El pronunciamiento se acabó, los asistentes se fueron. Pero Miguel Ángel González Salum, se quedó, saludó a quien se acercó, se dejó querer y besar por las seccionales
Por: Alejandro Paz/Ciudad Victoria14/02/2010 | Actualizada a las 18:01h
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Ciudad
Victoria, Tamaulipas.-Un hombre encamina sus zapatos negros hacia donde
está la gente.
Trae una camisa blanca de manga larga, con pantalón caqui de marca Dockers, que
hace juego con un cinto Calvin Klein de color café, al que se sujeta un radio
Nextel con la calca del PRI.
Ha caminado desde la calle 19, apenas lleva media cuadra, y los abrazos lo
hacen avanzar despacio.
Uno de los funcionarios municipales que acudieron al evento ánima a una joven a
que se acerque, “Ándale dale la mano, acércate”, le dice.
Ella voltea y se sonríe, él insiste, “Esto así es, ándale acércate agárrale la
mano”.
Después, el hombre, de un grito saludó al Alcalde.
“Ahí viene, ahí viene, y nadie lo detiene”, “Ahí viene ahí viene y nadie lo
detiene”, “Que sube que baja Miguel si trabaja”.
Del otro lado, responden: “A la bio a la bau a la bim bom ba Miguel, Miguel rra
rra”.
Los gritos son para Miguel Ángel González Salum, cuando entra a la “casa de los
priistas victorenses”, en donde las matracas los tambores lo reciben.
Los organizadores no quieren esperar mucho, en tres minutos las estructuras le
dan el respaldo, y le ceden el micrófono.
Miguel Ángel González Salum, agradece el recibimiento, y después asegura que el
apoyo y la confianza son para él un aliciente para lograr las metas planteadas.
Afirma que ser parte de la estructura es un orgullo, al mismo tiempo en que
agradece la oportunidad que le dan para participar como aspirante.
Reconoció la riqueza de hombres y mujeres de su partido, “y a quienes
aspiraron, tienen mi estima y aprecio a sus trayectorias políticas”.
Después dirige sus aplausos hacia Oscar Almaraz Smer, Enrique Blackmore Smer, y
Antonio Martínez Torres, ellos en ese momento estaban atrás de González Salum
¡Así se habla!, una mujer grito.
Pero el contador público y consejero político estatal del PRI, continuó:
“Amigas y amigos, nuestra premisa debe ser la unidad, y nuestra fortaleza la
disciplina, la lealtad y el trabajo, viva el PRI, Viva Victoria”.
Tras ello, el ánimo se elevó, el calor también.
Los tambores se volvieron a activar, las matracas, y el “oe, oe, oe, Miguel,
Miguel, oe, oe, Miguel, Miguel”, también.
La gente aplaudió, mientras que el alcalde Arturo Diez y el diputado Enrique
Blackmore le alzaban los brazos a Salum.
El pronunciamiento se acabó, los asistentes se fueron.
Pero González Salum, se quedó, saludó a quien se acercó, uno por uno.
Él se dejó querer y besar por las seccionales.
Y es que quienes antes besaron y quisieron a uno, este día del Amor y la
Amistad se “deshicieron” con otro.
Ahora las seccionales dicen estar enamoradas de Miguel Ángel González Salum.
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