Por: Carlos Santamaría Ochoa21/02/2011 | Actualizada a las 16:22h
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La negligencia de Teléfonos de México, su sistema
Infinitum y el poco profesionalismo de sus técnicos nos han orillado a no
buscar más información sobre el tema. Tenemos en Victoria tres días -¡TRES!- batallando con las
conexiones domésticas para Infinitum, y los técnicos no hacen nada por
mejorarlo; el problema no es de uno sino de cientos –o miles- de domicilios en
la capital tamaulipeca. ¿Qué sucede? No lo sabemos, porque los pobres empleados
que contestan los teléfonos y se ufanan de ser “ejecutivos de Infinitum” no
atinan a solucionar esta problemática que se complica cada vez más, porque
somos hoy por hoy una sociedad que depende en mucho de este recurso. Reportes que significan al menos 45 minutos al teléfono,
pruebas mil para concluir con un: “vamos a pasar su reporte, nos apena mucho,
pero esperamos que antes de 72 horas quede solucionado el problema”. Causa tristeza la poca respuesta de la empresa propiedad
del hombre más rico del mundo, y más aún cuando vemos que estamos los
consumidores en manos de unos cuantos que nunca solucionan nada. En fin, dejemos a los de Telmex y su ineficiencia, y
entremos de lleno en el tema que nos ha dejado una muy buena impresión: la
UniversidadIberoamericana, en la ciudad
de México ha llevado a cabo un panel denominado “Grandes Retos y Soluciones en
la diabetes mellitus”, del que surge una iniciativa excelente: el Colegio de
Diabetes, donde se reunirá a lo mejor de la medicina y disciplinas afines a los
tratamientos de la diabetes, para encontrar el alivio de millones de mexicanos,
propiciar la investigación y sobre todo, regular de alguna manera el hecho de
saber quién es quién en el mundo del tratamiento de la diabetes, que se ha
convertido en jugoso y multimillonario negocio de unos cuantos, laboratorios
incluidos, y que dicho sea con honestidad, a esta gente no le conviene que haya
una cura, porque se caería el negocio. En diversas disciplinas existen las asociaciones y
grupos, y éstos pugnan porque haya calidad en los profesionistas de determinada
actividad: se buscan elementos que les enriquezcan y provoquen una mejora en la
comunidad, en este caso, nuestro querido México. En nuestro país está constituida la Federación Mexicana
de Diabetes, organismo no gubernamental que se dedica principalmente a la
difusión de información para pacientes y familiares, así como también promueve
el desarrollo entre profesionales de la medicina dedicados al tratamiento de
esta enfermedad crónico degenerativa tan agresiva, causante número uno de
fallecimientos en el estado y el país. El evento significó un esfuerzo más iniciado por alguna
parte de nuestra sociedad en aras de encontrar la mejor forma de vivir con
diabetes, y la verdad, nos ha dado mucho gusto saber que se conforma el Colegio
de Diabetes: ahora veremos qué se requiere para ser parte del mismo, aunque
suponemos que habrá verdaderos expertos en el tratamiento de esta enfermedad. Este tipo de colegios tienen un objetivo fundamental:
cuidar la calidad en todos sentidos de los integrantes de una comunidad
científica, dedicada a una sola actividad. Existen de químicos, de médicos en
sus diversas especialidades, de contadores y demás. Hoy, el colegio de diabetes
es una realidad, y pronto es probable que haya secciones estatales, lo que
significaría una muy buena alternativa para todos. Muchos años la Federación Mexicana de Diabetes ha sido el
referente nacional en este sentido, por su dualidad en las funciones y acciones
que ofrece a la sociedad. Por lo general hay un presidente médico y un presidente
llamado laico, es decir, una persona de la sociedad civil, no médico ni
profesional de la medicina, que velaba por los intereses de la gente con
diabetes y establecía con sus directivos las acciones a seguir en pro de la
educación en diabetes. En Victoria, tuvimos un tiempo en el que contamos con
verdaderos profesionales del tratamiento de la diabetes, y ellos conformaban el
grupo de la Asociación local; había calidad y entusiasmo, pero sobre todo, un
enorme compromiso hacia la sociedad, lo que nos llevó a desarrollar una serie
de actividades en favor de quienes hemos sido diagnosticados con este problema
que significa 1.4 muertes de cada 10 en el país. Vaya la salutación al naciente colegio, pero sobre todo,
la esperanza porque pronto cuenten todas las entidades federativas con grupos
de esta naturaleza, que puedan regular los esfuerzos de todos los que nos
dedicamos a luchar contra ese Goliat llamado Diabetes. Hay mucho que hacer al respecto, y es el turno de este
tipo de grupos, de la sociedad en general, de las autoridades sanitarias de
todas las instituciones. Hay que cambiar al país y su entorno. Hay que combatir la diabetes, y esta es una excelente
forma de hacerlo. Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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