Por: Luis Lauro Carrillo08/02/2011 | Actualizada a las 09:21h
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Es
evidente que uno de los graves problemas que aqueja a México, al que no escapa Tamaulipas
ha sido, la impunidad, la corrupción, la disminución de recursos públicos, el
aumento de la burocracia, la ineficacia administrativa y crecimiento colosal de
la deuda pública estatal y municipal.
Según reporte de la SHCP, Tamaulipas a finales de 2010 registró una deuda
pública estatal por la cantidad de 9 mil 111.2 millones de pesos, con un 63.5
por ciento de incremento y más de 1 mil 500 millones de pesos la deuda
municipal.
Tal parece que la prioridad del gobiernos estatal y municipales recién
concluidos fue gastar, sin importar las consecuencias del mañana. La pasada Legislatura
LX del Congreso del estado, la Comisión de Vigilancia y la Auditoria Superior, mediante
procedimientos fast track, con coparticipación y falta de seriedad
institucional, aprobaron sin el menor rubor cuanta cuenta pública les pusieron enfrente.
Al margen de una deficiente planeación presupuestal, el estado y los municipios
de Tamaulipas, a consecuencia de la posible impunidad y corrupción, ahora
padecen una profunda crisis financiera que ha crecido como bola de nieve y que,
no se ve por dónde sea posible resolverla.
Si a todo lo anterior se le añade el saqueo y despilfarro municipal cobijado
por la impúdica opacidad de las cuentas públicas.
De ahí que han surgido denuncias y señalamientos públicos de partidos políticos
y medios de comunicación sobre el endeudamiento y presuntos desvíos de recursos
públicos por la cual demandan la revisión de las cuentas públicas municipales y
estatales e investigación de ex funcionarios públicos de los dos órdenes de
gobierno.
El Congreso ya aprobó cuentas públicas del año 2010: la del primer semestre del
municipio de Victoria; la primer semestre de N Laredo: primer y segundo
trimestre de Madero; primer y segundo trimestre de Tampico; primer semestre de
Reynosa; primer semestre de Matamoros y primer, segundo y tercer trimestre de
Mante entre otros, así como el 1º, 2º y 3ºtrimestre de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Todas cuestionadas.
La respuesta del Gobernador Egidio Torre fue en el
sentido que es la Auditoría Superior del Congreso del Estado a quien le
corresponde atender las denuncias o peticiones para resolver las
irregularidades que se pudieran presentar en los municipios endeudados.
Efectivamente la Ley de Fiscalización Superior del Estado faculta a la
auditoria superior del congreso Investigar, los actos u omisiones que pudieran
configurar alguna irregularidad o conducta ilícita en el ingreso, egreso,
administración, custodia y aplicación de fondos y recursos de las entidades
sujetas de fiscalización.
Sin embargo la pregunta obligada es ¿qué va a pasar
con aquellas cuentas públicas cuando se demuestre o se prueben presuntas
desviaciones e inconsistencias que la ASC, la comisión de Vigilancia y el pleno
del congreso del estado no detectaron ni encontraron irregularidades y que
fueron aprobadas,?
La respuesta podría ser que con motivo de las irregularidades probadas de
secretarios de despacho del ejecutivo estatal y alcaldes y síndicos,debe resarcir el daño económico y
consignación penal. Surgiendo otra pregunta: ¿se le fincaran responsabilidades
al Auditor Gerardo Robles Riestra, a los miembros de la pasada Comisión de Vigilancia
y a los diputados que aprobaron cuentas públicas con irregularidades?
Por otro lado si hay voluntad política, las contralorías estatales y
municipales podrán practicar visitas de inspección y auditoria en términos de
la ley de responsabilidades a los ex funcionarios de las secretarias estatales
y de los ayuntamientos, por los signos exteriores de riqueza sean tan
ostensibles y notoriamente superiores a los ingresos lícitos que pudieron haber
tenido como servidores públicos.
En esas condiciones se hace necesario deslindar responsabilidades, puntualizar
que si algunos ex alcaldes y ex funcionarios Estatales son probablemente responsables
del deterioro económico del Estado, solo bastaría revisar sus declaraciones
patrimoniales iniciales y finales, cuentas personales y propiedades recientes
para demostrar que con un decoroso salario de “servidores públicos” no pudieron
acumular tanta fortuna.
Residencias, ranchos, vehículos, cuentas bancarias en el extranjero, aviones y
edificios, pudieran formar parte de ese enriquecimiento a costa del erario
público, y mientras no se les audite y se exijan cuentas, la impunidad
prevalecerá, debiéndose actuar también contra aquellos que en su momento
consintieron la corrupción y alentaron la impunidad.
En definitiva habría que dar un primer paso encaminado a una limpieza en la
fiscalización y transparencia de los recursos públicos ejercidos, para
erradicar las conductas patrimonialistas de quienes detentaron el poder estatal
y municipal, para no seguir convirtiendo a la sociedad en cómplice implícita de
la ineptitud, la simulación, la arbitrariedad, la corrupción y la impunidad que
afectan la legitimidad política.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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