Por: Carlos Santamaría Ochoa18/03/2011 | Actualizada a las 18:18h
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Podríamos
decir que llama la atención el hecho de que los representantes populares, esos
que cobran y bien que lo hacen por representarnos, tuvieran un poco de decoro
para hacer su trabajo en forma eficiente y honesta. No es así, porque cobran y
demasiado para las rabietas a las que nos tienen acostumbrados.
Molesta, más que llamar la atención, el ver a los diputados locales enfrascarse
en pleitos caseros, de esos que la diputada Collado dice que “se lavan en casa
los trapos sucios”, y que, sin embargo son el pan de todos los días.
Mire qué cosas suceden: vienen los tiempos en que hay que renovar el Instituto
Electoral de Tamaulipas en 3 de sus elementos y se abre el proceso de
selección. Cheque las incongruencias de quienes tienen más necesidad de
protagonismo que de hacer su trabajo.
La elección de los consejeros electorales tiene todo un procedimiento, y se
debe llevar al pie de la letra. En primera instancia se conformó la comisión
correspondiente, en la que formaron parte los panistas Orlando González Tejeda
y Manglio Murillo Sánchez, así como el petista Alejandro Ceniceros y el
perredista Juan Manuel Rodríguez Nieto, entre otros.
Establecieron las normas y se lanzó la convocatoria correspondiente; un
sinnúmero de aspirantes se registró y se llevó a cabo a preselección por parte
de los legisladores.
Llama la atención el que hayan decidido, por UNANIMIDAD, los miembros de la
comisión respectiva, aprobar los nombres de los consejeros que habrían de tomar
el lugar de tres ciudadanos que han cumplido con su deber.
Posterior a esta resolución, el pleno del Congreso aprobó, también por
unanimidad el dictamen de la comisión plural. Enfatizamos que en esa unanimidad
se contó con los votos del PAN y PRD en mano de sus diputados, esos que ahora
hacen un escándalo asegurando que los recién nombrados consejeros tienen “piel
tricolor”.
No podemos negar que todos tenemos una simpatía electoral y mienten esos
“rojillos” de mentiras o los ultraderechistas y renegados si aseguran que no
tienen más interés que el ciudadano: todos mostramos una simpatía hacia alguna
corriente de gobierno, sea derecha, izquierda, centro o cualquiera que sea,
inclusive las que han hundido al país en una zozobra alarmante.
Hay que asustarse cuando Juan Manuel Rodríguez Nieto reclama que haya
parcialidad de los consejeros: desde su gris llegada al Congreso, de “chiripa”
-porque nadie lo eligió sino que llegó por el dedazo de la plurinominalidad- no
ha subido a la tribuna ni por equivocación a leer las efemérides, pero está más
que puesto para hacer ruido. Pareciera que los Chuchos del D. F. les han
adiestrado para que reclamen todo lo que huela a PRI, sin saber si tienen o no
razón, sin entender un ápice de civilidad política. Igual sucede con los
diputados blanquiazules, que no han atinado a presentar iniciativas
congruentes.
Se están dejando llevar por el color de su rasero, y piensan como azules o como
amarillos, mas no como tamaulipecos.
Es la grave realidad de la “oposición” tamaulipeca: piensan que llegar al
Congreso y ser eso –oposición- es mostrar inconformidad hasta por lo que no
comen. Todo les hace daño, eructan cualquier tipo de comentarios ruidosos, de
mal gusto y con un mal aroma; vomitan lo que no pueden digerir pero lo hacen,
también, en forma apestosa, desordenada y sin congruencia.
Eso se llama oposición en la entidad.
No olvidemos que todos, absolutamente todos estuvieron de acuerdo en los
nombramientos de los consejeros electorales, y ahora no se vale que como buenos
representantes de una oposición virtual se echen para atrás y se “desdigan”, es
decir, que no reconozcan lo que han aprobado antes.
Los pleitos entre panistas están pasando factura a la sociedad, porque mientras
la coordinadora Collado se enfrasca en discusiones estériles con el diputado
Murillo o González Tejeda, su padrino Garza de Cos –aún presidente del CDE del
blanquiazul- llama al desorden en una ilógica lucha por el poder interno.
Imagine el lector si esos son los que pretenden, con una alianza de las que
Carlos Marín llama entre “espurios y legítimos” ganar por ganar al PRI.
En Tamaulipas al menos, no tienen la mínima oportunidad ni representatividad,
porque carecen de sentido común, inteligencia, mando político, experiencia y
mano política. En otras palabras: se equivocaron de lugar de asistir para
cobrar lo no devengado.
Triste, muy triste que se permita que lleguen estos personajes de la política
“pueblerina y chicharronera”, porque no aportan nada. No decimos nada de
aquellos legisladores que, cobijados en otro color y siglas hacen
planteamientos fuertes y severos, acordes a su ideología, pero con la
congruencia necesaria que les permita ser verdaderos representantes populares.
No se vale, sinceramente, que se deje que lleguen estos individuos, y menos que
en forma deshonesta, similar a un vulgar asalto al presupuesto, cobren por
ventilar sus frustraciones y problemas partidistas internos.
Tamaulipas merece otra cosa, y estos individuos no tienen la inteligencia para
otorgársela a la entidad que, pujante y con mucho esfuerzo trata de responder a
las necesidades ciudadanas.
Primero, hacen consenso y aprueban por unanimidad a tres ciudadanos para
ejercer como consejeros electorales, y luego, como dicen en el rancho: se rajan
y dejan los rayones.
Valientes diputadillos nos han dado los partidos chiquitos, incluidos todos
esos enanos políticos que no supieron a qué van al Congreso. No tiene la culpa
el indio… sino el que lo hizo diputado!!!
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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