Por: Javier Rosales Ortiz02/03/2011 | Actualizada a las 12:12h
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Ellas se arremolinan en Palacio de Gobierno
y en los eventos públicos como queriendo hacerse notar, pero nada. Sufren indiferencia y si acaso arrancan una
sonrisita a las autoridades estatales, la cual no es suficiente y, siguen a la
espera. Solo Linda González, de Atención Ciudadana,
las papacha, las mima y las atiende, pero ellas quieren más, como la niña de
una conocida marca de mantequilla. Y es que se quedaron acostumbradas al trato
de una estrella, a las caricias y al relajo que es clásico entre las mujeres de
las colonias populares que pintan con color y de sabor los actos oficiales y
políticos y quienes con tambor y maracas en la mano se divertían y cooperaban para que el momento fuera ruidoso, llamativo y
brillante. Ellas, quienes entregaron su corazón en los
movimientos de campaña del malogrado Rodolfo Torre Cantú, a quien no le quedaba
otra más que dibujar una leve sonrisa por las palabritas y palabrotas que
escapaban por la boca esas mujeres que no se detenían para lanzar hasta
improperios en contra del PAN. En los eventos proselitistas escuché en
abundancia esas expresiones que me provocaron carcajadas, pero es una lástima
que no sean publicables aunque formen parte del folclor de nuestro querido
estado norteño. Las más aguerridas eran las mujeres de edad
avanzada, si esas que con base a la experiencia no se detienen para pedir
gritando que se defiendan sus derechos y quealguien les tienda la mano en los momentos de desesperación y
desconsuelo. Pero hoy, a ellas, se nota un rostro
distinto, optimista, con algo de luz, porque ha empezado a circular una versión
en medios gubernamentales que sacuden otra vezsu energía y la hormona. Y cómo no, si se comenta con insistencia
que la señora Laura Graciela de la
Garza de Torre, podría ser nombrada Directora del Instituto
de la Mujer en
Tamaulipas, una dependencia que opera desde el 2005 y cuya función radica en
proteger, promover, difundir y alentar el respeto a las niñas y a las mujeres. Es, la señora “Beba”, como se le conoce en
Tamaulipas, una mujer que en poco tiempo dejo huella por su trato amable, terso
y cariñoso hacia las féminas, con quien compartió las duras y las maduras en
este trance que todos aquí conocemos. Ella, es, una señora que inspira respeto y
que desde ese puesto le puede regalaruna bocanada de aire fresco a este gobierno, algo que requiere con
urgencia. También, sería como una tabla salvadora en
el mar porque sabe escuchar las inquietudes, atender las necesidades y recoger las
propuestas de las que integran a su género, quienes en estos momentos se
sienten como huérfanas. Quién mejor que ella para hacer valer una
equidad de género en Tamaulipas que es tan pisoteada, tan ignorada y tan
complicada desde sus orígenes. Y es que como un dato adicional se debe
mencionar que según una encuesta del 2006 de la Secretaría de Salud
casi 22 mil 500 mujeres en Tamaulipas sufren violencia y la tendencia creció
hasta le fecha, por eso este tema es serio. Con esa especie que circula las mujeres que
siguieron de cerca los episodios políticos del Tamaulipas que vivimos ven en
ella una luz al final del túnel, porque sería una continuación de lo que su
esposo, el Doctor Rodolfo, soñó con hacer para que las féminas gocen del lugar
que se merecen. Pero además le imprimiría ella un sello
joven, amable y muy particular a un instituto que está vivo, pero cuyos
resultados en la prensa navegan entre la duda. Y el Doctor, no soñó con eso. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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