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Sección: Editoriales / Entre Nos

Mujer… solo mujer

Por: Carlos Santamaría Ochoa 07/03/2011 | Actualizada a las 15:01h
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Hay muchas cosas que decir de la mujer.
 
Se puede iniciar comentando el maravilloso regalo que les ha dado Dios que es la maternidad; ellas llevan durante nueve meses en su vientre al hijo que nacerá y seguramente inundará de momentos felices cualquier hogar. La maternidad es algo que no se puede sustituir con nada, y es precisamente la mujer la que tiene ese maravilloso y divino regalo: de ellas venimos, ellas nos cuidan y ellas, todos los días, incluyen nuestras necesidades en sus oraciones, dentro de su papel de abuelas, madres, hijas, hermanas o compañeras que pueden ser novias o amigas.
 
El 8 de marzo se lleva a cabo la celebración del Día Mundial de la Mujer y, prácticamente, en todos los rincones de orbe habrá festejos, menos, claro está, en esos sitios donde la violencia ha tomado las calles y viven en estado de guerra, como es el caso de Egipto, Libia y otros países. Nosotros, en México, tenemos festejos para recordar la importancia de las féminas en el desarrollo de la sociedad.
 
Sin ellas, simplemente, no seríamos nada en todos sentidos. Son las compañeras que nos motivan y empujan el éxito en una gran mayoría de las veces; su sentido de precaución funciona mejor que el del ser humano y, además, tienen la fabulosa habilidad de estar en dos o tres cosas al mismo tiempo y atenderlas, no como nos sucede a nosotros que, cuando estamos en dos cosas, hay no sabemos cuál es una y cuál es otra.
 
Cierto que en nuestra sociedad se les margina en forma significativa, que actitudes machistas estúpidas dan lugar a innumerables casos de violencia de género tan criticada por muchas personas del sexo femenino en los últimos años y que, curiosamente, son en un porcentaje importante, las que no pueden siquiera respirar sin el permiso de su pareja.
 
Tenemos en la Universidad, donde se supone que hay gente “estudiada”, chicas que no pueden siquiera usar cierta vestimenta porque el novio se enoja, o porque no le pidieron permiso y eso las devalúa enormemente. Piensan que no podrán asegurar otro novio o algo por el estilo, y con sus mismas actitudes se rebajan en su calidad humana.
 
Nadie tiene por qué ser dueño de nadie, y aplica perfectamente en los matrimonios y toda relación de dos: ni él es propiedad de ella y ni ella debe ser tratada como una adquisición del varón. Somos importantes los dos y no se vale denigrarla pero tampoco menospreciarse.
 
Cierto es que una gran mayoría de casos de violencia y discriminación hacia ellas nace de sus propias actitudes, pero no podemos decir que ellas solamente tienen la culpa: mucho es parte nuestra y de una adecuada comunicación y falta de amor, porque somos de la idea de que quien ama no lastima y esas golpizas para las mujercitas no pueden venir de alguien que ha jurado amor sino de una bestia en toda la extensión de la palabra.
 
Somos complemento, como han dicho poetas, músicos y filósofos: la mujer es inspiración de muchos artistas de distintas áreas para la creación de piezas de arte insuperablemente hermosas.
 
El pasado domingo, el gobernador Egidio Torre Cantú llevó a cabo el festejo del día de la familia, y ahí estaban ellas: las mujeres, la siempre adorada madre tamaulipeca, al lado de su pareja y sus hijos.
 
Es tiempo de reflexionar acerca de la valía de las mujercitas y dar el lugar que les corresponde, porque ya lo vemos hoy en día: tenemos alcaldesas, diputadas locales, federales y Juanitas, senadoras, secretarias de estado e investigadoras de primer nivel, además de las funcionarias del gobierno en sus tres niveles existentes. Ellas son importantes porque tienen una capacidad de organización que ya quisiéramos para poder entender la forma de acomodar una pila de libros o discos en casa, o de estar al pendiente de obligaciones de servicios, manutención, quehacer cotidiano, ropa y comida, y además tener que soportar frases tan ilógicas como “tú de qué te cansas, si estás en casa”.
 
¿Qué se podría escribir de la mujer? Todo se ha dicho, y es común ver la lista de funcionarias y mujeres públicas, sus fotos o sus entrevistas en páginas de la prensa en el mundo, pero nos hemos quizá olvidado de aquellas, las más, que tienen a diario que hacer el milagro de la multiplicación de los panes porque el salario del marido ya es insuficiente, que tienen que curar a los enfermos con pócimas pensadas y preparadas por ellas porque no hay servicio médico disponible en casa.
 
Son ellas las que imprimen ese toque especial a la decoración del hogar o la oficina, las que también dan ese “toque” a un proyecto que se presentará en tiempo a los superiores. Son las mujeres esa parte de inspiración que nos motiva a trabajar en cualquier punto de la geografía mundial.
 
Hagamos un reconocimiento a la mujer, y pugnemos porque se le respete como el valioso ser humano que es, y porque también, es justo decirlo, que no permita que haya violencia, que no la propicie, que no la fomente. En pocas palabras: que se sienta muy orgullosa de ser mujer.
 
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx

Carlos David Santamaría Ochoa,

(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.

Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).

Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.

Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.

Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.

Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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