Por: Carlos Santamaría Ochoa20/03/2011 | Actualizada a las 18:13h
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Sirva
el día para reconocer, en primera instancia, el esfuerzo que dentro de la
construcción del México que hoy gozamos hizo aquel hombre oaxaqueño, de Guelatao,
y que ha llegado a considerarse como el “benemérito de las Américas”: Benito
Juárez García se significa como uno de los grandes de la historia de
Latinoamérica. Hablar
de Juárez sería ocupar innumerables cuartillas, pero podemos resumir mucho de lo
que hoy significa con esa frase que reza: “Entre los individuos, como entre las
naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, y que engloba la esencia de
lo que debiéramos hacer en la mayoría de las ocasiones: cerrar la boca a
tiempo, respetar lo que los demás piensan y luchar por nuestros ideales ante
todo lo que surja, en una lucha directa, honesta y franca, sin
descalificaciones como las que hoy padecemos en la vida política del país. Recordemos:
los miembros del PRD que este domingo deberían estar buscando una nueva
dirigencia se descalificaron hace días, pensando que habría fraudes en su
elección y curándose en salud antes de perder, lo que parecía inminente, como
es el caso de la señora Dolores Padierna, esposa de aquel delincuente llamado
René Bejarano, que hoy por hoy sigue jugando al político, después de haber sido
encarcelado por delitos sumamente comprobados. Juárez
hubiera muerto si viera la clase política que nos cargamos hoy en día. Tenemos,
por ejemplo, a los que pos sistema descalifican, y aplica a todas las fuerzas
políticas. En este sentido, hay que destacar la actitud del ex presidente
Ernesto Zedillo cuando reconoció la derrota contra Vicente Fox, o la del mismo
PRI cuando hace cuatro años volvieron a caer en manos del blanquiazul. Nada hay
más digno que reconocer al adversario, por mucha animadversión que se le tenga. Y
hagamos memoria: los dirigentes de una fuerza política en la entidad han
descalificado cualquier esfuerzo de quienes ganan los comicios: el PAN siempre
alega fraude, compra de votos y demás, cuando se ha demostrado que algunos
delegados federales en Tamaulipas se dedicaron a la adquisición ilegal de votos
mediante privilegios de programas sociales. Los casos están documentados pero
no trascenderán por lógica consecuencia que a todos choca. Y
queremos enfatizar que el recuerdo de Juárez debiera motivar a los políticos
para no ser incrédulos y manejarse con honestidad y probidad, lo que es difícil
considerando la tradición; no se vale, por ejemplo, que se quiera descalificar
todo lo que hacen los de enfrente. Valga
el ejemplo para lo anterior: ¿Quién es mejor, Barcelona o Real Madrid? ¿Vale
más el capitalismo que la izquierda o la derecha, o el mismo socialismo? De
lo anterior, hay simpatizantes de cada rubro, y no quiere decir que los demás
estemos mal. Es como cuando uno ve a una persona y dice: “me gusta o no me
gusta” por sus características físicas y anímicas: no tenemos por qué
coincidir, sin embargo, debemos respetar lo que piensan los demás. Un
buen político debe convencer a la mayoría acerca de su forma de pensar o actuar
y no descalificar como hacen a nivel nacional los “Chuchos”, o los “Navitas” o
esos personajes que pareciera salieron de un mal cuento de hadas y gnomos., Priístas,
panistas, perredistas o de otra fuerza, todos tienen una razón qué defender y
es tan legítima como la de los otros. Nadie tiene el derecho a descalificar por
sistema; se vale no estar de acuerdo, porque es muy natural y válido, pero de
ahí a pensar que el de enfrente “está loco” o algo por el estilo, dista mucho
de una realidad congruente. Hemos
recibido los insultos de quienes no piensan como nosotros y hasta nos
cuestionan el estudio acumulado a través de los años; nada hay tan bajo como lo
anterior, aunque, viniendo de quien viene, es como escuchar ladrar a los perros
callejeros: mucho ruido, pero nada de acción. Y
en este sentido, queremos pensar que los representantes populares y gobernantes
son para todos los mexicanos, y en el caso de Tamaulipas, no pueden hacer
distingos por el “color” de nuestra afiliación política. Un
claro ejemplo lo tenemos con el gobernador Egidio Torre Cantú, quien resultó
ganador en los comicios últimos con 678 mil 521 votos, que representó el 61.58
por ciento del total de sufragios emitidos; José Julián Sacramento tuvo el
30.81 por ciento en base a sus 339 mil 535 votos, y otros tuvieron poquitos
votos, totalizando un millón 101 mil 698 sufragios. Torre
Cantú ha demostrado que no gobierna para ese millón 101 mil y pico de
tamaulipecos, sino para los casi 3.5 millones que somos, porque aunque hayan
votado o no contra él, sigue siendo la gente habitante de un estado con un
gobernante para todos. Así
debieran ser los diputados, síndicos y regidores: hablar por el total de sus
representados, que sería lo más honesto; dejar a un lado el favoritismo hacia
los de su mismo color y ponerse a trabajar como deben. Hay
cada elemento en el Congreso que debiera ser desaforado por deficiente,
deshonesto y poco claro. Aunque,
claro, también hay diputados que están haciendo bien su tarea, la que les
encomendamos al cruzar la papeleta del día de las elecciones. A ellos, el
aplauso, a los otros, la rechifla, pues. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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