Por: Carlos Santamaría Ochoa27/02/2011 | Actualizada a las 11:59h
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Quien haya tenido contacto con la Biblia
recordará aquella frase de que hay que enseñar a la gente a pescar en lugar de
dar el alimento, dado que, cuando se entrega comida a quien la necesita, puede
uno aliviar su situación en ese momento pero, ¿y mañana? ¿y los demás días?
Cuando se le enseña a producir, a hacerse de ella con su propio esfuerzo es más
productivo y ayuda mucho más, aunque a veces no tenga el impacto mediático que
algunos malos “bienhechores”buscan.
No se trata de publicitar el apoyo, tampoco de hacer como que no vimos nada:
tan mala es una actitud como la otra.
Hay gente en Victoria que sale calladamente con algunas bolsas que contienen
alimentos –no desechos, sino adquiridos para tal efecto- y toman rumbo a alguna
zona marginada de la ciudad; ya ahí, buscan, seleccionan según su criterio y
entregan el apoyo en forma anónima, callada, discreta. No se requiere
publicitar estas cosas. “Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda”,
también viene en la Biblia.
Y es precisamente esta función la que asume la autoridad al procurar bienestar
para los demás sin tener que ser, como quisieran esos vividores disfrazados de
“líderes sociales”, los que mantengan a los ciudadanos.
Parásitos sociales que pululan en las dependencias sacando dinero para su
interés personal, dejando a un lado las necesidades de los grupos que
aparentemente representan, abundan, los hay hasta en silla de ruedas que lucran
con una enfermedad ficticia.
Y si bien es cierto que el gobierno debe atender nuestras necesidades, es muy
distinto pensar que debe asumir el papel de padre en nuestros hogares, y
prodigarnos todo. Como buen padre, debiera enseñarnos a pescar y no darnos el
pescado toda la vida.
Sucede, por ejemplo, en los campamentos para niños con diabetes: se les enseña
a pequeños de 3 y 4 años a monitorearse sus niveles de glucosa, inyectarse y
demás, sabiendo que no toda la vida estará papá o mamá al lado.
Es aquí donde cobra fuerza la declaración del gobernador Egidio Torre Cantú al
anunciar la ampliación de una conocida empresa, lo que propiciará la generación
de un gran número de empleos: 4 mil nuevas fuentes de empleos porque la empresa
Delphi crecerá en la entidad, sin duda alguna se convierte en 4 mil buenas
noticias, porque habrá de la misma manera, 4 mil jefes de familia que podrán
llevar a su casa algo para comprar alimentos y cubrir necesidades.
Mucho mejor resulta este tipo de acciones, aunque no podemos dejar de pensar en
que a algunas personas hay que ayudarles por la situación en que viven, y esa
función se cumple a través de otras dependencias del mismo aparato oficial,
tanto federal, estatal o municipal, sin importar de donde provengan sus
titulares.
Cansa, choca, molesta el hecho de que personajes de dependencias federales
hacen cualquier cosa y lo primero que sacan a relucir es que son panistas. A
los ciudadanos nos importa muy poco si son o no panistas: lo que queremos es un
buen gobierno, que lejos de ufanarse de lo que dicen que son, actúen para bien
de los demás.
Finalmente, los ciudadanos, en cualquier colonia, los hay “de chile, de sal y
de manteca” como reza el dicho, es decir, hay del PAN, PRI, PRD, PT, PANAL y
otros institutos, y la autoridad está completa y totalmente OBLIGADA a cumplir
a todos, no únicamente a sus simpatizantes.
El gobernador, al igual que el alcalde y el presidente, son de todos los
mexicanos, no únicamente de su partido.
Pero volviendo al pescado y demás, es importante que se puedan llevar a cabo
esos programas en los que el productor pueda acceder a mejor tecnología para
que produzca más, o que el investigador tenga mejores herramientas para
producir más investigación, y así en todas las áreas.
La autoridad está obligada a encontrar los mecanismos que a usted y a nosotros
nos permitan acceder a mejores niveles de vida, pero sin ser dependientes de la
misma autoridad.
Los tiempos del paternalismo político quedaron ya muy atrás, y la verdad, no
queremos nadie que vuelvan, salvo los vividores liderzuelos sociales, lacras
que lucran, parásitos que succionan pero solo para su beneficio.
Nos ha dado mucho gusto saber que, a poco menos de dos meses, la administración
del gobernador Egidio Torre Cantú anuncia la creación de 4 mil nuevos empleos.
Ahora toca el turno a los municipios: dejarse un poco de quejar por las deudas
que les heredaron y ponerse a trabajar, porque se han pasado dos meses
“llorando” que no tienen dinero.
Si ya sabían que administrar una entidad es difícil, ¿para qué buscaban la
postulación? La administración pública es difícil, y más, cuando solamente se
ven los problemas de los que estuvieron antes que nosotros.
Habrá que seguir el ejemplo del mandatario que, en plena etapa de revisión para
estructurar el Plan Estatal de Desarrollo, ha anunciado las acciones que todos
queríamos escuchar: acción, actividad, productividad. Nada de estacionarse a la
queja: hay que ponerse a trabajar.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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