Por: Luis Lauro Carrillo10/02/2011 | Actualizada a las 22:16h
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Desde
el inicio de la LXI Legislatura federal eldiputado petista Gerardo FernándezNoroña manifestó: “Ahora tengo fuero que me
permite expresarme con libertades”, su gestión
la ha orientado al show, de la más reciente actuación
fue la exhibición de una manta divulgandoel presunto alcoholismo del presidente Felipe Calderón. Amparado en el fuero constitucional el legislador Fernández Noroña
injuria, calumnia, descalifica y acusa a sus opositores sin aportar pruebas que
sostengan sus afirmaciones, haciendo un uso abusivo de las bondades de la
libertad de expresión. El hecho de confrontar, debatir, encarar y cuestionar del
legislador Fernández Noroña no tendría nada de particular puesto que es parte
de sus funciones, lo criticable es la forma en que lo hace, sin educación,
vulgar, violento, sin respeto alguno. Mas allá de los rumores no hay constancia, ni evidencias de que el
Presidente Calderón se haya presentado en estado de ebriedada algún acto público, ni fotografías publicadas
del mandatario bajo la influencia del alcohol, ya que hasta ahora no existe
dato ni medio probatorio que así lo demuestre. De ahí que la imputación de Fernández Noroña deviene en calumnia,
por más que muchos medios se obstinan en reproducir, el petista acusa sin
pruebas, cubriéndose vergonzosamente con el fuero. El
desfiguro de Noroña arrastro consigo a Carmen Aristegui. Cierto o no, el tema de la dipsomanía no lo inventó Carmen Aristegui.
Cuando la manta del PT con el texto sobre el alcoholismo presidencial
desplegada en la Cámara, que llegó al grado de suspender la sesión legislativa
por el abandono del PAN en son protesta, el asunto se convirtió en nota
periodística. Aristegui, quien dió cuenta de la noticia basada en el contenido
de la manta desplegada, informando como lo hicieron todos los demás medios de
comunicación. Sin embargo la diferencia es que Aristegui, no se sumó al
linchamiento mediático contra los legisladores petistas que mostraron la manta
y fue mas allá, al preguntar a la presidencia de la republica, si eran ciertas
o no las versiones sobre el problema de alcoholismo de Felipe Calderón. No hay certeza de que Los Pinos hayan ordenado o presionado a los
Vargas, dueños de MVS, para despedir a Aristegui. La Presidencialo rechazó, por supuesto. Lo que si dejómal sabor la
insistencia por parte de Multivision para que Carmen leyera unos párrafos de
disculpa preparados de antemano sin permitir se cambiara una sola palabra. En
el mejor de los casos la empresa concesionaria propiedad de la familia Vargas quiso
congraciarse con Calderón o en el peor obedecía sus órdenes. Al negarse
Carmen Aristegui ofrecer una disculpa, la consecuencia no se hizo esperar, la
empresa de medios MVS, despidió injustificadamente a la conductora de noticias
por supuesta violación al código de ética por la difusión de rumores, quedandorescindida la relación laboral. El
despido de Carmen Aristegui de MVS, por las preguntas que la periodista se
atrevió a pronunciar, revela cuán lejos estamos aún de convertirnos en una
sociedad democrática. La
actuación de Carmen fue apropiada a la luz de la ética periodística; en todo país
que se precie de democrático los periodistas están obligados a plantear
preguntas que sean adecuadas para la vida pública, incluyendo los aspectos
personales que influyan en la capacidad de un presidente para gobernar. El
papel de la prensa en teoría debe ser el de documentar los vicios y virtudes de
la vida pública, de cara al interés de la colectividad, para evitar los abusos de los poderosos, por lo que el arma de
los periodistas siempre será la pregunta. Si los periodistas no preguntan, no
indagan ¿quién lo va a hacer? En definitiva, para Gerardo Fernández Noroña expresarse con
libertad significa denigrar a sus adversarios, ausencia total de respeto a la libertad y al pensamiento ajeno. El silenciamiento y despido de Carmen Aristegui por decir la
verdad es muestra palpable de un autoritarismo despótico, un duro golpe a la
opinión crítica y a la libertad de expresión. carrsot_l@gmail.comTwiter:
@luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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