Por: Carlos Santamaría Ochoa05/03/2011 | Actualizada a las 17:32h
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Fastidia
sinceramente el que la gente visualice a los actores sociales como algo
inalcanzable: actores, políticos, funcionarios, deportistas y otros más, son
tan humanos como nosotros, con la única diferencia que tienen una
responsabilidad colectiva y la ejercen a través de su actividad. No son seres
de otro mundo.
Hace unos treinta años tuvimos oportunidad de conocer a quien gobierna
Tamaulipas; en aquellos tiempos, Victoria abría las puertas a un futuro con
muchísimas cosas, algunas buenas y otras no tanto, unas, también con la dosis
necesaria que nos permitiera aprender para crecer, y otras, la enseñanza tenía
el objetivo de visualizar para no caer en algunos errores. El caso es que todo
era una expectativa desconocida que se ha transformado en tres décadas en una
maravillosa experiencia.
Inicia en el ámbito profesional con la oportunidad que un hombre nos concede
dentro del periodismo tamaulipeco; don José Villarreal Caballero fue la primera
persona a quien en el ámbito profesional tratamos, y de quien guardamos
maravillosos recuerdos. Luego vinieron muchos amigos en distintos ámbitos:
dentro del comercio, la política y otros más.
Por ahí recordamos aquellas tardes en que disfrutábamos el partido de fútbol
América-Guadalajara, el verdadero clásico, y también recordamos a los amigos,
todos americanistas: Pancho, Billy, Jimmy, Bigos, Archi, Egidio, Chucus,y sus entonces novias, hoy convertidas en
esposas.
El tiempo vivido con ellos no se puede comparar con nada: fueron vivencias en
un sitio distinto al vivido durante 23 años previos a conocer y vivir en
Victoria, la ciudad que amamos y que nos ha dado identidad, amor, intensidad y
muchas cosas más.
Recordamos que en aquellos partidos de fútbol todos gritábamos a favor o en
contra de una decisión arbitral, o nos jactábamos de la elegancia con que
nuestro equipo iba ganando, al igual que teníamos que aguantar cuando a las
Chivas les anotaban algún gol. Eran tiempos en que, como amigos jugábamos y
disfrutábamos como cualquiera de nuestra edad. Nada había diferente salvo los
gustos personales –algunos muy personales- que nos hicieron crecer.
En ese entonces, recordamos a los padres de nuestros amigos: Don Charlie y doña
Guille, el doctor Torre y su encantadora esposa, el ingeniero Benitez y su
inseparable pareja, Benito Haces y doña Irma, los señores Deutsch o los señores
Paez y así, vivimos tiempos que no se olvidan. Hoy, seguimos siendo los mismos,
pero con más años.
¿Qué ha cambiado, por ejemplo, con Egidio, el gobernador? Hoy por hoy tiene una
responsabilidad mayúscula: gestionar apoyos y decidir qué es lo mejor para 3.5
millones de tamaulipecos, o reunirse con quienes manejan políticas de salud,
educación, campo o industria y muchas cosas más, para establecer las líneas con
que seguirá caminando su gobierno, y entonces, buscar la presencia en 43
municipios, en actos públicos y otros que de alguna manera han incidido en su
rutina diaria.
Hoy, el gobernador, el ser humano, la persona, tiene más responsabilidades, sin
embargo, sigue siendo la misma persona.
Algunos dicen que no pueden verle, pero no han entendido que antes podríamos
buscar al amigo porque éramos pocos relativamente. Hoy, 3.5 millones de personas
tenemos un gobernador y fácilmente la mitad de éstos quisiéramos saludarlo,
platicar con él y comentarle nuestras inquietudes.
En algunas ocasiones lo logramos: platicamos y le saludamos, establecemos la
necesidad de un contacto o una cita y nos topamos con la agenda del mandatario,
donde tiene que pensar por todos y cuando no nos otorgan la cita en forma
inmediata pensamos que algo está mal, olvidando que como nosotros, habremos
miles de solicitantes.
Unos amigos, otros, no tanto, y una gran mayoría, padres de familia que al
encontrarse sin trabajo por decisiones de algunos secretarios o funcionarios
quisiéramos decirle a Egidio que nos ayude, que nos dé laoportunidad de seguir trabajando para
mantener a nuestras familias, entregando la fuerza de trabajo que hemos
manejado por siempre, y que queremos seguir contando con un salario decoroso
para vivir de la misma manera.
Es difícil: los tiempos actuales no permiten el acercamiento con el mandatario
porque México ha cambiado. Hoy, no es tan sencillo llegar y meterse, porque la
inseguridad ha propiciado que haya filtros y vigilancia extrema.
Pero lo que tenemos que tener muy claro todos es que el mandatario tiene una
gran responsabilidad y nuevos retos, y tiene que pensar por todos y para todos.
Sin embargo, sigue siendo el mismo hombre que tiene una familia y que puede
llamar la atención a sus hijos como lo hacemos cualquier persona, o que puede
sentarse con el control remoto de la televisión y cambiar el canal para
disfrutar el partido de hoy, o la película que alguna vez disfrutó en el cine y
dejó una huella.
El mandatario es una persona como todos nosotros, no es Dios, no es
inalcanzable, pero hoy tiene que pensar, aparte de estas preocupaciones
familiares, en las de todos nosotros, los que habitamos la entidad, sus amigos
y otros muchos más.
Hay que tratar de entender, aunque claro, no estará de más poder charlar y
contarle por qué queremos seguir trabajando, por qué estamos preocupados, o por
qué el Guadalajara no gana. El ser humano escucha todo comentario, y mandatario
o no, es la persona que conocimos y seguiremos conociendo más.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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