Por: Carlos Santamaría Ochoa11/03/2011 | Actualizada a las 17:16h
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Miente quien diga que no hay lugares a
donde pasear en el estado de Tamaulipas: es una entidad que recibió la
generosidad divina cuando la repartición seguramente, porque nos tocó un poco
de todo.
Hay lagunas, ríos, presas, cenotes, océano y todo lo que suene a agua; en ese
sentido, el potencial pesquero tiene donde desarrollarse, pero el turístico
también, ya que se puede disfrutar de los días de playa o presa, pesca y otras
actividades acuáticas que son la delicia de muchos. En ese sentido no podemos
quejarnos, dicho sea con toda honestidad.
También hay montaña, monte, sierra, bernales y todo lo que se parezca a
levantamientos naturales; el cerro del Bernal de Horcasitas enclavado en el
centro de nuestro escudo de armas nos recuerda la riqueza orográfica con que
cuenta la entidad.
Por otra parte, existen sitios como El Cielo, allá en Gómez Farías y otros
municipios más, o la zona semi desértica del llamado cuarto distrito, y que
comprende los municipios de Tula, Bustamante, Jaumave, Palmillas y Miquihuana,
donde las sierras heladas tienen otro paisaje para disfrutar en todos sentidos.
Y si nos vamos al centro, encontramos zonas pantanosas que tienen también su
atractivo. Allá por Tampico tenemos hermosos paseos, o por el Mante, donde la
región cañera nos ofrece muchas cosas más.
Qué decir de la zona fronteriza que abarca desde Nuevo Laredo a Matamoros, con
sus pueblos mágicos –hoy prácticamente abandonados- y las zonas aledañas a esas
grandes presas –Falcón, Marte R. Gómez, entre otras- donde se llevan a cabo
actividades deportivas y recreativas.
En pocas palabras: tenemos un poco de todo, y hay que saberlo aprovechar para
que podamos vivir mejor.
El turismo se convierte así en un potencial de primera línea, porque se puede
hacer turismo económico, sin dejar de tener presente que en cada paseo se
derraman miles de pesos que van quedando “sembrados” en el camino en el buen
sentido de la expresión, porque quedan en los negocios de los tamaulipecos:
hoteles, restaurantes, fondas y bares y centros nocturnos; hoteles y casas de
huéspedes y uno que otro lugar donde se pueden adquirir recuerdos del lugar
para llevar a nuestros seres queridos.
Somos una entidad favorecida por la naturaleza y las fuerzas divinas, pero
hemos de encontrar la mejor manera de poder sacar provecho a este enorme
potencial turístico y gastronómico con que contamos.
Se requiere dinero para promoción y una serie de acciones que tienen que tomar
las autoridades de los tres niveles para que el turismo explote –en el buen
sentido de la palabra- y arroje beneficios para todos.
Viene la Semana Santa y con ella los destinos de playa por lo general se llenan
de paseantes. Habrá que ver este año si sucede lo mismo porque la gente tiene
cierta reticencia para salir.
Sin embargo, los más de 400 kilómetros de litoral nos regalan las opciones que
ha comentado el gobernador Egidio Torre Cantú que tenemos y que hay que
promover, y para ello, contamos con una dependencia que seguramente está
trabajando a todo lo que tiene para que la gente sepa de qué somos capaces en
materia de ofrecer atractivos turísticos.
Es, sin duda alguna, la “industria sin chimeneas” una de las mejores opciones
para el paseante y para el habitante de este lugar, porque es quien se
beneficia en primera instancia, aunque claro, la derrama económica nos alcanza
a cubrir un poco a todos.
Quisiéramos que todos pudiéramos disfrutar de nuestros atractivos e invitar a
los mexicanos de otros estados a que vengan a Tamaulipas para que les
abriguemos con el calor que solemos tener hacia el turista.
Entendemos que son tiempos difíciles y que se piensa tres veces antes de salir,
pero suponemos que se estarán instrumentando operativos que permitirán a muchos
de nosotros salir de paseo. Es lo que más deseamos, sinceramente.
Y sería también interesante que podamos conocer en forma masiva las promociones
que se tienen en todos los puntos de nuestra entidad, para que entonces, en un
esfuerzo importante y enorme, podamos hacer esa promoción, autoridades y
sociedad civil, asegurando a la gente que puede venir a visitarnos sin ningún
problema, porque tenemos ganas de volver a nuestra vida de antes: tranquila y
con posibilidades de pasear.
Aprovechemos la infraestructura turística, pues, y hagamos de estos días el
repunte de una actividad que ha estado sumida en la tranquilidad excesiva
durante meses. Hagamos del turismo una buena fuente de ingresos para todos, por
favor.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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