Por: Carlos Santamaría Ochoa23/02/2011 | Actualizada a las 14:58h
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Mienten todos los que afirman que se ha
aumentado el coste de la vida en México; la nación se encuentra boyante
disfrutando de una economía ejemplo para diversos países del mundo, y además,
todos tenemos un poder adquisitivo suficiente como para cubrir las necesidades
básicas… y un poquito más. Mienten, también, aquellos agoreros de las
malas noticias que piensan que los que acudimos a instancias de apoyo somos
gente que no tiene en qué gastar su dinero, y por ello, tenemos por afición
acudir por ejemplo, a las oficinas de compromisos de los gobernadores, o a
acceder a una solicitud de beca para estudios de todo nivel: desde primaria
hasta educación superior, sea en instituciones muy costosas o en las oficiales.
Todo lo anterior es mentira, porque seguramente no necesitamos el recurso y lo
gestionamos únicamente por tener algo en qué ocupar nuestro tiempo. Mienten, por otra parte, los que no pueden
pagar un impuesto sobre tenencia del uso de automóviles o un predial, un cargo
mensual extraordinario por consumo de gas y gasolina, así como de energía
eléctrica, recursos que administra el gobierno mexicano y que cada día tienen
un incremento en su coste final al consumidor, al ciudadano, al que trabaja,
pues. Cuando escuchamos información como la
vertida por el secretario de Hacienda Ernesto Cordero, no sabemos si
indignarnos o de plano, reír a pierna suelta; no entendemos si fue un
chascarrillo, una mala pasada o piensan que los mexicanos no tenemos neuronas
en el cerebro y nuestro coeficiente intelectual es mínimo, por no decir nulo. Mire que pensar que una familia puede vivir
con 6 mil pesitos al mes, pagar auto, colegios particulares, despensa,
servicios de casa –teléfono, luz, agua, gas y otros más- y estar siempre
sonriente, insistimos, no tenemos la idea de si es una broma de muy mal gusto o
de plano, ofenden nuestra inteligencia. Quienes tenemos necesidad de levantarnos a
diario a temprana hora para llevar a los chicos a la escuela pública y correr
al trabajo, tenemos la idea de que el dinero alcanza cada día menos, o eso
parece cuando acudimos a alguna tienda de autoservicio a comprar la despensa:
cada día alcanza menos. Ejemplos hay muchos: jamón que costaba 90 hoy se oferta
a 130 pesos el kilogramo, o papa de 15 pesos hoy se encuentra a 19; todo está
más caro y lo sabe quien tiene contacto con la realidad todos los días. Claro, menos el secretario Cordero y una
élite de personas que trabajan como funcionarios o legisladores y sus ingresos
sobrepasan el importe de lo que una familia gana en ¡un año! Es difícil creer que no se vea que hay
inflación. Ya los dirigentes de la Cámara de Comercio en Victoria han visto y
declarado que se debe poner un alto a la carga tributaria, que se debe
simplificar la manera de cumplir con el gobierno, pero a la vez, que se tiene
que cumplir “de allá para acá”, es decir, que las autoridades también sepan que
nos tienen que responder. El contralor estatal Jorge Abrego pone el
dedo en la llaga al afirmar que hay unos 300 vehículos oficiales “perdidos”,
cuyo objetivo era proporcionar forma de transporte a mucha gente ligada a la
administración estatal. Hoy, no sabemos muchos lo que pasó con los “carritos”
que, curiosamente, son los más modernos y lujosos. Hemos dicho y lo sostenemos en cualquier
foro que México es una nación maravillosa, y agregaríamos algo más: Tamaulipas
es uno de los más increíbles estados de la República Mexicana, que ofrece
prácticamente todo a quienes vivimos en él, y que, con la problemática nacional
que vivimos en el país, aún conserva muchas esperanzas de progreso para 3.5
millones de mexicanos que, además de esta increíble nacionalidad, gozamos de
una “etiqueta" mucho más honrosa: somos tamaulipecos, y eso no cualquiera
puede presumirlo en cualquier parte del mundo. Tenemos grandes privilegios y recursos de
toda índole. Hipócrita e injusto sería asumir que los problemas que vivimos a
diario son culpa de un gobierno local, dado que es cuestión del país, y si
somos un poco más objetivos, es algo que se está presentando en el mundo
entero. Es por eso que, al escuchar al titular de
Hacienda recordamos aquella tarjeta de broma que rezaba: “PELIGRO, antes de
poner la lengua a funcionar, asegúrese de que esté bien conectada al cerebro”.
Nos lleva a la reflexión de que se tiene que pensar muy bien lo que se va a
decir, más, cuando se es protagonista en una sociedad como la nuestra. Hay mucho que criticar, cierto, pero también
hay cosas que se deben asumir como positivas: llevarlas a cabo es decisión de
cada uno de nosotros, y si no queremos entender que México y Tamaulipas se
construyen todos los días por cada uno de los que lo habitamos, estamos
entonces equivocados. Hay que pensar en el México que queremos
para nuestros hijos, sin embargo, con autoridades que no justifican lo que
gastan, que tienen lujos impensables a costa del erario público, es cuando
sentimos que algo no está funcionando bien, y para ser más precisos, ya tenemos
diez años padeciendo esta problemática. Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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