Por: Carlos Santamaría Ochoa25/02/2011 | Actualizada a las 16:45h
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Sin duda alguna, cuando uno no gasta el recurso en lo que debe, es
prácticamente como tirar el dinero: los recursos que se emplean en cosas que no
tienen beneficio son inútiles, y en ese sentido, estamos trabajando de más,
porque cada peso que existe en la faz de la Tierra cuesta trabajo a alguien
obtenerlo, aunque sean otros los que lo disfruten en diversos casos.
Los datos son escalofriantes y pareciera que emanan de una película de terror:
dice la Organización Mundial de la Salud que los males crónicos afectan
directamente al 66 por ciento de la población; hay que dimensionar el dato y
pensar que de cada 100 personas, 66 tienen problemas de esta naturaleza, y
entre los mismos se encuentran la diabetes mellitus, padecimientos del corazón,
cáncer y aspectos respiratorios, que afectan a dos terceras partes del mundo
según explica Ala Alwan, director general asistente para Enfermedades Crónicas
no Transmisibles de la OMS.
Sin embargo, para Socorro Gross-Galiano, subdirectora de la OPS, este tipo de
problemas no solamente impactan a la salud sino al progreso de la región, que
ha tenido en combate de enfermedades; el desarrollo económico se detiene porque
mucho dinero se gasta en curar a gente que no fue capaz de prevenir los males
originados por la obesidad, así como el sedentarismo y otros factores que nos
llevan a envejecer muy pronto. Los hábitos que tenemos en América no son
precisamente buenos: comer chatarra en general, consumo excesivo de grasas y
azúcar y la falta de actividad física nos están matando poco a poco y nos hacen
ser un continente viejo.
Aterra saber que en México, la diabetes mellitus y padecimientos
cardiovasculares ocupan los dos primeros lugares de mortalidad, siendo que el
90 por ciento de los casos se atribuye directamente a la obesidad.
Funcionarios de la OPS aseguran que no es culpa de los ministros de salud el
problema que vivimos sino de todos, porque finalmente, las políticas que
sugieren un estado de vida saludable están ahí, pero si no les hacemos caso,
difícilmente se podrá conjurar este grave peligro.
Dicen algunos que los problemas no son únicamente de salud sino que tienen
implicaciones económicas y políticas. Hemos criticado el hecho de que a nivel
nacional la Secretaría de Salud gasta muchos millones en atención para quienes
padecemos estas enfermedades, pero, como dijimos antes, es prácticamente dinero
tirado a la calle, porque no se está impactando en los niveles de bienestar.
Somos de la idea –personal, aclaramos- que deben existir “candados” para que
haya apoyo a quien requiere apoyo en materia de salud: si la gente, por
ejemplo, sabe de los enormes daños que ocasiona el tabaco, no debiera la SS
prohibir su consumo en restaurantes y demás, sino retirar el apoyo a quien, a
sabiendas de que es perjudicial para la salud sigue haciéndolo.
¡Vaya!, ¿Cómo dar apoyo a quien se autodestruye?
No es comprensible que se gaste una millonada en hipoglucemiantes y otros fármacos
para la diabetes, cuando los que hemos sido diagnosticados no entendemos lo que
es cuidar la salud.
Eso sí, estamos bien prestos a criticar a Salud: IMSS, ISSSTE o cualquier
instancia, porque no nos dan la cura o atención oportuna, pero… ¿y nuestra parte?
¿Por qué no hacemos lo que debemos?
¿Cómo exigir medicina y atención si no aprovechamos la oportunidad? Habría que
multiplicar los apoyos para quien hace por su salud: quien busca el control de
su diabetes y procura una vida saludable, pero en contraparte, a quien sigue
llevando hábitos inadecuados, no debiera dársele nada, porque sabemos de
antemano que es un dinero que se tira a la basura.
Hay quien piensa que todos tenemos derecho a la salud, e inclusive es una
garantía constitucional, pero no habla la Constitución mexicana de qué hacer
cuando quien solicita el apoyo no lo emplea adecuadamente.
Es grave, muy grave, hacer caso omiso a las recomendaciones sanitarias para
evitar las complicaciones y fallecimientos por diabetes, y si no hay un “hasta
aquí”, no habrá dinero que alcance en el mundo entero.
Si el columnista estuviera con el secretario de salud Norberto Treviño
García-Manzo, propondría al funcionario redactar una iniciativa de ley en la
que se duplique el apoyo a personas con diabetes: que se nos dote de insulina
de todo tipo, porque no toda está en el cuadro básico, así como también, que
nos den jeringas y tiras reactivas, pensando en que nos otorguen un glucómetro
y demás.
Contra lo anterior, pediríamos que en la misma ley se establezca que si la
persona no busca su control, si no hace ejercicio, si no tiene un estilo de
vida saludable, se le retire todo tipo de apoyo y se le pida firmar una carta
donde exime de toda culpa al gobierno y al sector salud por su fallecimiento;
no puede darse apoyo a quien no lo valora y lo emplea bien.
Seguir manteniendo gente que no entiende del control y la necesidad de cuidar
la salud es algo así como dar a los hijos el dinero del mundo y descubrir que
lo gastan en aspectos que les dañan como pueden ser drogas, armas, e inclusive,
demasiadas hamburguesas, que en ocasiones, matan más que cualquier bala. La
mala alimentación lleva a la obesidad, ésta, a la diabetes y, finalmente, la
enfermedad nos lleva a la muerte.
Hay que exigir apoyo, ayuda, pero hay que merecerlo y cuidarlo, porque entonces
no vale lo que se hace si no ponemos nuestra parte.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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