Por: Carlos Santamaría Ochoa27/04/2011 | Actualizada a las 16:01h
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Quién no se
acuerda de aquella frase para echar culpa a los demás: “yo no fui, fue Teté,
pégale pégale que ella fue…” Y es que viene a
la mente de todos cuando escuchamos a funcionarios que, desde sus cómodas
oficinas en imponentes edificios de la ciudad de México declaran, hablan,
vociferan… todo sea por salvar la imagen de quien les ha dado el trabajo que
hoy ostentan. No es válido
echar culpas a los demás. Los ciudadanos no queremos saber quiénes tienen la
culpa de tal o cual circunstancia, sino que nos interesa saber la manera en que
se han resuelto las cosas. Recordamos, por
ejemplo, el caso de la Influenza AH1N1 y la culpa que querían endilgar a
autoridades veracruzanas porque ahí nació supuestamente, el brote que hizo que
todo mundo tomara medidas extremas, quizá exageradas, pero que finalmente se
tuvieron que llevar a la práctica. Hoy, sucede lo
mismo, y como tamaulipecos nos ofende lo que se dice a diario. Si bien es
cierto que hay responsabilidades que se deben aceptar y atender al pie de la
letra, tenemos la idea de que no todo es culpa de quienes han sido condenados
por otros niveles de autoridad. En este sentido acusamos
recibo del comunicado del gobierno de Tamaulipas que hace saber a sus
gobernados que “la autoridad estatal mantiene plenamente el control del estado
en el ejercicio de todas sus facultades constitucionales y en coordinación con
el gobierno federal y los 43 gobiernos municipales mantiene las tareas de
vigilancia conjunta en las ciudades, carreteras y caminos del estado”. El comunicado nos
hace ver las acciones que coordinadamente se llevan a cabo como son las del
municipio de San Fernando, conocidas por todos, y que nos han ubicado dentro de
un amarillismo sin precedentes en lo más importante de la prensa nacional. Se
ufanan algunos de que en Tamaulipas sucedan cosas porque así tienen con qué
llenar sus espacios televisivos; se ocupan de nosotros en forma tal que han
olvidado la dicción, la congruencia, la preparación y la verificación de datos,
propios de un periodismo profesional. Estamos cansados
de que nos ubiquen como el estado del terror. Cierto, lo que vivimos no es
grato para nadie, sin embargo, no podemos dejar de reconocer que en una ilógica
lucha iniciada por quien encabeza el gobierno del país, ha habido un avance que
no es el que quisiéramos ver los ciudadanos, presos en nuestras ciudades y
casas, víctimas de las circunstancias actuales. Los actos
deshonestos que nos han llevado a vivir lo que hoy padecemos son consecuencia
de la participación de personas incrustadas en los niveles de autoridad
municipal, estatal y federal, y quien quiera culpar a los que no son de su
nivel está mal. La procuradora de
la República y el coordinador de seguridad Alejandro Poiré se empeñan en
asegurar que los elementos municipales son los que están llenos de fango y
corrupción. Decía un colega
nuestro que se han olvidado los niveles de competencia y por qué muchos hemos
optado por no salir de casa, ante el temor de ser víctimas de un ilícito en
carreteras cuya vigilancia y seguridad compete a niveles que tiene bajo su
responsabilidad la Federación. El comunicado de
Egidio Torre Cantú habla de los acontecimientos de marzo pasado y enfatiza la
colaboración que se lleva a cabo entre su administración y autoridades
federales así como municipales. Más claro, ni el agua. Cuando escuchamos
al señor Poiré recordamos aquella frase que cita a “Paca, la de la arracada”, y
que tiene que ver con la concepción que todos tenemos de que los tres niveles
tienen mucho que justificar, mucho qué hacer y mucho que decirnos a los
ciudadanos. Cierto es que la
tranquilidad que hemos perdido nos afecta a todos, pero no podemos asegurar que
es consecuencia de omisiones del estado de Tamaulipas, como tampoco podemos
culpar a los grupos del Ejército y Marina, de la PGR o grupos municipales. Pensamos que es
una consecuencia de la falta de una aplicación total. Lejos de
organizar conferencias de prensa en aquellos lugares de la capital del país,
podríamos solicitar a través del Congreso de la Unión o el Senado de la
República, a través de representantes de la CONAGO a la autoridad que encabeza
quien inició esta revuelta, que no nos diga quién tuvo la culpa, que no maneje
nombres de culpables, que no achaque su ineficiencia a otras instancias, sino
que, por favor, nos garanticen el libre y tranquilo tránsito por nuestras
carreteras, por nuestros lugares turísticos… por nuestro país que tanto amamos. Ya estamos
cansados de la manera en que se pretende ensuciar a una entidad. Recuérdese que
hay un acontecimiento similar al de San Fernando en el estado de Durango y
seguramente, en otros más, aunque no se hayan denunciado. Termina el
comunicado: “La sociedad Tamaulipeca espera resultados de la colaboración de
los Gobiernos Estatal, Municipales y Federal, para que el estado y los
municipios cumplan con sus tareas de seguridad pública y persecución de los
delitos del orden común, y la autoridad federal cumpla con sus tareas de
seguridad pública, seguridad interior y persecución de los delitos federales,
principalmente los considerados como delincuencia organizada. Los Tamaulipecos
estamos convencidos de que con la suma de esfuerzos y voluntades del Gobierno
Federal, Estatal y los 43 Ayuntamientos, lograremos resultados positivos y
combatir los actos delincuenciales que agravian a la población. Recuérdese a las
muertas de Juárez, a los ladrones de La Lagunilla, a los migrantes que son
vejados desde la frontera con Chiapas hasta el Río Bravo. No todo es la
entidad. No nos mientan, no nos echen la culpa por algo que no supieron
enfrentar, por favor. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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