Por: Carlos Santamaría Ochoa14/04/2011 | Actualizada a las 17:15h
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Cuando queremos
saber alguna cosa, del tema que sea, buscamos las fuentes más fidedignas que
nos puedan dar el dato necesario; sabemos que muchas personas e inclusive
instituciones tienen la mala costumbre de exagerar, mentir, agregar o corregir
versiones o datos, de manera tal que es difícil informarnos con veracidad. Lo anterior nos
lleva a todos a la búsqueda de una fuente confiable, o al menos, que maneje en
forma oficial los datos. En México contamos con una dependencia encargada de
ello, aunque muchas personas consideren que lo que ahí se maneja está, en
ocasiones, alejado de la realidad. El Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática –INEGI- es la dependencia que
emite los datos oficiales de nuestro querido México. El número de habitantes y
todas las variantes emanadas de los censos generales de población y vivienda
que antaño se llevaban a cabo cada diez años, pero que hoy prácticamente se
manejan cada lustro: cada cinco años hay censo o conteo, que es como se le
llama a esta medida cuestionada por una gran mayoría pero, de alguna manera, es
la información oficial del país. Oficialmente, somos
112 millones, 336 mil 538 habitantes, de los cuales 57 millones, 481 mil 307
son mujeres y 54 millones, 855 mil 231 varones. Recordamos que en Tamaulipas
tenemos oficialmente 3 millones 268 mil 554 habitantes, siendo 1 millón 652 mil
353 mujeres y 1 millón 616 mil 201 hombres. El presidente, en
una reunión con fuerzas vivas habló de la cantidad de pobres que hay en México:
54 millones, es decir, alrededor del 49 por ciento de los habitantes de esta
nación. Los partidos
políticos han criticado las políticas económicas del país y del sistema
encabezado por un mandatario de extracción panista, argumentando que cada vez
somos más pobres; Humberto Moreira ha dicho que somos unos 10 millones de
pobres más que hace cuatro años, y así, datos van y vienen, y el caso es que
vemos que hay pobreza por doquier. Decíamos de la
variedad de datos, porque, por citar un ejemplo, cuando los encuestadores
tienen como dato a alguien que está solicitando empleo, consideran que es un
habitante desempleado, sin saber si es alguien que quiere mejorar su condición
actual. Las estadísticas son especiales y a veces nos engañan, o se emplean
para otros fines. Hablar de 54
millones de pobres, en porcentajes similares, sería decir que en la entidad
existen alrededor de 1 millón 650 mil pobres, entre los que se cuenta a los que
viven en pobreza extrema, pobreza, falta de recursos para subsistir dignamente
y quienes se clasifican no en la pobreza, sino en la total miseria, porque
tenemos un poco de todo. Es sabido que las
maquiladoras en Tamaulipas constituyen una importante fuente de empleos, sin
embargo, también conocemos por datos del mismo INEGI que la paga no es
precisamente decorosa. Claro que todo
parte de un salario mínimo oficial para el país en todas sus regiones que no
alcanza para vivir: recordemos que la inflación llega a manejarse oficialmente
en cifras que van del 4 al 6 por ciento anual, pero prácticamente supera el 30
o 40 por ciento cada año, considerando ejemplos básicos: Jamón San Rafael, que
costaba hace seis meses en promedio 95 pesos el kilogramo, hoy cuesta poco más
de 130 en promedio, es decir, 35 pesos más que constituyen casi el 40 por
ciento de sobreprecio en relación al año pasado. La papa costaba
unos 10 o 12 pesos y hoy se encuentra en 15 a 20, y así, podemos buscar miles
de ejemplos que nos confirman que usted y yo ganamos menos dinero hoy que hace
seis meses, y muchísimo menos que hace un año, lo que, en otros términos quiere
decir que somos más pobres que hace doce meses, aunque las cifras maquilladas
digan lo contrario. ¿Qué tipo de
pobres hay en México? Los hay de
cualquier forma, pero que no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas y
participan en la gran cartera de la banca nacional, cuyos deudores crecen de
nuevo con el peligro de ingresar a la cartera vencida y al terriblemente
manejado Buró de Crédito. No hay suficiente dinero en las casas para subsistir
dignamente, y existen algunos grupos de profesionales cuyos ingresos son una
mala broma para sus familias: los profesores de educación superior son un claro
ejemplo de ello, o los empleados de la administración pública que, si no tienen
una compensación no pueden enfrentar sus obligaciones mínimas, pago de bienes y
servicios y las necesidades de la familia. No nos dejarán mentir, pero el hecho
de que haya menos ingreso en cada casa ha orillado a miles de familias en la
entidad –y el país- a entrar en una severa crisis económica que puede tener
repercusiones enormes en la economía de las regiones. Somos
privilegiados en Tamaulipas pero aun así, falta que se cristalicen los
proyectos que beneficien a miles de trabajadores de toda índole, oficiales y de
la iniciativa privada. No podemos decir
que somos un país o un estado que va para arriba en todos sentidos si no hay
dinero suficiente en casa, y eso lo sabemos muchos que nos “tronamos los dedos”
a diario para cubrir las necesidades del hogar. Algo se tendrá
que hacer, pero por lo pronto, no se vale decir que hay únicamente 54 millones
de pobres, porque tenemos la certeza que somos más los que batallamos todos los
días y no alcanzamos a saborear el gusto de tener un billete en la cartera
cuando hay que desembolsarlo para cubrir necesidades. Urge una
reactivación de la economía, urge, también, que los empleados de la
administración puedan tener los ingresos de antes, para que vivan con dignidad,
que es lo menos que podemos pedir. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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