Por: Carlos Santamaría Ochoa12/02/2011 | Actualizada a las 16:04h
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Llama mucho la atención la magnitud de los daños
ocasionados por los días de heladas en la entidad y el país. Ya las autoridades
federales anunciaron que en el noroeste se perdió una gran cantidad de
hectáreas de maíz y otros cultivos, y en el noreste, específicamente, en
Tamaulipas, prácticamente se perdió la cosecha de sorgo, o al menos eso dicen
los aparentemente bien informados expertos del gobierno federal. Se habla de un 80 por ciento de pérdidas, y tenemos que
recordar que la entidad es la principal productora de este cultivo, lo que
augura un año difícil para los productores, pero también, sin duda alguna, para
el país, dado que a falta de maíz, sorgo, trigo y muchos otros cultivos, habrá
problemas de abasto que, seguramente querrán subsanar con importaciones que son
muy costosas y además, no alcanzan sus objetivos por las redes tan poco claras
con que se llevan a cabo estas operaciones. A todo lo que ha sucedido, que no es culpa de nadie, hay
que agregar los incrementos en insumos que son propiciados por las medidas del
gobierno calderonista, como sucede con el aumento a la gasolina de este sábado,
lo que ya conocemos como “gasolinazo”, y que es un incremento que a todos
molesta, duele, perjudica y mata poco a poco. Nadie, absolutamente nadie puede negar que el aumento a
combustibles tiene repercusiones negativas en el país: todos argumentan que los
productos e insumos, herramientas y refacciones tienen que trasladarse de su
lugar de origen a otros puntos de la nación, por lo que los fleteros tendrán
que cobrar más por su servicio, ya que nadie está dispuesto a sacrificar sus
utilidades en aras de una supuesta recuperación nacional. Así como ellos, cada
“engrane” que participa en el sector productivo tendrá repercusión y pensará en
aumentar precios. La escalada que nadie detiene, y que es a todas luces
injusta, porque en tanto el salario sube un 3 o 4 por ciento, todo se va a las
nubes, pese a que el Banco de México siempre declara en voz de su titular o sus
voceros, que la inflación subió “únicamente” uno o dos por ciento. Nada más
falso que una pelea de lucha libre. Y en la entidad, seguramente este sábado cuando el
gobernador Egidio Torre Cantú se reunió con el gabinete para hacer una
evaluación, se debió tratar el tema de los productores. Suponemos que quien se
encarga de esta delicada e importante área en Tamaulipas ha puesto en aviso al
mandatario sobre lo que ha sucedido por las intensas heladas que prácticamente
congelaron al estado durante varios días, paralizando toda actividad productiva
y unas cuantas más. Ahora vendrá la iniciativa de autoridades y el ingenio de
los que tienen que hacerlo para propiciar el que haya más créditos o apoyos al
campo, toda vez que, sin éstos, difícilmente se podrá tener un buen resultado,
y las pérdidas en la entidad pueden ser de una dimensión que nadie ha calculado
al parecer. Hay que pensar en aquellos que tenían su patrimonio
empeñado en el cultivo actual, y que en un par de días de hielo se quedaron sin
nada para poder enfrentar, por una parte, los créditos y gastos de producción,
y por la otra, el tener liquidez para mantener a los suyos, para comer y otras
acciones básicas en cualquier individuo. ¿Qué viene ante este panorama? Una estrategia urgente que
se debe asumir para librar del caos al sector productivo, y por otra parte, una
muy sentida atención a los productores, a la gente que ha salido perjudicada, y
también, sin lugar a dudas, a aquellos que no tienen empleo, ingresos ni forma
de atender sus necesidades básicas, los miles que han quedado ante el fantasma
del desempleo en muchos de los puntos donde se registraron recortes de
personal, dejando a mucha pero mucha gente en la zozobra de qué hacer hoy que
no se tiene la certeza salarial y otras cosas, como las prestaciones que tienen
que ver con la salud, porque al perder el empleo perdemos todos los
“privilegios” que nos otorgan, entre ellos, la atención médica. Ya lo que surja de hoy en adelante en materia productiva
dependerá, por una parte, del grado de atención que el gobierno pueda ofrecer,
y por otra, de la capacidad de gestión para la obtención de recursos que puedan
ser un paliativo dirigido a los que viven en cada temporada sorteando su futuro
en aras de que exista adecuada lluvia y clima, porque de no haberlos, entrará
la desesperación de nuestros paisanos, los que producen en serio. En este sentido, no podrá el gobierno dejar pasar días o
semanas en lo que se encuentra un diagnóstico adecuado y la solución al
problema: hay que ponerse a trabajar y apoyarse en los que están cerca de cada
productor para entender qué ha sido su accionar ante la crisis de clima, pero
también, deberá la autoridad estatal buscar la forma en que esta gente noble y
trabajadora no deje sus tierras para buscar unos pesitos en las ciudades, donde
llegan a formar cinturones de miseria bastante grandes, y por cierto, muy
desagradables. Suponemos que habrá el pronunciamiento del gobernador
Torre Cantú al respecto, y la decisión de entrar, con acciones tangibles, a
otorgar ese apoyo para la gente del campo, que urge la presencia de todos los
que conforman los grupos de gobierno, en sus tres niveles, claro. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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