Por: Carlos Santamaría Ochoa23/03/2011 | Actualizada a las 15:31h
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Nadie puede pensar que no es cosa que a todos nos atañe:
el dengue es une enfermedad viral aguda que es producida por el virus del mismo
nombre, y transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, que se cría en agua
acumulada en recipientes y objetos en desuso, es decir, agua estancada, de esa
que tenemos a veces en los patios, en cacharros y trastos viejos. Es más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes
y se caracteriza por una serie de molestias que incluyen fiebre de aparición
repentina, misma que llega a durar de 3 a 7 días, con su consecuente dolor de
cabeza, articulaciones y músculos; también tenemos el dengue hemorrágico que tiene
factores que pueden ocasionar la muerte del paciente. En este caso, hay pérdida de líquido, sangrados o daño
grave de órganos y antaño se encontraba este padecimiento en zonas tropicales,
sin embargo, hoy en día, lo encontramos en cada esquina, es decir, en cada
patio existe el riesgo potencial de padecerlo. Si usted ha sido alguna vez diagnosticado con esta
enfermedad sabe de qué hablamos: se siente uno como si lo hubieran aporreado,
como si hubiéramos recibido una golpiza, además de la fiebre tan molesta y esos
terribles dolores de cabeza. Veámoslo en dos aspectos: el social y el personal. Si
somos egoístas, pensemos en lo que nos podría pasar a nosotros mismos
únicamente: andar con fiebre y esos dolores propios del padecimiento no es nada
grato, porque no podemos trabajar ni hacer prácticamente nada. Si no nos gusta pensar en los demás, pensemos en lo que
ocurre cuando la hembra del mosco Aedes Aegypti nos succiona sangre y deja el
virus que lleva a esta enfermedad propia de la época que estamos viviendo, es
decir, el calor y las lluvias que ya no tardarán en llegar según los expertos. Ahora que si pensamos en la demás gente, imagine el
lector que nos importa un comino el limpiar nuestros patios y demás
instalaciones, que tenemos sitios donde se puede desarrollar este mosco:
convertimos la casa en un foco de infección y al rato ya no vamos a poder con
la cantidad de casos que pueden surgir de ese “descuido”. No se vale, pues, no
pensar en lo que puede ocurrir, y en ese sentido, hay que establecer las medidas
necesarias para estar sanos, para no padecer este tipo de problemas de salud
que son prevenibles. Los signos de alarma, según nos comentan los expertos en
epidemiología de la Secretaría de Salud en Tamaulipas incluyen distensión y
dolor abdominal, frialdad en manos y pies y palidez exagerada, sudoración
profusa, piel pegajosa en el resto del cuerpo, sangrado por mucosas, como
encías o nariz, somnolencia, irritabilidad, taquicardia, hipotensión arterial
(baja presión), dificultad para respirar y convulsiones, entre otras. Hay que imaginar, insistimos, en todo eso dentro de
nuestro organismo: nada agradable, para ser sinceros, así que, es menester
tomar medidas adecuadas. La Secretaría de Salud en Tamaulipas, en voz de su
titular Norberto Treviño García Manzo ha emitido una serie de recomendaciones y
pide a la población solidaridad para con la causa general: cuidemos que no haya
factores para que se desarrolle el mosco del dengue, porque luego se tienen que
hacer esfuerzos sobrehumanos para atacarlo, lo que cuesta mucho dinero y no se
tiene que gastar en ello si existe la responsabilidad de cada uno de nosotros. Dice el doctor Treviño que podemos dedicar unos minutos
en casa para hacer la limpia de solares, patios y quienes tengan negocios como
corralones de autos o deshuesaderos, tiraderos de fierros y cacharros deberán
ponerse la pila y entrar en contacto con las autoridades sanitarias, para que
éstas les puedan orientar y ayudar para evitar los problemas propios de esta
enfermedad. Qué bueno fuera que el dinero que se gasta en atajar al
dengue pudiera aplicarse, por ejemplo, en vacunas, en charlas de salud o en
medicina para otros padecimientos que no se pueden evitar, principalmente los
que ocasionan el mayor número de muertes en México: hipertensión arterial y
diabetes, como principales causas. La Organización Mundial de la Salud sugiere atender los
siguientes aspectos que pudieran decirnos que hay presencia de dengue: cefalea
–o dolor de cabeza-, dolor retrocular –detrás del ojo-, mialgias, artralgias
–dolor en articulaciones-, postración exantema –ronchitas en la piel- e
inclusive hemorragias. Si hay alguno de estas manifestaciones, entonces hay que
tomar medidas urgentes, y la más importante es acudir al Centro de Salud
correspondiente, con el médico y ponerse en manos de ellos. Queremos que los dineros del presupuesto destinado a la
salud no se desperdicien, que alcancen para todo y para todos, pero para ello,
es necesario y urgente que todos tomemos la responsabilidad que nos toca. El dengue es problema de la comunidad, de la sociedad, de
forma tal que hay que llevar a cabo esas medidas de limpieza y prevención, y,
en caso de que haya molestias que sugieran un caso de esta enfermedad,
inmediatamente acudir a una clínica u hospital, donde nos darán las
recomendaciones necesarias que ayudarán a que no se convierta lo anterior en
epidemia. Todos podemos hacer una pequeña acción para un gran
resultado, y eso lo tenemos que comprender. Ayúdenos a evitar casos de dengue,
¡por nuestro bien y el suyo propio!. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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