Por: Carlos Santamaría Ochoa19/03/2011 | Actualizada a las 15:14h
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En
materia política, siempre hay desacuerdos; dicen en broma –y en serio- que en
política y religión no es bueno discutir, porque difícilmente se pone uno de acuerdo. En
el caso de nuestro querido estado y nuestro país, existen prácticamente, tres
fuerzas políticas significativas, sin que lo anterior quiera decir que no hay
otros partidos, los que por lo general se conocen como “chicos” y que
desgraciadamente quedan muy al margen de las tres fuerzas reconocidas: PAN, PRI
y PRD. Los otros partidos como son Convergencia, del Trabajo, Alternativa
Social y demás tienen muy poca, y casi siempre, escasa representatividad. En
el caso de México y el estado de Tamaulipas, se maneja la figura del diputado
plurinominal, misma con la que nunca hemos estado de acuerdo, y aclaramos, es
la opinión personal. El
hecho de que alguna persona ocupe cargos aparentemente de representación no
significa que la gente los haya elegido. Somos convencidos de que un Congreso o
una administración debe tener representación de todas las fuerzas políticas,
aunque, todos lo sabemos, muchos de sus protagonistas no obedecen al interés
colectivo, sino que asumen posturas meramente partidistas. Duele
ver que en el Congreso de la Unión, en el Senado de la República o en el
Congreso de Tamaulipas los legisladores se manejan por opiniones grupales, es
decir, la bancada de tal o cual partido se inclina por decidir el asunto
determinado a favor o en contra, y muchas veces los ciudadanos nos quedamos con
un muy mal sabor de boca, porque vemos que no corresponde su decisión al
interés de nosotros. Un
claro ejemplo lo podríamos ver con esa alianza bastante dudosa que han
emprendido el PAN y el PRD para “ganar al PRI”: pareciera que el único interés
es ganar al tricolor y no llegar para gobernar. En
reciente foro llevado a cabo por una televisora nacional –con la que tampoco
estamos de acuerdo en su línea y manejo de información- los dirigentes de los
tres partidos importantes se enfrentaron en un debate donde el presidente del
PRI Moreira criticaba la manera en que querrán gobernar, si con un presidente
legítimo o un espurio, como han llamado los miembros del PRD a Felipe Calderón,
al no aceptar una elección que, buena o mala para muchos, es una elección
calificada y ya. Entendemos
que fomentar la democracia no es ganar o estar con el ganador, sino aceptar la
voz de las mayorías, y en ese sentido, algunos legisladores no han entendido
que si tienen una propuesta y hay veinte diputados, y quince la desechan, ésta
debe quitarse sin que quiera decir que haya habido fraude. Pero
en el caso de los diputados plurinominales, siempre hemos pensado que no
debieran estar en las cámaras, porque la esencia de un Congreso ha sido que es
una representación popular, del pueblo, de la gente, pues, para que se
entienda, y no una dádiva del Sistema a los partidos como ha sucedido. El
argumento –no compartido- es que todas las corrientes deben tener voz en el
recinto, pero insistimos: ¿Por qué dar voz a quien no tiene respaldo de la
ciudadanía? Puede
también haber una opinión distinta, muy respetable más nunca compartida por
nosotros, y finalmente, es una opinión tan válida como la nuestra. Como dijo
Voltaire: “puedo no estar de acuerdo en tu opinión, pero defenderé con la vida
tu derecho a expresarla”. En este caso, los legisladores se ofenden cuando uno
no piensa como ellos, y ese caso lo vivimos a diario con representantes
plurinominales de partidos que sinceramente, el tiempo de existencia lo han
ocupado en batallas estériles y no en legislar. Dice
el diputado Rodríguez Nieto que uno piensa según le ordenan; cuán equivocado se
muestra al descalificar una opinión distinta a la suya. Entendemos su postura:
ha ocupado cargos dentro de administraciones por decisión de sus dirigentes,
escudados en asambleas que llevan a cabo y que pudieron ser legítimas, sin
embargo, la idea de que no deben ocupar un puesto de representación popular la
tenemos vigente, y guste o no, es nuestra opinión. Asegura
que los periodistas tenemos la obligación de informar, aunque no conoce –por lo
que hemos visto- el tipo de periodismo que se maneja: informativo y opinativo.
En el primer caso, habrá que detallar lo sucedido, pero en el segundo, tenemos
el derecho de expresarnos según vemos el desarrollo de la entidad, desde un
punto de vista personal. El
no pensar como albiazules no nos descalifica, y la duda es: si sabía o
argumenta que la votación de consejeros electorales estaba “cargada” hacia un
lado, ¿por qué decidieron elegir a los tres consejeros? Si
fueran congruentes, se hubieran opuesto desde siempre, pensamos, y el hecho de
contar con una preparación académica determinada nada tiene que ver con la
opinión personal. Lamentamos
no coincidir con el legislador Rodríguez Nieto, pero defenderemos la postura de
que las diputaciones plurinominales son un regalo del Sistema para los que no
tienen representatividad popular, como sucede con un grupo de personas que
cobran como diputados sin haber ganado la elección. Entendamos:
participar en procesos democráticos no quiere decir que se vote a favor de
nuestra propuesta, sino aceptar la decisión de las mayorías, así de claro. Y
finalmente, el patrón de un periodista es su conciencia, y no aceptamos
opiniones difamatorias, aunque las respetamos, pese a que vengan de quien no
nos conoce. Opinar distinto no es estar al servicio de nadie, aunque le
moleste. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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