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Sección: Editoriales / Entre Nos

Incendios forestales

Por: Carlos Santamaría Ochoa 13/04/2011 | Actualizada a las 15:50h
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La temporada actual llama a la urgencia de tomar medidas para no acabar con lo que el progreso ha perdonado: los incendios forestales tienen una consecuencia fatal para el mundo, y en especial, para la fauna y el hábitat de cada sitio. Coahuila es una clara muestra de la tragedia que se cierne si no tenemos la   de hacer lo que tenemos para evitarlos.
 
El pasado martes las cifras eran aterradoras. 155 mil hectáreas consumidas por el fuego, de las cuales, 99 mil se ubican en el estado norteño de Coahuila, donde las autoridades, independientemente de los recursos con que cuentan, han echado mano de otros más: 4 helicópteros, 3 avionetas, un jet Boeing 747 tipo bomba para rociar la superficie siniestrada, y con todo ello, siempre y cuando no haya inconvenientes se calcula que en dos semanas se controlará el fuego.
 
Hay que imaginar lo que se quemará en 14 días más.
 
Para darnos una idea, un campo de fútbol mide aproximadamente una hectárea, lo que nos dice que se han quemado ¡155 mil campos de balompié! Imagine el lector que hay esa cantidad de canchas como la del estadio Azteca o el “Marte R. Gómez”, y visualizamos la increíble y magna tragedia que se cierne sobre el equilibrio ecológico.
 
Especies como venado cola blanca, oso gris, lobos, guajolotes, alces, águila real, codornices, jabalíes y muchas más están en un grave peligro al no poder estar a salvo del inclemente fuego.
 
Tamaulipas, como parte de sus bellezas naturales, tiene una serie de sierras importantes como la de San Carlos o la enorme Sierra Madre Oriental. Imaginemos qué sucederá si los incendios comienzan a presentarse en la entidad. Aparte de todo lo que vivimos en estos días, una tragedia de este tipo nos dejaría en una situación mucho muy difícil.
 
Y los incendios se presentan muchas veces por accidentes involuntarios, aunque hay manos asesinas que los provocan. También tiene mucho que ver la difícil situación climática: sequía por doquier, el calor insoportable y todo lo demás que deja las condiciones propicias para que se presenten estos inconvenientes. La pregunta sería si estamos suficientemente preparados para enfrentar estos problemas que repercuten de forma sustancial en el desarrollo de nuestra entidad.
 
¿Qué hacer?
 
Hay que estar informados acerca de los daños: en 1988 se quemaron 100 mil hectáreas en el país; 1989 dejó 60 ml hectáreas perdidas y estos últimos años las pérdidas han sido también muy significativas. Los bosques que se queman no se recuperan en una temporada, ya que tienen que pasar varios años para que la flora tenga un porcentaje del 100 por ciento en su rehabilitación. Agreguemos la deforestación y problemas relacionados con la contaminación y otros, propiciados también por el ser humano para pensar en qué mundo dejaremos a nuestros hijos si no tomamos las medidas necesarias.
 
Los incendios, por donde quiera que se le vea, son un grave, muy grave problema para la sociedad, por la pérdida de recursos que implica y los daños a la ecología.
 
En este caso, tenemos que estar atentos a las medidas que autoridades forestales indican: cuidar el no dejar fuegos prendidos, preferentemente, no hacer fogatas y fogones, y no arrojar fuego al campo, sea en forma de cerillas, colillas de cigarrillo y otras cosas.
 
Victoria, la capital del estado tiene un hermosísimo paisaje en la Sierra Madre Oriental; allá por los rumbos del llamado Cuarto Distrito se presentan fuegos esporádicos que, deseamos de todo corazón, en esta temporada sean mínimos, en base a los esfuerzos de autoridades de los tres niveles, pero con la participación importante de la ciudadanía, porque, finalmente, somos nosotros los que provocamos el fuego o los que podemos prevenir este tipo de tragedias.
 
Temperaturas que ascienden a más de 40 grados son fatales para este tipo de situaciones, y con los descuidos que hemos indicado, provocarán graves problemas a todos nosotros.
 
Visitar nuestra República Mexicana y ver sus sierras, montes y bosques constituye una muy buena experiencia, sin embargo, cada año que pasa vemos menos árboles frondosos, menos bosque y entre el descuido y el mal llamado “progreso” del hombre, acaban con nuestros recursos naturales que, si bien es cierto que son renovables, tenemos que ajustar lo que pensamos hacer para evitar que haya daños como los que dejan estos siniestros.
 
Afortunadamente hay pocos casos en la entidad y esperamos que sean mínimos, que no haya incendios forestales, porque a decir verdad, no estamos preparados para enfrentarlos. El caso de Coahuila constituye un claro ejemplo de qué sucede cuando éstos –los incendios- salen de control y pueden acabar no con el paisaje, sino con el recurso natural y con la vida silvestre, amenazada en cada temporada de calores, más, hoy que estamos padeciendo como pocos años, una sequía intensa y temperaturas que suben más que el promedio registrado históricamente.
 
No dejemos que nos gane la apatía y el desgano, cuidemos los recursos, que muy buena falta nos hacen a todos. Hagamos algo útil por nuestro mundo, antes de que nos lo acabemos.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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