Hoy es Lunes 08 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Anecdotario

Bueno es reencontrarse con los amigos

Por: Javier Rosales Ortiz 06/03/2011 | Actualizada a las 17:34h
La Nota se ha leído 1633 Veces

Porque este trabajo de tratar de hacer periodismo le regala a uno eso, la oportunidad de estrechar la mano en el camino de muchos seres humanos que dejaron huella por su caballerosidad, por su mente abierta y por su sinceridad.
 
Quien no asimile que el periodismo sirve para hacer más amigos que enemigos está confundido, en razón de que un reencuentro debe estar aderezado por un abrazo y una sonrisa espontánea, no por un gesto osco y una mueca de desprecio.
 
Qué mejor que disfrutar de una charla que fluya sola, sin poses, sin hipocresía  y, también, sin palabras que estén glaseadas con azúcar.
 
Desde hace muchos años lo conozco pero le había perdido el paso, hasta hoy que de manera casual nos reencontramos y nos abrimos para ir acomodando otra vez las piezas del rompecabezas de lo que ha sido su historia como político y como servidor público, algo que se nota que lo emociona y lo estimula.
 
Físicamente sigue igualito como el retrato de Dorian Gray y su carácter intacto, amable, risueño, respetuoso y paciente, como lo hace un buen maestro que domina el difícil arte de saber escuchar.
 
Es él un hombre que se retroalimenta con lo que escapa por la boca de su interlocutor, porque sabe bien que de todo se aprende, bien o mal, pero se aprende.
 
Ya fue él alcalde de San Fernando, Tamaulipas, diputado local y funcionario de la Secretaria de Salud y, hoy, es el Director del DIF estatal, un puesto en el que su figura crece rápido porque sus cualidades le bastan para tejer con sus manos los delicados hilos que mueven la hamaca de una de las áreas más sensible del gobierno, en apoyo a la señora María del Pilar.
 
De profesión médico, Gabriel de la Garza, como alcalde de aquella población, salió sin mancha y con muy buena imagen porque no era un hombre que concebía la   equivocada idea de que su trabajo se circunscribía a las cuatro paredes de una oficina como lo hace un burócrata.
 
Porque el doctor también tiene su corazoncito y aunque parece que no le agrada mucho recordar el siguiente suceso, admite en un momento de su vida probó el sabor de lo que es ser un rebelde con causa.
 
Como alcalde y a petición de su pueblo que clamaba orden, el doctor armó una estrategia para expulsar a la policía fiscal, un movimiento campirano que cobro relevancia nacional y en el que fue acompañado por la hoy Presidenta del Congreso, Guadalupe Flores Valdez, una mujer de temple y de pocas palabras, pero de acciones reales y decisivas.
 
Sin violencia y sin excesos, ambos personajes defendieron a los campesinos de un verdugo que atentaba contra sus modestos vehículos extranjeros, si, esos que no ingresaron  al país ni por aire ni por el río y que los agricultores utilizan para trasladarse de pueblo en pueblo.
 
Ella y él se convirtieron entonces en auténticos líderes porque tomaron entre sus manos una bandera blanca y la levantaron en son de paz, algo que el gobierno federal entendió por las buenas hasta que declinó y cesó el acoso.
 
El, no midió los riesgos, solo se dejo llevar por el fuerte impulso de defender a sus hermanos campesinos como debe de ser el papel de una primera autoridad que está conciente de que su labor no es solo administrativa.
 
Lo observo, analizo sus gestos y sus movimientos corporales y cada una de sus palabras y, de veras, que coincido con muchos tamaulipecos que piensan que Gabriel absorbió mucho del Doctor Rodolfo Torre Cantú, quién fue su jefe, su amigo y su compañero.
 
Y es tal vez por eso que ahora él está allí.
 
Como tomado de su mano.
  Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com

Javier Rosales

Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326