Por: Carlos Santamaría Ochoa21/02/2011 | Actualizada a las 17:55h
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La negligencia de Teléfonos de
México, su sistema Infinitum y el poco profesionalismo de sus técnicos nos han
orillado a no buscar más información sobre el tema. Tenemos en Victoria tres días
-¡TRES!- batallando con las conexiones domésticas para Infinitum, y los
técnicos no hacen nada por mejorarlo; el problema no es de uno sino de cientos
–o miles- de domicilios en la capital tamaulipeca. ¿Qué sucede? No lo sabemos, porque
los pobres empleados que contestan los teléfonos y se ufanan de ser “ejecutivos
de Infinitum” no atinan a solucionar esta problemática que se complica cada vez
más, porque somos hoy por hoy una sociedad que depende en mucho de este
recurso. Reportes que significan al menos
45 minutos al teléfono, pruebas mil para concluir con un: “vamos a pasar su
reporte, nos apena mucho, pero esperamos que antes de 72 horas quede
solucionado el problema”. Causa tristeza la poca respuesta
de la empresa propiedad del hombre más rico del mundo, y más aún cuando vemos
que estamos los consumidores en manos de unos cuantos que nunca solucionan
nada. En fin, dejemos a los de Telmex y
su ineficiencia, y entremos de lleno en el tema que nos ha dejado una muy buena
impresión: la UniversidadIberoamericana, en la ciudad de México ha llevado a cabo un panel
denominado “Grandes Retos y Soluciones en la diabetes mellitus”, del que surge
una iniciativa excelente: el Colegio de Diabetes, donde se reunirá a lo mejor
de la medicina y disciplinas afines a los tratamientos de la diabetes, para
encontrar el alivio de millones de mexicanos, propiciar la investigación y
sobre todo, regular de alguna manera el hecho de saber quién es quién en el
mundo del tratamiento de la diabetes, que se ha convertido en jugoso y
multimillonario negocio de unos cuantos, laboratorios incluidos, y que dicho
sea con honestidad, a esta gente no le conviene que haya una cura, porque se
caería el negocio. En diversas disciplinas existen
las asociaciones y grupos, y éstos pugnan porque haya calidad en los
profesionistas de determinada actividad: se buscan elementos que les
enriquezcan y provoquen una mejora en la comunidad, en este caso, nuestro
querido México. En nuestro país está constituida
la Federación Mexicana de Diabetes, organismo no gubernamental que se dedica
principalmente a la difusión de información para pacientes y familiares, así
como también promueve el desarrollo entre profesionales de la medicina
dedicados al tratamiento de esta enfermedad crónico degenerativa tan agresiva,
causante número uno de fallecimientos en el estado y el país. El evento significó un esfuerzo
más iniciado por alguna parte de nuestra sociedad en aras de encontrar la mejor
forma de vivir con diabetes, y la verdad, nos ha dado mucho gusto saber que se
conforma el Colegio de Diabetes: ahora veremos qué se requiere para ser parte
del mismo, aunque suponemos que habrá verdaderos expertos en el tratamiento de
esta enfermedad. Este tipo de colegios tienen un
objetivo fundamental: cuidar la calidad en todos sentidos de los integrantes de
una comunidad científica, dedicada a una sola actividad. Existen de químicos,
de médicos en sus diversas especialidades, de contadores y demás. Hoy, el
colegio de diabetes es una realidad, y pronto es probable que haya secciones
estatales, lo que significaría una muy buena alternativa para todos. Muchos años la Federación Mexicana
de Diabetes ha sido el referente nacional en este sentido, por su dualidad en
las funciones y acciones que ofrece a la sociedad. Por lo general hay un presidente
médico y un presidente llamado laico, es decir, una persona de la sociedad
civil, no médico ni profesional de la medicina, que velaba por los intereses de
la gente con diabetes y establecía con sus directivos las acciones a seguir en
pro de la educación en diabetes. En Victoria, tuvimos un tiempo en
el que contamos con verdaderos profesionales del tratamiento de la diabetes, y
ellos conformaban el grupo de la Asociación local; había calidad y entusiasmo,
pero sobre todo, un enorme compromiso hacia la sociedad, lo que nos llevó a
desarrollar una serie de actividades en favor de quienes hemos sido
diagnosticados con este problema que significa 1.4 muertes de cada 10 en el
país. Vaya la salutación al naciente
colegio, pero sobre todo, la esperanza porque pronto cuenten todas las
entidades federativas con grupos de esta naturaleza, que puedan regular los
esfuerzos de todos los que nos dedicamos a luchar contra ese Goliat llamado
Diabetes. Hay mucho que hacer al respecto, y
es el turno de este tipo de grupos, de la sociedad en general, de las
autoridades sanitarias de todas las instituciones. Hay que cambiar al país y su
entorno. Hay que combatir la diabetes, y
esta es una excelente forma de hacerlo. Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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