Por: Carlos Santamaría Ochoa02/04/2011 | Actualizada a las 17:30h
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Cuando
se habla de economía y esas cosas, muchos no entendemos algunos términos o no
vemos la manera en que nos ayuden; los economistas, como todo profesional de alguna
actividad en particular, tienen un lenguaje que a veces resulta completamente
ajeno a la realidad de quienes salimos a la calle a caminar, a comprar algo, o
simplemente, a vivir la vida.
El hablar de “macroeconomía” y esas cosas no nos ayuda en mucho: dicen los que
saben que en ese aspecto México ha mejorado mucho, aunque no lo veamos en los
bolsillos, y entonces pensamos que nos están jugando atole con el dedo, que no
nos están siendo claros en lo que dicen… y es verdad casi siempre.
Las autoridades nos dicen muchas cosas, y respecto al cambio de horario, dicen
que hay un enorme ahorro para la economía de todos, pero a fuerza de ser
sinceros, los tamaulipecos no hemos visto que se refleje en el recibo de la
Comisión Federal de Electricidad, que pese a ser de las paraestatales más
eficientes en todos sentidos, también es de las más costosas y nos ahorca a los
mexicanos, porque en la zona norte del país, donde las temperaturas son
prácticamente “criminales”, no hay ahorro de ninguna índole: los recibos llegan
por varios cientos –o miles- de pesos cada bimestre, lo que enoja a muchos de
los que tenemos que sufrir para pagarlos.
El caso es que cada año se tiene que adelantar el reloj una hora para, según
nos han dicho, aprovechar la luz del día y considerar importantes ahorros de
energía.
Dicen algunos expertos que el cambio en los relojes nos permite ahorrar
aproximadamente un mil 364 megabites diarios, y se dejan de general 1.6
millones de toneladas de dióxido de carbono, entre muchas otras cosas.
Se supone que dejamos de encender por una hora los focos en la mañana, y por la
tarde-noche los encendemos una hora más tarde, es decir, dos horas de ahorro de
luz en cada hogar, aunque, a fuerza de ser sinceros, no vemos mucho el que se
haga lo anterior, porque de todas formas pagamos mucho dinero por la luz.
El caso es que este domingo amanecemos con una hora adelantada, lo que
significa que todo mundo debería tener presente el adelantar el reloj por la
noche del sábado; siempre se hace en domingo para evitar algunos conflictos
laborales y de producción: se supone que el domingo no se trabaja en la mayoría
de los sitios, es por ello que se busca que si alguien no recordó que había que
hacer el cambio, tenga un día entero para darse cuenta.
Es muy importante tener presente que al dejar de producir dióxido de carbono
mejora un poquitín aunque sea el aspecto ambiental del planeta. Hay que
recordar que a partir del año 1992 México se une a la comunidad internacional
para hacer este cambio, aunque todos sabemos que en los Estados Unidos de
América adelantan antes el reloj, es decir, unas 3 o 4 semanas previas al resto
del continente.
En estos tiempos todos buscamos mejorar la economía personal y familiar y de
esa forma tenemos presente el hecho de buscar los beneficios que señalamos
líneas arriba, sin que dejemos de pensar que si hubiera un pequeño reflejo en
los recibos de energía que tenemos que pagar, todos, absolutamente todos
tendríamos un sentimiento positivo hacia la medida.
¿Será positiva la misma?
Suponemos que, como dicen las autoridades, se ahorra mucho, se ayuda al
planeta, pero lo más importante es que se crea conciencia de la necesidad que
tenemos de cuidar la energía eléctrica.
Dicen algunos expertos que también hay que apagar dispositivos y demás aparatos
que tienen “foquito” encendido, de esos que marcan que están conectados aunque
apagados, ya que los mismos generan gasto de energía, y lo mejor será tener
todo desconectado en tanto no estemos en casa. Obviamente, no aplica a
refrigeradores y aparatos cuya existencia se justifica sobremanera.
Rafael Molinar Ceseña, investigador del Centro Universitario de ciencias
Exactas e Ingenierías de la Universidad Nacional Autónoma de México asegura que
en el primer año se redujo el consumo de luz en 943 millones de kilowatts, lo
que significó un 0.832 por ciento del consumo anual registrado, y los usuarios
domésticos dejamos de pagar más o menos, 463 millones de pesos por concepto de
energía eléctrica.
Refiere que mucha gente, al regresar a casa del trabajo o escuela con luz
natural aún tenían la idea de que había más seguridad, y otras cosas más que se
comentan pero que tienen serios cuestionamientos en la población.
En la actualidad, 75 países aplican el horario de verano, en los hemisferios
norte y sur y en los trópicos.
Bueno o no, hay que adelantar el reloj y pensar que vamos a tener beneficios.
Si no hay ahorro en los recibos, sí los habrá seguramente en aspectos que
tienen que ver con la contaminación y el cambio climático del mundo entero, del
que somos parte y corresponsables de lo que pueda suceder.
No nos olvidemos de adelantar el reloj, pues, para no tener problemas de
llegadas tarde o incumplimiento de compromisos.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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