Cierto es que la inflación ha alcanzado niveles de afectación general, y que no hay un sector en donde se haya sentido más o menos; la verdad...
Por: Carlos Santamaría Ochoa08/02/2010 | Actualizada a las 14:40h
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Cierto es que la inflación ha alcanzado niveles de
afectación general, y que no hay un sector en donde se haya sentido más o
menos; la verdad es que todo ha impactado en forma tal que ahora se debe pensar
dos veces lo que se puede hacer con el salario.
Un jamón de determinada marca, que costaba en
diciembre 114 pesos el kilogramo, por ser de los mejores: pavo y especial, hoy
cuesta en promedio 135 pesos, y si sumamos, es más del 20 por ciento de
incremento. La papa, vegetal tan nuestro, se encuentra con aumentos que oscilan
alrededor del 37 por ciento, y cheque usted los refrescos, productos chatarra
-papas fritas y demás-, cigarrillos, ropa y todo, que se ha ido hacia las
nubes.
A todos nos afecta, aunque a unos más que otros.
Obviamente, a quien tiene una situación precaria le duele porque dejará de
comprar algunas cosas; en contra, quien disfruta de una mejor posición
económica, tiene posibilidad de seguir comprando todo lo que compraba antes,
aunque le impacta en el bolsillo.
Dicen algunos que a los ricos -así se explican- no
les hace mella la crisis. Claro que sí, a todos nos afecta, y todos pagamos más
por cualquier cosa.
Ya ve, hasta los derechos fiscales y pagos de
trámites ante el gobierno federal han aumentado considerablemente. Todo cuesta
más del 15 por ciento más. Mienten esos que dicen que no hay inflación o que
era un catarrito nada más.
Hay que ver la neumonía económica que nos dejó
Agustín antes de irse al Banco de México a mentir sobre la realidad del México
que usted y yo vivimos, sin chofer ni otros privilegios que tiene el mentado
Agustín, un claro ejemplo de que no hay crisis ni recesión.
Y para variar, todo mundo aumenta sus precios en
bienes y servicios. Los que ofrecen el transporte urbano colectivo, llamados
malamente "peseros" han puesto el dedo en la llaga, y en una forma
arbitraria e ilegal subieron las tarifas, en un caso que se registró en
Tampico, donde el oportunista pseudo dirigente Ausencio Eng encabezó a los
inconformes y logró finalmente que se aprobara un aumento de 50 centavos en las
tarifas.
Hoy, las "peseras" están más caras... y
más malas. Les decían así porque cobraban precisamente un pesito por viaje;
hoy, a pesar de los usuarios, han tenido que subir sus precios, ya que el costo
de mantenimiento y demás se ha incrementado, pero la cosa no ha sido pareja,
para ser honestos: tenemos un servicio deficiente, malo, pésimo, pues, donde
por una parte contamos con unidades vetustas, que se caen en pedazos de lo
viejas y maltratadas, y por otro lado con un grupo de inconscientes que las
manejan haciendo de cada viaje un sorteo al panteón, donde uno se juega la vida
cada día.
Los peseros cobran más, y exigen todavía un aumento
mayor. Se han olvidado quizá que tienen hijos e hijas en edad escolar -una gran
mayoría- y que tienen que pagar muchas cosas, entre ellas, el transporte a la
escuela, así como útiles y uniformes, por mencionar algunas cosas.
Se les ha autorizado un aumento de precios pero
parece que no están conformes. Si de eso se trata, no creemos que haya algún
conforme con el ridículo aumento salarial de 2010, que apenas alcanza unos
centavitos.
Para darnos cuenta de lo fuerte que está la
situación, recordamos que el rector de la UAT ha dicho que el aumento a
trabajadores de la máxima casa de estudios tamaulipeca no será mayor al 4.5 por
ciento, lo que nos dice que hay crisis real en todas partes.
Y estos "cuates" quieren duplicar el
precio del pasaje. ¡Qué vergüenza! No se tientan para exigir cuando no nos han
cumplido: sigue habiendo los mismos cafres y desobligados operadores, los que
con la música a todo lo que dan los aparatos nos echan a perder el viaje, o que
son sus modales nos recuerdan lo que es vivir casi en una fabela brasileña.
Son los conductores y propietarios los causantes de
una crisis de transporte que ahora quieren solucionar con un aumento en los
precios de las rutas. Nada hay más injusto que lo anterior.
Y luego, encabezados por un vividor del sur de la
entidad, hacen paros y exigen, suben por sus pistolas los pasajes, y cuando la
autoridad comienza a regular los costos para el usuario, salen con que acatan,
pero amenazan con uno más dentro de unos meses.
Ojalá tuvieran un poco de conciencia para poner las
unidades en un estado aceptable, que también se pongan exigentes para
seleccionar a quienes serán operadores, pero sobre todo, que tengan conciencia
y responsabilidad, porque cuando van jugando carreras no les importa nada en el
mundo.
Esos son los peseros que nos ha tocado tener, y
además, completamente insaciables, porque quieren más, como las hienas.
No es posible que todos tengamos lo que merecemos o
creemos merecer, tenemos que entender que la crisis está en nosotros, y nos
guste o no, hay que sortearla con mucho ingenio.
Nosotros tenemos la palabra, y la autoridad, por
favor, que no deje crecer al monstruo de Tampico que amenaza con ser uno de los
más influyentes vividores, perdón, líderes sociales.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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