Mal se ven los partidos de oposición en Tamaulipas. Dan la impresión que, para los políticos, están hechos como el kleneex...
Por: Melitón Guevara Castillo09/02/2010 | Actualizada a las 17:07h
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Mal se ven los partidos de oposición en Tamaulipas. Dan
la impresión que, para los políticos, están hechos como el kleneex: úsese y tírese.
Al menos es lo menos que puede uno pensar de lo que sucede con algunos partidos
políticos y políticos; entre ellos, por decir, a Lino Korrodi y de manera mas
evidente a Francisco Javier Cabeza de Vaca. Nos han repetido una y mil veces: los partidos políticos,
para serlo, tienen que presentar ante la autoridad electoral una declaración de
principios, es decir, una ideología; que debe entenderse como el cemento que
une a los partidos políticos con la sociedad, que hace que unos ciudadanos sean
sus militantes o sus adherentes. Ver cómo se comportan el Partido Acción Nacional, el
Partido de la Revolución Democrática, el Partido Nueva Alianza, el Partido del
Trabajo, entre otros, es para confirmar que, para ellos, la declaración de
principios (ideología) es un mero formulismo. Y los hechos confirman que, lo
mismo, sucede con los hombres y mujeres que convertidos en políticos brincan de
uno a otro. El PRI es el exportador de políticos. Exporto a Cuauhtémoc
Cárdenas y a Porfirio Muñozledo para que formen el PRD; también exporto a Andrés
Manuel López Obrador, que se fue al PRD y esta, ahora, convertido en dueño del
PT. Ricardo Monreal dejo al PRI para irse al PRD y ahora, en Zacatecas, es
cacique de petistas y buena parte de perredista. Dante Delgado se rebeló,
estuvo preso, y fundo Convergencia. Los hombres y mujeres, como políticos, sencillamente han
usado a los partidos políticos para saciar sus ambiciones de poder. Dar
ejemplos de Tamaulipas es fácil: muchos recuerdan a Antonio Martinez Torres en
su aventura perredista por ser candidato a gobernador; de igual manera Álvaro
Garza Cantú y Bernabé Uribe. Lo más connotado, sin embargo, hoy con el actual proceso
electoral, lo dan partidos políticos como Convergencia y el PRD. Emiliano Fernández
aviso, con tiempo, que ya tenían candidato a la gubernatura, un aduanal de
Nuevo Laredo; ya lo hizo a un lado y tiende sus redes hacia otros candidatos,
incluido Francisco Javier García Cabeza de Vaca, el panista que se resiste a no
ser candidato. Y en el PRD, las cosas no son diferentes: presentaron a Lino
Korrodi y ahora hasta coquetean con priistas como Baltazar Hinojosa, Oscar
Luebbert o Ramón Garza Barrios. Partidos políticos y sus líderes carecen de una
ideología. Si tuvieran valores ideológicos no hicieran coaliciones, como ahora
dicen, contra natura, entendiendo eso de que por fin el agua y el aceite se
juntan; y si los líderes, en plan de candidatos ambiciosos, tuvieran valores e
identidad ideológica, no brincaran de un partido a otro. En esas condiciones es
para que, los ciudadanos, los identifiquen por sus ambiciones que por sus
ideas… claro, si es que las tienen. No hay de otra. Los partidos políticos y los políticos
son un mal necesario: la ciudadanía no les tiene confianza, pero son necesarios
para que la sociedad tenga gobernantes. Los partidos políticos tienen el
monopolio de las candidaturas; y los políticos son quienes, de manera
voluntaria, están dispuestos a ejercer las tareas y responsabilidades
colectivas que exige el gobierno de una comunidad. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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