Por: Luis Lauro Carrillo08/04/2011 | Actualizada a las 10:16h
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El
escritor y poeta, Javier Sicilia, tras el asesinato de su hijo y de seis
personas más, propuso al gobierno de Felipe Calderón pactar con las
organizaciones delincuenciales para terminar con la violencia y la muerte de
inocentes.
El escritor encabezó una marcha en Cuernavaca y simultáneamente en decenas de
ciudades de la republica y del mundo. Fue la movilización la de indignación y
coraje por el asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia, ignorándose si este fue
victimado por daños colaterales o directos de la delincuencia organizada.
Es comprensible el dolor, la rabia y la
impotencia de un padrepor la pérdida de
un hijo,máxime en las circunstancias ocurridas
al vástago de Javier Sicilia. Por lo que la propuesta de pactar con la
delincuencia organizada para terminar con la violencia se explica pero no se
justifica.
Es legítimo y humano el sufrimientode
un padre que por el fallecimiento de un hijo exprese esas ideas, pero las mismas no deben obnubilar a la
sociedad con un argumento que carece de sustento jurídico y moral y que atenta
contra el estado de derecho.
De la propuesta de Javier Sicilia surgen las siguientes preguntas: ¿Pactar qué?
¿Una amnistía para perdonarles sus delitos? ¿Un acuerdo para permitir actuar en
la legalidad, con impunidad y vender sus drogas en establecimientos al público?
¿Dejarles las carreteras puertos marítimos y aéreos para que circulen
libremente?
Es entendible que luego del crecimiento exponencial de la delincuencia, la
sociedad mexicana trate de buscar salidas fáciles. El desánimo y la frustración
son compartidos por millones de habitantes en todo el territorio nacional.
Son miles de víctimas de una política de combate al delito por haber sido
diseñada sin estrategias definidas solo con un fin legitimador. Pero una
rendicióndel estado y un pacto con la
delincuencia organizada es muchísimo peor.
De ahí que el gobierno del presidente calderón merece ser cuestionado por la
escalada de violencia, quien debe tener sabiduría para cambiar de ruta cuando
la que seguramente no lleva hacia resultados deseables, pero la idea de que la
sociedad trate inducir que el estado pacte con los delincuentes es una propuesta
y claudicación inaceptable.
A la desesperación generada por el crimen de Juan Francisco Sicilia se suman a
las estimaciones de Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad
Pública Federal quien predice que faltan siete años para que la violencia
comience a disminuir. Dato que puede resultar realista pero no tranquilizador.
En los hechos la sociedad no desea ni un minuto más de desazón, angustia y
miedo. Se oyen voces desesperadas que lo mismo piden suspender garantías
individuales y pasar a un estado de excepción, que pactar con el narcotráfico y
dejarlos trabajar. México no debe transitar por ninguna de las dos
alternativas.
La tarea y fin más importante del estado es proteger la vida y la integridad
física de sus ciudadanos; por lo que la propuesta de Sicilia para que el estado
mexicano abandone su responsabilidad de combatir a la delincuencia, es absurda
e inaceptable, ademade ser un camino
que nuncay por ningún motivo se debe de
recorrer.
Se trata de tener una sociedad más segura en la que los tres órdenes de gobiernos
sean capaces de proteger a la sociedad.
En definitiva en lugar de pactos, el estado debería reconstruir el tejido
social, cortar el flujo de armas que entran ilegalmenteal país y con herramientas de inteligencia
financiera, atacar el poder económico de los carteles y organizaciones
delincuenciales, independientemente el crecimiento económico vía inversión
pública y privada y por consecuencia la creación del empleo.de promover.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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