros amigos y de todo el
estado. Cierto es que
vivimos tiempos difíciles, pero a ellos –a los niños- hay que tomarlos en
cuenta como lo que son y no tratar de que vivan etapas que no les corresponden.
No somos de la idea de que los niños estén en las calles trabajando o que
tengan que costearse sus estudios empacando mercancía en tiendas de
autoservicio. Sin embargo,
éstos últimos por lo menos ocupan su tiempo en actividades productivas,
apoyando la economía familiar sin tener obligación de hacerlo, y de esta manera
también pueden tener acciones que les permitan satisfacer sus ilusiones
infantiles. Los niños…
siempre los niños. Muchas reuniones
a través de los años se llevan a cabo para procurar su bienestar, y autoridades
de todos los niveles hacen un gran esfuerzo en nuestro país por evitar que haya
niños maltratados, niños amparados en actos fuera de la ley o en acciones
contra su salud que tienen como consecuencia el incremento en niveles de
farmacodependencia. Muchas cosas, sin duda alguna, se hacen a diario. En esta ocasión
el DIF que encabeza la señora González de Torre y que dirige Gabriel De la
Garza han organizado el festejo del que, esperamos, haya muchas sonrisas,
muchos momentos que los pequeños puedan recordar cuando crezcan y se enfrenten
a la realidad del mundo… y de nuestro estado. Todos tenemos
buenos y no tan buenos recuerdos de la infancia: las fiestas y regalos, el
“ratón Pérez” o Santa Claus, así como los premios de la escuela o el deporte;
las enfermedades y momentos poco gratos tienen un lugar en la mente y corazón
de cada uno de nosotros y eso marca el rumbo que toma la vida de cada
individuo: sus experiencias personales aunadas a las de familia y sociedad, que
conforman nuestro carácter y forma de responder a la sociedad. Se escriben miles
de cuartillas al año para defenderlos, se dicen millones de palabras que
resaltan sus derechos y necesidades, pero la realidad la vivimos en forma
diferente: hay miles de niños que trabajan, en las calles o en alguna de tantas
partes que ofrece una sociedad que a diario busca trascender. Pero la parte
fundamental en el desarrollo de estos pequeños seres humanos radica en la
familia, y eso nadie puede dudarlo: es ahí donde establecemos las líneas a
seguir en su carácter a través de acciones que, afortunadas o no, son
entregadas en la mayoría de las ocasiones con todo el amor que un padre puede
tener hacia sus descendientes. Cierto, tenemos uno que otro “monstruo” que no
entiende la importancia de educar bien a los hijos. En ese tenor,
somos los padres los responsables de que ellos estén bien atendidos, que se les
garanticen sus derechos básicos como son salud, educación, casa y vestido,
alimentación y afecto, así como muchos otros que son consagrados en aquella
carta de derechos de la niñez que manejó UNICEF durante mucho tiempo y que en
algunas partes se ha olvidado. Este día del
niño, todos tenemos que hacer un gran esfuerzo por dotar a los pequeños de la
casa de las herramientas necesarias que les permitan vivir bien, adecuadamente,
sin que falten por cubrir sus necesidades básicas, pero sobre todo, con mucho
amor y comunicación, porque estos dos conceptos son la base para construir un
futuro idóneo que les permita trascender. Todos los padres
queremos hijos triunfadores, pero hay que trabajar con ellos desde su niñez. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas