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Sección: Editoriales / El Debate Equis

El ex gobernador que jugó a la roña

Por: Eleazar Ávila 07/03/2011 | Actualizada a las 22:31h
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En la vida hay muchos juegos, pero la mayoría parten de lo básico. Quién no jugó de chavito a las escondidas, quiénes no dieron rienda suelta a saltar en los charcos, entre el agua de lluvia y lodo; aquellas guerritas del parque liga ligazo, las cebollitas subidas de tono, el fut, el beis. A tapar las calles que no pase nadie, a las manitas calientes, el “arre” de las canicas, el cascado de trompos y más, que la lista por regiones es un encanto.
 
Pero existen otros juegos que si de niño fueron candor, en la edad adulta es perversidad. Juegos que son comunes y que no importa si estás en Cancún, San Luis, el DF, San Antonio, “Madrí”, Japón, París o Ciudad Victoria, el caso es jugar. Me refiero al juego de “la roña”. Ese con el que tenías que escapar de ser capturado por los compañeros y  del que, para salvarse se tenía que tocar un punto determinado entre los participantes mientras se gritaba el siguiente conjuro. “Una dos tres por mí y todos mis amigos”.
 
Lo anotamos, porque no sé por qué tengo la sospecha de que nunca antes se había jugado tan bien ese juego en Tamaulipas. Pregunta a los ex alcaldes. ¿A poco creen que el ex gobernador Eugenio Hernández Flores les validó las cuentas públicas con su todo su “allmighty” Congreso, porque los quiere mucho o porque es cuate?
 
Por supuesto que no.  Seguramente que no fue así. Trataré de explicarme. Una cosa es que los   municipios en el asunto de su independencia 115 Constitucional sea una realidad legal, digamos que virtual, para ser más precisos, sin embargo, por lo que se refiere a flujo de los recursos, por supuesto que no. Lo que hace o deja hacer el Estado, en los municipios tiene sus complicidades y viceversa.
 
En los desfalcos documentados, no tuvieron la culpa los “indios” municipales, sino quien los hizo compadres. Y como pariente-corresponsable sabe que tiene salvarles. Y al hacerlo, ojo,  se salva Así Mismo. No se si somos muy claros. La administración estatal saliente, propietaria de la mayoría en el Congreso ordenó la aprobación de las cuentas públicas, en los periodos de los que fue coparticipe. Tanto en obra como en flijo de recursos. Así de fácil.
 
No hacerlo habría sido un suicidio legal en los dos órdenes de gobierno. Por eso, al jugar a “la roña”  Eugenio corrió tanto como le fue posible hasta el Congreso para decir el conjuro citado.  “Una dos tres por mi y todos mis amigos alcaldes”. Que lo de amigos, ese es tema aparte, que explica además, por qué unos se liberaron de culpa dos años y medio y otros dos años y 9 meses.
 
Sin embargo en el mismo debate,  sostengo la hipótesis de el proceso de aprobación de cuentas, tuvo como objetivo superior, amarrar las cuentas superiores. La explicación es simple. Consultados ameritados abogados de distintos puntos de Tamaulipas, coinciden en que aquí la regla a que se  ajustan los “traviesos” del pasado, es la que dicta como principio general del derecho, que “una soberanía no puede juzgar a otra soberanía”.
 
La soberanía constituida en la Legislatura 60 es representativa, nos guste o no, de todos los ciudadanos de Tamaulipas, quienes en voz de sus diputados dijeron que si a las cuentas públicas aprobadas. Es decir, los tamaulipecos que votamos, autorizamos que esa representación declarará que las administraciones hasta donde va el proceso de cada sitio, prevalecen sin mancha y que los presidentes son “goodfellas”.
 
Así son las reglas del beisbol democrático. Acordémonos que cuando la sociedad acusa a un funcionario, en muchas de las ocasiones se puede decir, que tal o cual es un ratero, pero no los podemos acusar de tontos. Bueno existen algunos casos de excepción capitalina…
 
Pero bueno, mientras los sentimientos se topan con las normas, la exhibición social de las cuentas, es un castigo social del que casi nadie se puede escapar. Algunos no van a quedar bueno ni como regidores del futuro, pero no creo que les importe mucho…
 
Lo mejor de cada casa…
 
En lo que fue el Primer Informe de labores de su segundo periodo como Rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, José María Leal Gutiérrez, amarró el compromiso con el Gobierno de Egidio Torre Cantú y la sociedad académica, para consolidar a la máxima casa de estudios que en el proceso recibió por tercer año consecutivo como una institución ejemplar en los esfuerzos de evaluación y acreditación.
 
Y por ello reconoció el apoyo del Gobierno de Tamaulipas al manifestar su incondicional compromiso para trabajar en conjunto para efidicar una Universidad fuerte para todos, en la ruta de mantener la etapa de consolidación y de innovación tecnológica, académica y administrativa, teniendo como parte de ese proceso avanzar en los desafíos con la cobertura y calidad, con la formación y certificación internacional, con la investigación y producción científica, la transparencia y rendición de cuentas.
 
La presencia de ejecutivo estatal es fundamental, especialmente porque con la vinculación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y el con el Gobierno del Estado será fundamental para enriquecer con sus múltiples proyectos el Plan Estatal de Desarrollo, acciones que redunden en el crecimiento académico. En el respaldo a la  máxima casa de estudios promotora extratégica del  desarrollo existe un sustento, el fomentar más la hélice que es la academia, el trabajo de gobierno y el trabajo de las empresas, ha reiterado en diversas ocasiones.
 
OTROSI: Vamos a soñar así queremos ver al Presidente de México, quien quiera que sea en el futuro, manejando los caritos de la industria, como el gran capitán del progreso. Jamás arriba de los todo terreno como los que exhibió en Tamaulipas Felipe Calderón, con lo que presume que va ganando la guerra. Nada más falta que al rato nos salga con que eso de la inseguridad es un “mito genial”.
 
Correo:eldebateequis@hotmail.com Twitter.- @eldebateequis

Eleazar Ávila

Columnista en varios medios de Tamaulipas y el país.
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