Por: Luis Lauro Carrillo28/02/2011 | Actualizada a las 09:13h
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A
60 días de que el gobierno de Egidio Torre Cantù recibió de su antecesor un
estado colapsado económicamente como consecuencia del más grande endeudamiento,
presuntos desvíos de recursos en dependencias del gobierno de Tamaulipas y
municipios que ha alcanzado niveles de escándalo mediático y reclamo de la
sociedad.
Circunstancias por las cuales hacen ineludible que el Congreso del Estado y la
Contraloría gubernamental intervengan para deslindar responsabilidades.
Tamaulipas es una entidad ahogada por la deuda pública heredada de más de 10
mil millones de pesos difícil de solventar, una nómina estatal inflada que
duplico la burocracia y un oneroso complejo de oficinas gubernamentales llamado
Parque Bicentenario plagado además de fallas técnicas en su construcción y
opacidad en cuanto a la propiedad de los prediosdonde fueron edificados.
Por su parte la deuda pública municipal asciende a más de 4 mil millones de
pesos en cuya suscripción el Gobierno estatal fungió como aval.
La falta de transparencia, de rendición de cuentas, opacidad y probable corrupción
llevó a los ayuntamientos y a dependencias estatales, no tan sólo a gastar más
de lo que recibieron, sino a comprometer ingresos futuros a través del
endeudamiento de los que esperan recibir en años venideros, amén de la posible
desviación de recursos.
En la secretaría de finanzas estatal y tesorerías municipales se acumulan los
cerros de facturas por saldar de deudas a proveedores, presuntas erogaciones y
subsidios sin comprobar, posibles obras pagadas pendientes de concluir.
Así como cuentas de obras que fueron declaradas como terminadas y que supuestamente
no existen físicamente, contratos de prestación de bienes y servicios e inversiones
irregulares, a la par del incumplimiento
de los objetivos contenidos en los planes y programas respectivos.
De ahí que las autoridades de la fiscalización de las finanzas públicas procedan
a deslindar responsabilidades, aperturando las cuentas públicas, de los dos
órdenes de gobierno puntualizando que si ex alcaldes y ex funcionarios
Estatales son responsables del deterioro económico del Estado fincar
responsabilidades.
Las cuentas públicas aprobadas por el congreso no implican el reconocimiento de
la legalidad de las mismas, porque es un acto esencialmente político, realizado
mediante un decreto que no reúne las características deuna ley, sino qué solo hace constar
únicamente si existió exactitud y justificación de los gastos.
Pero no implica un reconocimiento legal de los actos realizados por la
Secretaria de Finanzas y las tesorerías municipales con terceros o particulares
generadores del ingreso obtenido o erogaciones realizadas con los mismos.
En cuantos aquellos ex funcionarios estatales y municipales que por los signos
externos de riqueza, estos sean tan ostensibles y notoriamente superiores a los
ingresos lícitos recibidos a cambio de sus servicios, las contralorías del
estado y municipios respectivamente deberían investigarlos en términos de la
ley de responsabilidades.
El gobierno de Tamaulipas y sus municipios están técnicamente quebrados el
incremento excesivo de la deuda estatal y municipal, los recursos públicos presuntamente
fueron desviados a otros propósitos y muy posiblemente se hayan malversado.
Lo que la sociedad tamaulipeca demanda es una respuesta puntual a los
señalamientos expresados, que los ex funcionarios hagan de su comparecencia la
oportunidad para esclarecer los mismos y así precisar responsabilidades.
Como consecuencia, tendrían que ser llamados a comparecer los ex alcaldes de los
municipios más endeudados, como Ramón Garza Barrios, Oscar Luébbert, Erick
Silva, Oscar Pérez Inguanzo, Sergio Posadas, Arturo Diez Gutiérrez, Héctor
López González, y los ex funcionarios Víctor de León Orti, Alberto Berlanga, entre
otros sobre quienes recae la presunción de enriquecimiento ilícito.
La revisión de las finanzas públicas estatales o municipales no debe
interpretarse como persecución, linchamiento político o cacería de brujas en
contra de ex funcionarios, sino como la investigación de las causas de posibles
quebrantos patrimoniales al estado y a los municipios.
Por otro lado en nuestro correo electrónico varios lectores nos han preguntado
¿Quién audita al auditor superior?
Conforme al artículo 86 de la Ley sobre la Organización y Funcionamiento
Internos del Congreso debe ser la Contraloría interna dependiente de la Junta
de Coordinación Política, ya que la ley de Fiscalización Superior, no señala
nada sobre el particular.
Gerardo Robles Riestra, a quien el Congreso cito para el 15 de marzo, desde su
designación como Auditor Superior del Estado de Tamaulipas (ASE), fue
cuestionado porque previamente fungió como Subsecretario de Ingresos de la
Secretaría de Finanzas del Gobierno Estatal, por lo mismo no garantiza salvaguardar
el principio de lealtad e imparcialidad en el desempeño de su función
En definitiva revisar el pasado es fundamental para que el presente y el futuro
no se vuelvan complicidad y se establezca un nuevo cimiento de ética y
probidad. La rendición de cuentas y la transparencia no es opción, es una
obligación legal. Debe quedar claro que recurrir al perdón y al olvido es
puerta grande a la complicidad, significa anular la legitimidad y fuerza moral
del sufragio.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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