Por: Carlos Santamaría Ochoa26/03/2011 | Actualizada a las 20:18h
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No bastan las palabras del diputado
local Manglio Murillo Sánchez en el sentido de criticar la postura del actual
dirigente del Partido Acción Nacional Francisco Javier Garza de Coss en el
sentido de que no ha emitido la convocatoria para la elección del nuevo
presidente, sino que habrá que asomarse un poco hacia adentro de ese instituto
político para darse cuenta que son tan sucios unos como otros. Hace una década, cuando llega Vicente
Fox a la presidencia de la República, se hizo alarde del fin de una época de
gobierno en nuestro país: 70 años que llegaban al final con la caída por vez
primera, del Partido Revolucionario Institucional en la carrera hacia Los
Pinos, y la consecuente desbandada de “distinguidos” priístas a otros partidos. Se comienzan a dar los movimientos
deshonestos de esos que buscando un cargo para hacerse ricos no fueron
postulados por el PRI, y entonces buscan en otros partidos que tienen por
costumbre mendigar las nominaciones, ofrecer las siglas a los inconformes y
hacer de los ajenos unos candidatos propios. Es como han llegado al poder, aunque han
entendido de manera equivocada el privilegio de llegar, porque han sostenido la
tesis de que, los pocos años que dure el encargo, serán suficientes para
asegurar el futuro de la familia en una, dos o más generaciones. Francisco Garza de Cos es un buen
ejemplo de ello, al igual que gente que lleva el apellido Organista y muchos
otros más. Criticaron hace diez años la manera en
que los priístas se hacían ricos y cuestionaron los métodos de gobierno. Hoy
estamos igual o quizá peor; México padece de una ingobernabilidad manifiesta
que nos ha sumido en una verdadera crisis en todos sentidos. Los mexicanos somos rehenes en nuestras
casas, no hay liquidez y la crisis amenaza con crecer, pese a los anuncios
oficiales de que estamos muy bien, que el desempleo va mejorando y que la
inflación es menor. Dicen algunos que qué bueno que Pinocho no es gobernante,
si no… Pero volviendo al dirigente estatal del
blanquiazul, se le acusa de cobros indebidos, de falsificación de facturas y
otros rubros que están cuestionados no por la oposición, sino por sus mismos
correligionarios. Esa es la diferencia entre unos y otros:
en el PRI, acusan de todo lo malo los que están fuera del partido: los que
pertenecen a otras fuerzas políticas y gustan de difamar a diestra y siniestra
sin tener los argumentos para sostener tales acusaciones; en el caso del PAN,
vemos que las descalificaciones provienen de los mismos “distinguidos” miembros
del partido, o sea, los que sí conocen el avance de putrefacción en estos
órganos que han perdido la legitimidad en la ciudadanía y por consiguiente,
carecen de confiabilidad… y honorabilidad, claro está. Se han asustado una y mil veces de la
forma en que se lleva el gobierno de Tamaulipas, pero no han sido capaces de
documentar una sola de sus quejas: es muy fácil difamar, hablar por hablar o
porque “suponemos” que algo anda mal. No se necesita solo darse cuenta, sino
comprobar ante la ley que las anomalías que hemos visto son reales, no
virtuales o presuntas, como suele suceder en nuestro sistema oficial. No conocemos un partido que nos
garantice la probidad necesaria como para depositar nuestra total confianza en
ellos, y la verdad sea dicha, hay prácticamente dos “Méxicos” en la historia
contemporánea: el de antes y el de después de Fox. Tamaulipas no ha caído en ese juego
aunque sí han logrado algunas posiciones, sin embargo, vemos que no avanza como
nos han prometido, y un claro ejemplo lo recogemos de la opinión de algunos
tampiqueños, quienes pensaron que con Acción Nacional cambiarían las cosas,
aunque al día de hoy se han dado cuenta que la alcaldesa es similar a los
planteamientos que se hacen en torno al dirigente estatal del PAN en el sentido
de que no hay la atingencia necesaria, y menos la honestidad prometida. Si consideran dentro de sus proyectos el
buscar de alguna manera conservar el poder ganado hace una década y que no se
ha justificado socialmente, Garza de Coss y sus colaboradores deberían comenzar
a propiciar una serie de acciones que justifiquen los movimientos económicos
que han realizado y que son sujetos de una enorme desconfianza. Quitar la idea que tienen los militantes
en el sentido de que ha sido una administración propicia para la deshonestidad
y mostrar lo que una vez nos dijeron –y no han cumplido- que sería una época
distinta para México. No ha habido mucho de qué vanagloriarse,
no en Tamaulipas, porque aparte de entregar cuentas negativas en materia
electoral, ahora también las tenemos en cuestiones partidistas y financieras,
lo que supone que Acción Nacional se ha convertido en el botín de unos cuantos,
encabezados por quien se dedicó a hundir a ese instituto político. No nos espanta que lo hagan, porque
desgraciadamente lo vemos a diario en todas partes: lo que incomoda, lo que
asusta o molesta es que naveguen con bandera de santos y tengan más de que
sentirse incómodos: su deshonestidad manifiesta está a flote, e indigna a los
tamaulipecos. ¿No qué no eran así? Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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