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ENLACE: ¿Una realidad?

Por: Carlos Santamaría Ochoa 04/04/2011 | Actualizada a las 15:58h
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Mucho hemos escuchado acerca de la famosa prueba ENLACE, cuyo nombre obedece a las siglas de la Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares, y a la que se le ha dado quizá una importancia equivocada, considerando que supone la autoridad que en base a los resultados de la misma se puede determinar el grado de avance en la educación de nuestro país.
 
De todos es sabido que las escuelas oficiales viven en eterna competencia: el hecho de ganar concursos les ubica en un estatus distinto y algunos profesores viven para ganar eventos, sin importar el fondo de la educación, la esencia del mentor, cuya filosofía hace varias décadas le ubicó entre los personajes más importantes de las comunidades.
 
Antes, el doctor, el profe y el cura eran importantes para la comunidad y sus palabras significaban prácticamente la ley.
 
Han cambiado mucho las cosas. Hoy, en la educación vivimos sujetos a los caprichos de una persona cuya capacidad intelectual está más que cuestionada, su ambición es desmedida en forma superlativa, y su corrupción es de todos conocida: Elba Esther Gordillo se ha convertido en la principal enemiga de la educación en el país, y todos sabemos lo que es capaz de hacer: la familia entera está ubicada en alguna nómina educativa u oficial, y su incapacidad se pone de manifiesto cuando habla en público, cuando actúa o cuando ordena.
 
En las escuelas se han dedicado los maestros a llevar a cabo ensayos de la prueba ENLACE para poder salir bien librados de esa evaluación que no sirve de mucho, más que para que los maestros tengan puntos en la mal llamada carrera magisterial.
 
Se han alejado de la filosofía del profesor. Hoy, los maestros no enseñan como antaño: se dedican a entregar fotocopias para que los alumnos no pierdan el tiempo anotando los apuntes, con el pretexto de que así se hacen las clases más dinámicas. Tan falso como un billete de dos pesos, sin lugar a dudas.
 
Los muchachos han aprendido de las nuevas tecnologías y los nuevos profesores la cultura de “copy – paste”, es decir, buscar en Internet el concepto, copiar el párrafo y pegarlo en su trabajo. La capacidad lectora se ha alejado de las aulas en forma alarmante. Hoy, nuestros hijos no son capaces de entender muchas cosas porque los profesores no les enseñan a leer, en el sentido estricto de la palabra. Saben balbucear y repetir lo escrito en libros, pero, ¿leer?.
 
Pregunte a sus hijos sobre la prueba de evaluación del primer bimestre del ciclo escolar actual y verá que únicamente memorizaron para aprobar.
 
En ocasiones son objeto de tareas kilométricas en las que dos y hasta cuatro lecciones tienen que contestar en un cuestionario hecho por la maestra o maestro, sin importar si aprendieron lo que alguien con tanto esfuerzo redactó en los libros de texto.
 
Esta es la realidad de todos los planteles y quien diga que no es cierto es, o porque no tiene hijos en edad escolar, o porque pertenece al mismo sistema manejado en forma de empresa privada por un grupo de vividores de la política magisterial que se autonombran dirigentes sindicales.
 
Nos ha tocado ver a los chicos que no tienen idea de lo que fue Benito Juárez, porque cuando les dieron el cuestionario no venía ninguna pregunta al respecto, y solamente buscaron la frase que les dijo la maestra.
 
Hoy por hoy, están ensayando para entregar buenas cuentas a las autoridades educativas y tener más puntos para su evaluación.
 
¿Es eso lo que queremos para nuestros hijos?
 
Urge sinceramente una política consciente de la realidad educativa en el país, y que los encargados de ejecutarlas tengan el interés necesario para entregar una educación de calidad.
 
No queremos individuos “robot” que repitan como pericos los conceptos sin entenderlos. Urge, sinceramente, que se ponga más atención en este sentido, porque finalmente, los niños y jóvenes serán los que gobiernen el país dentro de unos años.
 
En Tamaulipas queremos un estado que crezca, un estado que esté conformado por gente con capacidades extraordinarias y que podamos ser capaces de contar con proyectos que nos permitan crecer en forma total, no parcial ni simulada.
 
Los métodos de educación deben adecuarse a la realidad de nuestros días, las políticas educativas tienen que responder a lo que somos y lo que queremos ser, y no únicamente a informes alegres donde se diga que tal entidad obtuvo determinado lugar en la prueba ENLACE.
 
¿Servirá de algo tener buena puntuación cuando nuestros hijos no entienden por qué suceden las cosas?
 
Es una de las muchas preguntas que nos tenemos que hacer, y exigir a cada uno de los integrantes del sector educativo que pongan interés real en lo que se hace, porque finalmente, ellos, seguirán cobrando sus muchos beneficios por la carrera magisterial o sus méritos docentes, pero, nuestros hijos tendrán que vivir con la falta de preparación manifiesta que hoy vivimos.
 
El tener buen resultado en la prueba ENLACE no garantiza que tengan buena educación, y eso, sinceramente, tenemos que tomarlo como lo que es: una triste realidad.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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