Quien no conoce el movimiento escultista podría no comprender algunos conceptos que se manejan durante la ceremonia...
Por: Carlos Santamaría Ochoa14/02/2010 | Actualizada a las 17:03h
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Quien no
conoce el movimiento escultista podría no comprender algunos conceptos que se
manejan durante la ceremonia de la promesa scout. Este evento significa para el
muchacho que pasa de los 12 años pero no llega a los 15, un acontecimiento
determinante en su aventura por el mundo scout.
El
escultismo es un movimiento fundado por Baden Powell, primer barón de Gillwell,
que nace allá por 1908 en Inglaterra con el libro “Escultismo para muchachos”,
una base de sus experiencias vividas en la guerra contra los Boers, de la cual
regresa siendo héroe en su país natal, Inglaterra.
Hace una
versión más “digerible” para los muchachos, destacando la conformación de las
patrullas y todo un sistema de premios y recompensas por el adiestramiento que
tiene como objetivo principal el que el individuo aprenda a bastarse por sí
mismo, que reconozca los tres principios que él postulaba: Dios, Patria y
Hogar, amparados en las lealtades básicas: lealtad, abnegación y pureza.
Asimismo, hace un reglamento consistente en 10 artículos y una serie de
aspectos que dan vida al movimiento Scout Mundial, cuya primera actividad se
registra en la isla de Brownsea, Islandia, con un magnífico campamento para
muchachos, donde surge la idea del movimiento.
El mismo
busca preparar con el método “aprender jugando” a los hombres del mañana.
Con su
hermana Agnes y otras personas crean al movimiento de las Guías, que es
prácticamente lo mismo, per adaptado a la juventud femenina de aquella época
tan difícil, un tanto machista y enemiga de movimientos feministas.
El caso
es que dentro del esquema del adiestramiento, el muchacho de hoy tiene que
llevar a cabo su promesa, tal y como lo hicimos quienes tuvimos la oportunidad
de participar en alguna época de nuestra vida de los scouts; la promesa que
dice. “Yo prometo por mi honor/ hacer cuanto de mí dependa/ por cumplir mis
deberes para con Dios y la patria/ ayudar al prójimo en toda circunstancia/ y
cumplir fielmente la ley scout”. El muchacho la repite frente a sus compañeros,
testificados por los dirigentes, llamados también scouters, quienes
posteriormente entregan al nuevo scout: pañoleta de grupo, es decir, el
distintivo de cada grupo scout del mundo, y que tiene muchos significados así
como usos. La pañoleta lleva los colores de cada grupo y se anuda en la punta
inferior, para que el scout recuerde que debe hacer una buena acción a alguien
cada día.
Recibe
también la insignia más importante quizá: la flor de liz o emblema mundial del
escultismo, que tiene a su vez una serie de significados que permiten que el
romanticismo siga existiendo dentro de los Scouts.
La cinta
de la asociación ya no se entrega: hoy las camisolas tienen bordada la leyenda
“Scouts de México”. Antes, era el significado que pertenecíamos ya a una
asociación como la mexicana.
Finalmente,
la cinta de distrito u origen, donde constaba de donde éramos. En el caso
local, de la provincia Tamaulipas Sur.
El
escenario fue ahora el “campo” del planetario, como se le conoce a la Unidad
Deportiva Siglo XXI creada en el sexenio de Américo Villarreal Guerra y que hoy
alberga al grupo 10 de Scouts en la ciudad.
Entre los
ya poco frondosos árboles que regalan unas pocas de sombras en medio del
despejado cielo y el picante sol, el grupo de scouts se reúne para llevar a
cabo la ceremonia especial. Pasa la aspirante a scout. Antes se les llamaba
“pie tierno”: hoy, la verdad, no sabemos.
Quien
tiene a su cargo la responsabilidad de llevar a cabo las actividades dentro del
programa scout hace la introducción y lleva a cabo la importantísima ceremonia,
porque convertirá a una aspirante en scout, muchacha que puede aprender a
bastarse por sí misma, a respetar sus principios fundamentales: honrarse de su
fe y profesarla, amar a su patria y hacer cuanto sea posible para honrarla, y
querer a su familia, entregar lo mejor de sí en este núcleo social.
El
domingo se presta, porque es un día familiar, y ayer, con el significado que le
hemos dado los individuos del nuevo milenio, el 14 de febrero se convirtió en
algo especial para una persona que, seguramente, estará pensando en sus
siguientes adelantos y en la forma en que los aplicará a su vida personal y
profesional.
Quién no
nos dice que ella será una de esas mujeres que resultarán determinantes para el
desarrollo del país o el estado, como hoy sucede con féminas cuyos nombres
están ahí, en la vida pública de la Nación: Beatriz Paredes, Ifigenia Martínez,
Rosalinda Banda, Rosalinda Guerrero, Guadalupe Flores, Guadalupe Perea, Teresa
Aguilar, y muchas más.
Seguramente,
algunas de ellas tuvieron la oportunidad de conocer el movimiento scout en sus
años mozos, o también, de saber que mientras más se prepara una persona, puede
resultar más útil para su país.
Es tiempo
de valorar estas cosas. La promesa scout de ayer puede ser el principio de una
vida llena de virtudes que serán puestas a favor de la Patria, de México, de
nuestro Tamaulipas. Seguramente esta mujer será determinante en la vida del
estado… y del mundo entero.
Comentarios:
santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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