Por: Rosa Elena González31/03/2011 | Actualizada a las 23:36h
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Están muriendo poco a poco, llegaron
hace muchos años y se plantaron en la ciudad, se esparcieron por todas partes,
hasta en comunidades rurales y colonias se tenía antecedente de ellos porque se
ramificaron como plaga, ahora tal parece que otra plaga les ataca y destruye. En realidad desconocemos a que se deba
todo lo que está sucediendo, cual sea el motivo de su debacle, pero tal parece
que se trata de una venganza natural, que se comenzaron a reclamar los espacios
que les pertenecían a los oriundos de la región. Se les acusa de ser malos, destructivos,
cuando los culpables fueron quienes los introdujeron, que bloquean accesos pero ellos no eligieron
el lugar donde estarían, también dicen que han destruido hogares y la
realidad es que ellos solo buscan su supervivencia. El caso es que los conocedores aseguran
que a su llegada se rompieron las cadenas de los habitantes del lugar, que
donde ellos estaban marcaban su territorio y evitaban que otro que no fuera
afín a su naturaleza creciera. La mayoría de los habitantes de la
capital se quejan que les han hecho daño, que quisieran deshacerse de ellos
pero que hay quien les protege y les pueden castigar por intentar destruirles,
la situación es que fue la misma sociedad la que se encargo de darles vida,
hacerles crecer y luego no se entiende el arrepentimiento. En nuestra vida diaria nos dimos cuenta
que la ciudad se ve triste, gris, sin vida a pesar de que la primavera ha
llegado, no se ven las avenidas y plazas verdes en su totalidad, los arboles
que generaban oxigeno, sombra, verdor, alegría y belleza a la ciudad
están muriendo, se ven enfermos no se sabe qué clase de plaga les este matando,
pero sus hojas y ramas caen, han perdido su follaje, su frondosidad y en muchos
lugares se ve como comienzan a derribarles, a cortarles lo dañado o arrancarles
desde la raíz. Si bien es cierto que no son muy
recomendables si fueron en su momento la novedad y los que se admiraban por su
rápido crecimiento y que se podían reproducir en cualquier lugar, bajo
cualquier clima, y sin cuidados directos. Así es, los ficus esos árboles enormes
que se ven por todas partes de la ciudad parece que terminaron su ciclo, los
cambios climatológicos comenzaron a dañarles o una fuerte plaga les ataca de
tal manera que están terminando con su vida y su reproducción. No hay persona que no les conozca, no
hay espacios públicos o privados que no cuenten con esta clase de árboles que
no son nativos de estas tierras, que fueron traídos del extranjero y según los
conocedores a su llegada los mezquites, anacahuitas, álamos, y fresnos
comenzaron a desaparecer. Lo que al principio parecía hermoso por
su frondosidad y su verdor comenzó a desilusionar, se convirtió en un cáncer
que en ocasiones se tenía que arrancar desde la raíz pues crece rápidamente
destruyendo casas y banquetas, bloqueando los conductos de las tuberías de agua
potable, los accesos del drenaje, trayendo problemas económicos a sus dueños. En los centros comerciales de reciente
creación, fraccionamientos y circuitos ecológicos, ya tenían evaluada la
situación y cambiaron de los ficus a los encinos y otros árboles que no fueran
a representar un problema posterior, además que continuaran con la cadena de la
naturaleza de la región. Las autoridades municipales deben de
ayudar a la ciudadanía con el mal que originan los árboles enfermos ya que
pueden representar un riesgo de salud e integridad física, si bien es verdad
los encinos, palmeras y otras especies son costosas para adornar los espacios
de las ciudades, si pueden emprender campañas en coordinación con las
asociaciones ecológicas para restablecer la flora oriunda de cada región, que
den vida, belleza y oxigeno para todos. vida.diaria.@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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