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Sección: Editoriales / Entre Nos

Colecta 2011

Por: Carlos Santamaría Ochoa 07/04/2011 | Actualizada a las 15:15h
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Les vemos prácticamente en todas las esquinas: donde hay un semáforo, están ubicados los conos fluorescentes para avisar al automovilista que debe tener precaución, bajar su velocidad, y si es posible, atender el llamado de las personas que están ahí, firmes y contentas.
 
Con el abrumador sol de Victoria y el estado, los cientos de voluntarios que participan en la colecta 2011 de la Cruz Roja Mexicana están solicitando el apoyo de todos nosotros para la benemérita institución que dedica todo su esfuerzo a apoyar a la población.
 
Los vemos casi con molestia porque no nos gusta que nos pidan y tampoco dar; somos una especie egoísta en términos generales, con sus honrosas excepciones, claro está, pero por lo general no tenemos la cultura de la solidaridad en este sentido.
 
En todas las calles y avenidas les vemos con sus gorras para protegerse un poco del intenso calor y los daños que ocasionan las exposiciones prolongadas al sol, los hombres y mujeres que participan tienen mucho mérito, porque hacerlo en este clima, sinceramente merece el reconocimiento de todos, pero insistimos, una gran mayoría ni siquiera tenemos el detalle de bajar la ventana para decirles que no, que muchas gracias. Nos molestan y les ignoramos: volteamos la cara para que no nos vean y listo, pensamos que ya hicimos lo que debíamos.
 
Solamente la gente que ha necesitado de un servicio de emergencia, un traslado o una ambulancia en caso de accidente sabe la importancia que tiene Cruz Roja Mexicana. En el mundo entero se les reconoce por   su altruismo y valor. Les vemos en las naciones donde la guerra es una pesadilla y un martirio para sus habitantes, o donde un fenómeno meteorológico ha dejado innumerables daños. Son los socorristas esas personas que merecen el respeto de todos, pero también, merecen trabajar en condiciones de dignidad que les permitan tener lo mínimo necesario que garantice el éxito de su función.
 
En la Cruz Roja se entrega mucha gente al trabajo altruista, y prácticamente vive de la colecta anual, de la beneficencia de los ciudadanos, o dicho en otras palabras, del dinero que usted y yo podemos darles en cada crucero.
 
Como suele suceder en todo el país, en la entidad el gobernador Egidio Torre Cantú y su distinguida esposa Pilar González de Torre dieron inicio a esta cruzada que está por llegar a su conclusión, y han promovido entre la población el deseo de colaborar con la institución.
Hace falta mucho recurso para tener las suficientes ambulancias en el estado, los consultorios y material que se requiere en caso de tener la necesidad de acudir a salvar una vida.
 
Son unos verdaderos héroes anónimos, y eso lo sabemos todos.
 
Y los “ejércitos” de voluntarios merecen el apoyo de nosotros, no precisamente el darles la espalda ayuda ni a la Cruz Roja ni a la población. Vemos los logotipos que pegan cuando alguien entrega un donativo, por doquier; los hay grandes y pequeños según sea el tamaño del donativo, pero  entristece, por ejemplo, saber de gente que dice que con un “pesito” que les demos es más que suficiente para poder tener el “pegote” que nos ubica como donadores de recursos y así ya no nos molestarán más los de otros cruceros.
 
Cierto es que de repente no sabemos qué hacer cuando en cada esquina nos piden el donativo, pero es la única manera en que la Cruz Roja se allega recursos, y para ello, debiera ser también un compromiso gubernamental el otorgarles dinero para su operación.
 
Todos los días hay servicios y lo más grave, una gran mayoría son llamadas anónimas falsas que hacen que los muchachos y no tan muchachos que están como socorristas salgan como alma que lleva el diablo en aras de atender la emergencia: arriesgan su vida al manejas a velocidades extremas, pero pareciera que eso no cuenta para los payasos inadaptados que hacen este tipo de “bromas” de muy mal gusto.
 
Como podemos ver, el trabajo de la Cruz Roja Mexicana no es fácil: hoy por hoy, con los problemas de todos conocidos por la inseguridad, cada uno de ellos sale a un servicio arriesgando su vida, porque ya no se respeta a la institución y de la misma manera pueden ser objeto de agresiones de toda índole.
 
Es el tiempo en que nos debemos solidarizar y entregar un poco de lo que somos y tenemos para que siga subsistiendo; cierto es que el gobierno debe incrementar los apoyos que se pudieran entregar, pero es necesario pensar en todos los que vivimos en esta sociedad.
Todos necesitamos que la Cruz Roja esté en buen estado y condiciones óptimas para trabajar, y eso lo sabemos sin embargo, al hacer caso omiso a sus llamados nos estamos convirtiendo en cómplices para no apoyar a los demás.
 
¿Qué tanto nos cuesta?
 
El apoyo que podamos entregar se verá multiplicado en el servicio que se entrega a diario a la sociedad, de ahí la importancia de que todos podamos hacer una colaboración.
 
En otras palabras: no seamos tacaños, hay que ayudar a la Cruz Roja para que siga sirviendo a la sociedad, pues.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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