Por: Carlos Santamaría Ochoa18/03/2011 | Actualizada a las 17:52h
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Podríamos decir que llama la atención el hecho de que los
representantes populares, esos que cobran y bien que lo hacen por
representarnos, tuvieran un poco de decoro para hacer su trabajo en forma
eficiente y honesta. No es así, porque cobran y demasiado para las rabietas a
las que nos tienen acostumbrados. Molesta, más que llamar la atención, el ver a los
diputados locales enfrascarse en pleitos caseros, de esos que la diputada
Collado dice que “se lavan en casa los trapos sucios”, y que, sin embargo son
el pan de todos los días. Mire qué cosas suceden: vienen los tiempos en que hay que
renovar el Instituto Electoral de Tamaulipas en 3 de sus elementos y se abre el
proceso de selección. Cheque las incongruencias de quienes tienen más necesidad
de protagonismo que de hacer su trabajo. La elección de los consejeros electorales tiene todo un
procedimiento, y se debe llevar al pie de la letra. En primera instancia se
conformó la comisión correspondiente, en la que formaron parte los panistas
Orlando González Tejeda y Manglio Murillo Sánchez, así como el petista
Alejandro Ceniceros y el perredista Juan Manuel Rodríguez Nieto, entre otros. Establecieron las normas y se lanzó la convocatoria
correspondiente; un sinnúmero de aspirantes se registró y se llevó a cabo a
preselección por parte de los legisladores. Llama la atención el que hayan decidido, por UNANIMIDAD,
los miembros de la comisión respectiva, aprobar los nombres de los consejeros
que habrían de tomar el lugar de tres ciudadanos que han cumplido con su deber. Posterior a esta resolución, el pleno del Congreso
aprobó, también por unanimidad el dictamen de la comisión plural. Enfatizamos
que en esa unanimidad se contó con los votos del PAN y PRD en mano de sus
diputados, esos que ahora hacen un escándalo asegurando que los recién
nombrados consejeros tienen “piel tricolor”. No podemos negar que todos tenemos una simpatía electoral
y mienten esos “rojillos” de mentiras o los ultraderechistas y renegados si
aseguran que no tienen más interés que el ciudadano: todos mostramos una
simpatía hacia alguna corriente de gobierno, sea derecha, izquierda, centro o
cualquiera que sea, inclusive las que han hundido al país en una zozobra
alarmante. Hay que asustarse cuando Juan Manuel Rodríguez Nieto
reclama que haya parcialidad de los consejeros: desde su gris llegada al
Congreso, de “chiripa” -porque nadie lo eligió sino que llegó por el dedazo de
la plurinominalidad- no ha subido a la tribuna ni por equivocación a leer las
efemérides, pero está más que puesto para hacer ruido. Pareciera que los
Chuchos del D. F. les han adiestrado para que reclamen todo lo que huela a PRI,
sin saber si tienen o no razón, sin entender un ápice de civilidad política.
Igual sucede con los diputados blanquiazules, que no han atinado a presentar
iniciativas congruentes. Se están dejando llevar por el color de su rasero, y
piensan como azules o como amarillos, mas no como tamaulipecos. Es la grave realidad de la “oposición” tamaulipeca:
piensan que llegar al Congreso y ser eso –oposición- es mostrar inconformidad
hasta por lo que no comen. Todo les hace daño, eructan cualquier tipo de
comentarios ruidosos, de mal gusto y con un mal aroma; vomitan lo que no pueden
digerir pero lo hacen, también, en forma apestosa, desordenada y sin congruencia. Eso se llama oposición en la entidad. No olvidemos que todos, absolutamente todos estuvieron de
acuerdo en los nombramientos de los consejeros electorales, y ahora no se vale
que como buenos representantes de una oposición virtual se echen para atrás y
se “desdigan”, es decir, que no reconozcan lo que han aprobado antes. Los pleitos entre panistas están pasando factura a la
sociedad, porque mientras la coordinadora Collado se enfrasca en discusiones
estériles con el diputado Murillo o González Tejeda, su padrino Garza de Cos
–aún presidente del CDE del blanquiazul- llama al desorden en una ilógica lucha
por el poder interno. Imagine el lector si esos son los que pretenden, con una
alianza de las que Carlos Marín llama entre “espurios y legítimos” ganar por
ganar al PRI. En Tamaulipas al menos, no tienen la mínima oportunidad
ni representatividad, porque carecen de sentido común, inteligencia, mando
político, experiencia y mano política. En otras palabras: se equivocaron de
lugar de asistir para cobrar lo no devengado. Triste, muy triste que se permita que lleguen estos
personajes de la política “pueblerina y chicharronera”, porque no aportan nada.
No decimos nada de aquellos legisladores que, cobijados en otro color y siglas
hacen planteamientos fuertes y severos, acordes a su ideología, pero con la
congruencia necesaria que les permita ser verdaderos representantes populares. No se vale, sinceramente, que se deje que lleguen estos
individuos, y menos que en forma deshonesta, similar a un vulgar asalto al
presupuesto, cobren por ventilar sus frustraciones y problemas partidistas
internos. Tamaulipas merece otra cosa, y estos individuos no tienen
la inteligencia para otorgársela a la entidad que, pujante y con mucho esfuerzo
trata de responder a las necesidades ciudadanas. Primero, hacen consenso y aprueban por unanimidad a tres
ciudadanos para ejercer como consejeros electorales, y luego, como dicen en el
rancho: se rajan y dejan los rayones. Valientes diputadillos nos han dado los
partidos chiquitos, incluidos todos esos enanos políticos que no supieron a qué
van al Congreso. No tiene la culpa el indio… sino el que lo hizo diputado!!! Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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