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Sección: Editoriales / Entre Nos

Medias verdades o grandes mentiras

Por: Carlos Santamaría Ochoa 26/04/2011 | Actualizada a las 15:40h
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El manejo de información errónea choca, molesta, ofende la inteligencia de cualquiera, y en eso se especializan algunos servidores públicos. Tal es el caso del secretario de Hacienda Ernesto Cordero, quien en un afán electorero maneja la idea de que en México nos “regalan” la gasolina, que es de los países donde se vende más barata al consumidor, gracias al altruismo del gobierno que subsidia el combustible.
 
Hay que checar datos para verificar lo anterior, y luego de hacer un rápido análisis, nos damos cuenta de la gran mentira que manejan en los medios. Igual sucede con el secretario del trabajo que asegura que en el país estamos muy bien, que hay un gran empleo en todas partes y que poco falta para que vivamos en un cuento de hadas donde nada falta. Lo único que omitió fue una declaración en la que asegure que somos los más pacíficos, progresistas e intelectuales.
 
En el caso de la gasolina, efectivamente, México tiene gasolina aparentemente más barata que otros países, pero son espejismos electoreros y mediáticos los que nos venden.
A las pruebas, pues.
 
México tiene tres zonas económicas para fijar el salario mínimo diario, y que si las promediamos, nos suman 58.21 pesos al día, que es lo mismo que 1,746 pesos con 50 centavitos y que, traducidos en dólares, suman únicamente 148.64 billetes “verdes”, al tipo de cambio del 26 de abril de 2011 según el Banco de México.
 
Considerando que la gasolina tiene un coste de 10.22 pesos por litro, y aplicando las matemáticas básicas, de esas que no ejecutan los profes de Enlace, nos da como resultado en un “razonado” que con el salario de un mes podríamos pagar la “tremenda” cantidad de 170.85 litros de combustible, sin contar lo que deberíamos consumir en bienes, servicios, alimentación y demás.
 
Utilizando el dólar como parámetro general, y en base a la cotización euro-peso, euro-dólar dólar-euro y dólar-peso, pensaremos en dos ejemplos radicales: España y Estados Unidos, por ser países de referencia económica mundial.
 
En la península ibérica el salario mínimo es de 600 euros, o sea, 900 dólares, que alcanzan, con el precio de 1.99 USD el litro, a comprar 452.26 litros de combustible al mes, o sea, mucho más del doble que lo que nosotros podemos pagar.
 
En el caso de los Estados Unidos de América, el salario mínimo alcanza los 1,740 dólares mensuales, que a un coste de 0.97 centavos por litro, permite a los ciudadanos de aquel país adquirir 1,793 litros de gasolina, diez veces más que nosotros.
 
No hablemos de Venezuela que, a pesar de manejar un salario mínimo de 284 dólares permite comprar a sus habitantes 14 mil 200 litros de gasolina, ya que tiene un costo de 2 centavos de dólar únicamente.
 
Dicen los de la Unión Europea que el salario mínimo es algo así como “la cuantía retributiva mínima que percibirá el trabajador referida a la jornada legal de trabajo, sin distinción de sexo o edad de los trabajadores, sean fijos, eventuales o temporeros”.
 
No hablemos de otros países como Francia, donde ganan como mínimo 1,321 euros, o de Holanda, con 1,357 euros al mes.
 
Si hablamos de América Latina, estamos un mucho más pobres: Argentina, con 475 dólares al mes, o Brasil, con 318; Colombia con 284 dólares, o Bolivia, la nación más pobre que nosotros, con un salario mensual mínimo de 97 dólares.
 
Es por lo anterior que pensamos que las declaraciones del secretario Cordero no reflejan la realidad, pero se suman a las muchas frases desafortunadas que ya tenemos costumbre de escuchar del gabinete de la Federación que ha olvidado su misión de gobernar para tratar de ganar el Estado de México en los comicios de este año, o en hacer fuerza para 2012, pensando en Los Pinos. Nada más alejado de la realidad, porque la mayoría está fastidiada de tanta mentira, de demagogia pura, pues.
 
Es por ello que estamos ciertos que vivimos en un país pobre, tercermundista o “en vías de desarrollo”; pero que no nos pueden jugar el dedo en la boca diciendo que nos regalan la gasolina o que la energía eléctrica es barata, porque quienes vivimos en una zona como el Tamaulipas que nos ha tocado vivir y amar, sabemos lo que es estar en la calle con 42 o 44 grados de temperatura, o de tener que utilizar, necesariamente, aparatos de aire acondicionado para poder descansar, ya que de otra forma, no podríamos hacerlo.
 
Estos días que se incrementa el calor, pensamos mucho en los pretextos que asumen las autoridades federales para no otorgarnos una tarifa preferente.
 
No pueden decir que nos ayudan o que subsidian combustibles y servicios, que la energía está casi pagada por las autoridades.
 
Quienes trabajamos y vivimos al día, sin tener ahorros ni futuro asegurado sabemos que no se puede más que subsistir, sobrevivir en una acción desesperada que no permite más que eficientar lo que tenemos para aplicarlo a estos servicios: luz, agua, teléfono, impuestos y también, un poco de lo que ganamos, para comer, vestirnos y demás.
 
Aunque el señor Cordero asegura que vivimos con 6 mil pesos mensuales “a todo dar”, entendamos que aunque así fuera, el salario mínimo tendría que ser triplicado para asumir un ingreso tal. Esas mentiras de Cordero, parecen berridos de res, por no decir otra cosa.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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