El Anzuelo...
Y cuidado que llegaron las aves carroñeras a Cd Victoria
por El Fisgón
Por: Melitón Guevara Castillo
Libertad García Cabriales no puede soslayar la realidad y
reconoce que Tamaulipas ocupa el último lugar en número y en uso de
bibliotecas. El hecho es síntoma de la gravedad del problema educativo: si no
hay bibliotecas, si no se usan los libros, es difícil que la población y las
nuevas generaciones puedan jactarse de leer libros, de usarlos para fortalecer
sus conocimientos y cultura.
Con frecuencia los servidores públicos del área educativa
se ufanan que se reduce el índice de reprobación como el de deserción. De esa
manera, ellos creen, se está fortaleciendo el aprovechamiento. El grave es el
problema que se genera en la educación básica, al grado que en la superior,
cuando menos en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se imparte la materia
desarrollo de habilidades para aprender.
El poco uso de libros es un problema generalizado. Ya
desde hace 10 años, al menos en el Tecnológico de Monterrey, el grupo de
investigación del área de comunicación desarrollo una investigación
precisamente para detectar que estaba sucediendo; toda vez que los registros en
sus bibliotecas hacían notar que, gradualmente, los alumnos asistían menos a la
biblioteca y, por obvias razones, consultaban menos los libros.
En la Facultad de Derecho, en los reportes del uso de la
biblioteca, sucede un fenómeno determinado por la naturaleza de la vocación:
los alumnos que mas frecuentan la biblioteca y que mas usan libros son los
estudiantes de Derecho; en tanto que, los de Comunicación, son los que utilizan
con mayor frecuencia las computadoras. Hoy en la actualidad, la mejor y más
actualizada biblioteca, está en internet.
¿Por qué no leemos en Tamaulipas? En principio porque en
la familia no inculcan el valor y la responsabilidad de la lectura; y porque,
en la escuela, hacen exactamente lo mismo. Es más, investigaciones dan por
resultado que los maestros no leen suficiente y, en las diferentes Encuestas
Sobre los Hábitos de Lectura en México, se perfila nítidamente como el habito
de la lectura se desarrolla en la etapa de estudios y decrece a partir de que
se egresa de los estudios.
Libertad García, como responsable de la Cultura en
Tamaulipas, sabe muy bien como es el problema. Lo vivió, lo sintió, en el
sexenio pasado cuando fue responsable de los Festejos del Aniversario del
Centenario de la Revolución y el Bicentenario de la Independencia: hubo una
producción extraordinaria de libros y, al final del sexenio, buena parte los
almacenaron. No hubo mucho interés por ellos.
CONTRAESQUINA.
Hablando de Bibliotecas, el rector José María Leal Gutiérrez
ha señalado que pronto, muy pronto, estará lista la Biblioteca Central que
tendrá el Centro Universitario Victoria. De ser así, los estudiantes, los
verdaderos estudiantes, tendrán una oportunidad magnífica para desarrollar,
mejorar, consolidar, sus conocimientos.
El proyecto Costa Lora fue, inicialmente un proyecto del
gobernador Américo Villarreal Guerra; y ahí quedo, Eugenio Hernández lo retomo
y nació el nombre de Costa Lora: al
inicio del presente sexenio apareció una sentencia de muerte al proyecto;
ahora, el gobernador Egidio Torre Cantú, le da oxigeno con una salvedad,
requiere de una inversión privada de 4 mil millones de dólares. ¡Difícil
revivirlo!
Mario Reyes Cantú, tesorero del PRD, descubre el hilo
negro de lo que sucede en su partido: devolver al partido su esencia callejera.
En pocas palabras, su vinculación con el pueblo. Es lo mismo que, en su
momento, dijeron dirigentes como Pedro Alonso Pérez y Elpidio Tovar de la Cruz,
solo por mencionar a dos de los más antiguos.
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
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