Por: Javier Rosales Ortiz13/02/2011 | Actualizada a las 19:28h
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Qué mejor que este lunes para navegar en el
pasado y para escribir cada una de las letras de tu nombre, para que nadie te
olvide. Y es que todavía te sentimos entre nosotros
porque nos cubriste con tu enorme colchoneta de lana y de rayas multicolores
cuando hizo frío y con tu abundante calor capaz de desafiar a un invierno que es
crudo. Cómo olvidarte si sacudiste a los corazones
huraños y con una rápida cirugía los moldeaste a tu gusto con una facilidad digna
de un sagaz galeno. Como no recordarte si te apoderaste sin
pagar boleto de nuestra sonrisa, de nuestra magia y de nuestro sudor, el que se
mezclo con el tuyo cuando pisaste las calles de las ciudades, las veredas de
los ejidos y los grandes escenarios. Como depositar tu imagen en un cajón si te
vemos por todos lados en las fotografías
que aun penden de las casas de muchas ciudades de Tamaulipas y en las calcas de
los coches con tu sonrisa franca, abierta y petrificada. Como hacerlo si tu mostacho se hizo famoso
y tu corte de pelo cano impuso moda. No se puede, es imposible, porque además tu
nombre de origen germano tiene tres significados que te hubieran abrazado fuerte
si hoy fueras nuestro gobernador. Porque “Lobo Sabio”, “Aquel que gana
batallas” y “El que busca la gloria” es el significado de Rodolfo y hacen honor
a lo que rodeó tu figura iluminada por el tesón, la inteligencia y, sobre todo,
por la bondad. Qué mejor que este lunes que cumples 47
años para gritar odas a tu nombre y no a la mordaza, como lo describe en su
poema Mario Benedetti. Y es que Doctor las cosas hoy no son como
tu las visualizaste y las soñabas. Pintabas, tú, a un Tamaulipas que puja, que
agrega, que aglutina y con el que no se juega. Un Tamaulipas donde su población encajara
bien en ese rojo corazón queutilizaste en
tu campaña para identificarte totalmente con los indecisos y confundidos, quienes
a estas alturas están convencidos de que no estuvieron equivocados al
regatearte su apoyo. Cuando puedas Doctor, procura darte una
escapadita por aquellos que fueron tus terrenos donde sembraste una semilla que
germinó, pero que ahora detuvo su crecimiento natural porque sin ti nada es
igual. Una vueltecita por un Palacio de Gobierno
que luce poroso y frío y que a fuerza de las circunstancias ha dejado de ser la
casa del pueblo. Por esas calles feas y bonitas en las que disfrutaste
del calor de aquellos que sinceros te abrían paso y que se peleaban por
saludarte sin el peligro de recibir una picana. De esos ciudadanos que no necesitaron
camuflaje ni credenciales para acercarse a ti y sentir un abrazo fuerte y cariñoso
o un jaloncito en la mejilla. No Doctor, ya nada es igual, por eso todos
te extrañan y se ven obligados a hacer tripas corazón para soportar todo
aquello que tu no les enseñaste cuando fuiste su maestro. Si, esa tarea que dejabas a diario a tus alumnos
y que con tu varita mágica regalaba alegría y confianza porque conducía a
incluir, no a lo contrario. Doctor RODOLFO TORRE CANTU, te echamos de
menos y muchos tamaulipecos aun se resisten a que la tristeza entre por sus
puertas y por las ventanas, por donde solo deben penetrar el aire puro, las
rojas rosas, la bandera bordada del pueblo y su victoria. Y es que como el poema de Paulo Coelho
dice: “Si estás triste sonríe, porque no hay mayor tristeza que no verte
sonreír”. Eso es lo que todos aquí Doctor, procuramos. Aunque sea, forzadamente. Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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