Por: Carlos Santamaría Ochoa04/03/2011 | Actualizada a las 15:33h
La Nota se ha leído 1833 Veces
Cierto, no todos tenemos confianza en los medicamentos
genéricos, y la verdad sea dicha, esa fama está bien ganada, dado que se han
descubierto una serie de acciones ilegales en torno a ellos, que por unos que
no son lo que dicen, pensamos que todos se maneja de igual forma. Y esta mala fama no es única de nosotros: en todo el
mundo se desconfía de los medicamentos que son mucho más baratos que los
conocidos por siempre, es decir los llamados “de patente”, y aunque hay una
empresa de origen oscuro que trata de explicar por qué son más baratos, a
muchos no nos con vencen por los resultados. Hemos hecho pruebas con genéricos y de patente, sin
embargo, los de patente siempre salen a flote, lo que quiere decir que los
genéricos, también llamados por algunos “patito” no tienen lo que dicen tener,
o al menos, al no provocar el mismo efecto, nos llevan a la duda de cómo se
autorizó su comercialización. El caso es que surgen dudas que llevan inclusive a
juicios poco congruentes. Ejemplo claro lo tenemos en Galicia, donde se emite
un decreto que excluye 427 medicamentos del llamado “cuadro básico” –o su
equivalente-, aunque no en todos los casos se pueden sustituir por genéricos,
lo que provocó que el gobierno español demandara la nulidad de la medida.
Finalmente, el Tribunal Constitucional ha admitido e trámite de recurso y ha
suspendido la norma gallega. La base principal es que no puede haber una lista por
cada comunidad; es como si en cada estado mexicano hubiera una lista de
medicinas. Hay que imaginar cuando un jalisciense se enferme en Michoacán, o un
tamaulipeco tenga problemas de salud en Veracruz. Probablemente no habría la
misma atención por consecuencia lógica. ¿A dónde lleva esto? En definitiva, a una urgente
intervención de quienes hacen las leyes para que se vigile en forma mucho muy
estrecha a quienes comercializan medicinas, para que no nos den “gato por
liebre”. En algunos casos dicen tener una cantidad determinada de sales, y la
verdad es que no cumplen con las indicaciones, porque curiosamente, no hacen el
mismo efecto curativo o de control. Eso es lo que llama mucho la atención y
orilla a pensar en que se debe ajustar una norma estricta, que castigue
fuertemente a quienes lucran con la medicina y la salud, pero que lo hacen en
forma por demás inequitativa. Volviendo con los gallegos, dice Alberto Núñez Feijoo,
titular del gobierno gallego que han ahorrado en los primeros meses hasta 11
millones de euros en medicinas, y que quieren seguir recetando genéricos. El
asunto de la medicina es difícil, sin duda alguna, porque juegan muchos
intereses poco claros que tienen repercusión o en el paciente o en su bolsillo. Por ejemplo: existe un medicamento que se comercializa a
través de dos o tres laboratorios, y es de patente: ¿cuál es mejor? Es entonces
donde el criterio del médico nos orienta a tal o cual firma o laboratorio. No
se puede a veces, según algunos profesionales de la medicina, recurrir a otro
laboratorio. Se dicen muchas cosas y sabemos a qué nos referimos: motivación
para recetar los de una firma determinada a través de distintos satisfactores o
cobertura de necesidades, gustos o proyectos… mil cosas, el caso es que a veces
nos dicen “toma tal” y compramos otra cosa de otro laboratorio. Y en Galicia han optado por recetar el más barato para
que los dineros alcancen mejor, y de esta forma haya una mayor cobertura. No es
descabellada la idea, sin embargo, se tendría que hacer una muy meticulosa
revisión de cada uno de los laboratorios, para asegurarnos de que no jueguen
con la salud de los demás y no nos den menos sales que las indicadas. Se pueden hacer muchas cosas para ahorrar dinero y
eficientar el gasto de lo que hay, pero se necesita que todo mundo ponga su
grano de arena. Mire que por ejemplo, Telmex se queja de una licitación
en el sector salud sobre comunicaciones, asegurando que se entregó el concurso
a una empresa que cotizó más caro que ellos, pero que es filial de Televisa. De
todos es sabido que el monstruo de la “caja idiota” manipula diversos puntos
del mercado nacional en aras de enriquecerse a costa de los demás. De todos es
sabido que no son muy limpias sus acciones y que no cumplen siquiera con la
vigilancia del contenido de sus programas, en gran porcentaje, idiotizantes y
discriminatorios, pero la autoridad no los mete en cintura. Eso de la caja idiota, lo verán autoridades competentes,
pero en materia de salud somos de la idea de que se debe ser exageradamente
meticuloso, porque no jugamos con la idea de alguien o su forma de vestir o de
vida, sino con lo más preciado que es la salud. Y habrá que cuidar que los genéricos realmente funcionen
bien, porque de otra manera, estarán engañando a millones de enfermos que,
buscando apegarse al tratamiento y no tener con qué comprar medicamentos,
recurren a esta opción, desconociendo que es muy probable que les estén
entregando otras cosas que nada tienen que ver con su salud. Hay que tener mucho cuidado con lo que compramos para
curarnos, no vaya a ser que nos quieran engañar. No lo permitamos, porque la
salud no regresa. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas